Marta Ter, coordinadora de Txetxènia Tremquem el Silenci e investigadora del Observatorio Eurasia, analiza la actuación militar de Rusia en Siria y su motivación geopolítica, en el último número de la revista Política Exterior, referente en español de la información sobre relaciones internacionales.
Cuando se cumple un año de la adhesión de Crimea por parte de Rusia, Ter, junto al investigador del CIDOB, Nicolás de Pedro, profundiza en las consecuencias de lo que ya se ha convertido en la “guerra de Rusia” desde que el pasado 30 de septiembre se iniciara la intervención militar del gigante ex-soviético en la frágil monarquía de Bachar el Asad.
“Con un despliegue inicial limitado, Rusia ha alterado la dinámica de la guerra y ha conseguido situarse en el centro de las negociaciones para su eventual resolución. Un movimiento audaz, pero plagado de riesgos –la crisis con Turquía es uno de ellos– y cuyo éxito, más allá de la narrativa triunfalista del Kremlin y el acuerdo alcanzado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 18 de diciembre, resulta aún incierto”, tal y como explican Ter y De Pedro en Política Exterior.
Desde diciembre, Rusia admite que su intervención en Siria durará al menos un año y ha duplicado el número de efectivos desplegados en el país. La justificación en el discurso oficial del Kremlin es la lucha contra el Estado Islámico. Pero, la investigadora del Observatorio Eurasia nos invita a mirar más allá: “los objetivos que persigue el Kremlin son múltiples y van más allá del escenario sirio. De ahí que los debates en Europa giren en torno a las mismas cuestiones que permanecen abiertas desde la anexión de Crimea en marzo de 2014: ¿qué quiere Rusia y hasta dónde está dispuesta a llegar?” A estas dos preguntas fundamentales son a las que tratan de dar respuesta Ter y De Pedro en su artículo, disponible en: http://www.politicaexterior.com/articulos/politica-exterior/rusia-en-siria-mas-geopolitica-que-antiterrorismo/

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