Adrián Tarín :::: Que el fin del Emirato del Cáucaso (EC), la organización yihadista que ha liderado la oposición a Rusia en la región, podía estar próximo era algo que se venía especulando desde que hace más de año y medio parte de sus integrantes comenzasen a jurar lealtad al “califa” Abu Bakr al-Baghdadi, líder del Estado Islámico (ISIS). A las deserciones –que acabaron materializándose en una filial propia llamada Vilayat Kavkaz- hubo que sumar las numerosas bajas causadas por la acción antiterrorista rusa. Por una u otra razón fueron abandonando el organigrama sus emires Aliasjab Kebekov y Magomed Suleimanov, así como los valí provinciales Rustam Asílderov, Beslán Majauri y Aslán Biutukayev. El único que permaneció con vida y fiel fue Zalim Shebzujov. Hasta ayer.

Al poco de comenzar la gran escisión, el 9 de enero de 2015, el entonces dirigente del EC Aliasjab Kebekov consiguió retener a Shebzujov obligándole a reafirmarse públicamente en su cargo, vali de la provincia de KBK (territorio que engloba a las repúblicas de Kabardia-Balkaria y Karacháyevo-Cherkesia). Éste, a su vez, convenció a muchos de los militantes a su cargo de que debían permanecer con él. Sin embargo, y una vez descabezado el EC –Kebekov y su sucesor, Suleimanov, murieron a manos de las fuerzas especiales rusas- corrió el rumor de que Shebzujov se había cambiado de bando al quedarse sólo, pero el 28 de diciembre de 2015 publicó una pista de audio en la que condenó las escisiones al ISIS. Se deduce, entonces, que siguió siendo fiel al EC, y algunos especularon con que podía ser, en un futuro próximo, su nuevo emir –a pesar de que también se señaló con acierto lo improbable que parecía debido a que no era daguestaní, provincia que actualmente representa el mayor foco de violencia yihadista en Rusia y que dirige el destino de dicha insurgencia-.

Si lo iba a ser como si no, sus planes se interrumpieron ayer, 17 de agosto de 2016. Durante ese medio día, las fuerzas especiales rusas emprendieron una operación antiterrorista en San Petersburgo, dejando un saldo de cuatro supuestos guerrilleros norcaucásicos muertos. Horas más tarde, el Comité Nacional de la Lucha contra el Terrorismo desveló que uno de los fallecidos era Shebzujov. Aunque la noticia había que tomarla con cautela –este mismo organismo ya le dio por muerto erróneamente en abril de 2015 y es bastante habitual en la historia del conflicto norcaucásico que los yihadistas sean asesinados varias veces antes de la definitiva-, según mostró la analista Joanna Paraszczuk, en algunos grupos de Telegram vinculados al EC empezaron a difundir la noticia. En Twitter, alguna cuenta simpática con la organización se hizo eco. Durante el día de hoy tanto la web IslamDin –vinculada a la provincia de KBK- como algunos militantes daguestaníes lo confirmaron (aunque es llamativo que todos recalquen que su información proviene de fuentes “kafir”, lo que revela una profunda ausencia de estructuras sólidas de comunicación interna).

Con la muerte de Shebzujov el EC se ha quedado sin la única figura relevante hasta la fecha, lo que podría significar su certificado de defunción en Rusia (es importante aclarar esto, ya que en Siria Imarat Kavkaz v Sham, su ramificación en el Levante, continúa activa y saludable). Algunos líderes que podrían emerger podrían ser los chechenos Aslambek Vadálov, trascendental en muchas fases del conflicto pero hoy de capa caída, y Ajmed Umárov, hermanísimo del fundador del EC Dokú Umárov y, desde hace años, en el extranjero. Ambos cuentan con el mismo hándicap que Shebzujov: no son daguestaníes, y esto no es baladí. En el último año todos los atentados relevantes han ocurrido en Daguestán y ninguno fue realizado por el EC –que no reivindica ningún ataque desde hace meses-. Aunque un inquietante hecho sin resolver todavía puede suponer la supervivencia de cierta capacidad militar de la organización: el pasado 9 de mayo de 2016 los chechenos Chamil Dzharanaliev y Ajmed Yalovy cometieron un atentado contra un checkpoint en Grozni, ataque que no sólo no fue reivindicado sino que, además, no fue incluido en una infografía sobre las operaciones contra Rusia publicada por ISIS. Puede ser, entonces, que se tratasen de lobos solitarios o que todavía en Chechenia exista algún foco operativo leal al EC. De hecho, puede ser compatible con una anécdota ocurrida en septiembre de 2015: un grupo de chechenos encapuchados grabó un vídeo jurando lealtad a Ajmed Umárov y reivindicando orgullosamente que aún no estaban acabados.

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