Adrián Tarín :::: Los recientes atentados del Estado Islámico (ISIS) en la provincia del Sinaí, contra Rusia, y en París, contra Francia, ponen de relieve la capacidad operativa de la organización para actuar con efectividad lejos de sus fronteras. Aunque aún es pronto para saber si se trata de una nueva estrategia militar o una simple reacción ante los bombardeos aéreos que ambos países llevan a cabo sobre Siria, lo cierto es que no parecen haber quedado satisfechos sólo con desplomar un avión comercial con más de 200 ciudadanos rusos a bordo. Las amenazas contra Rusia no han hecho más que crecer, y ahora prometen “océanos de sangre” que llegarán hasta Moscú.

Esta amenaza directa a Rusia, que no es la primera, presiona aún más a la filial del ISIS en el Cáucaso Norte, Vilayat Kavkaz (VK), cuya actividad más destacada hasta el momento ha sido inventarse un atentado en Daguestán que pronto se reveló fraudulento. Aunque el bajo perfil de la filial puede deberse a que ha de reorganizarse “desde cero” y activar sus canales de comunicación con la organización matriz, elementos que el Emirato del Cáucaso (EC) ya tiene trabajados durante años, lo cierto es que la campaña rusa en Siria “exige”, como ya se ha demostrado, una respuesta. Y estas macabras expectativas recaen sobre VK.

Además, el gobierno ruso está “haciendo los deberes” al interior de sus fronteras, y el panorama para las organizaciones yihadistas del Cáucaso Norte no es alentador. Hace un año, en noviembre de 2014, el EC contaba con un representante para casi todos los puestos de relevancia, aunque ello no significaba que gozase de una excelente salud. El entonces emir, Aliasjab Kebekov, había generado descontentos en algunos sectores. Por un lado se erigió como el primer líder daguestaní, algo lógico teniendo en cuenta que desde 2010 se produjo una mayor concentración de actividad armada en dicha provincia, pero que despertó el recelo de los militantes chechenos, por lo general considerados dirigentes históricos del proceso. Igualmente, su formación era más jurídica que militar, por lo que algunos guerrilleros del núcleo duro vieron en él a un débil emir. Seguramente, el hecho de que prohibiese asesinar a civiles y que las mujeres participasen en atentados suicidas no mejoró esta percepción.

Nov2014

A pesar de estos problemas había cierta estabilidad en el organigrama del grupo. Liderando la provincia de Nokchicho (Chechenia) se encontraba Aslan Byutukaev (alias Emir Jamzat); en Daguestán, Rustam Asílderov (alias Abu Muhammad Kadarsky); en Galgaiche (Ingusetia y Osetia del Norte), Beslán Majauri (alias Emir Muhammad); en KBK (Kabardia-Balkaria y Karacháyevo-Cherkesia), Zalim Shebzujov (alias Salim); y el único cargo sin responsable conocido se encontraba en la poco trascendente Estepa del Nogai (Adigueya, Krai de Stávropol y Krai de Krasonodar).

Un año más tarde el panorama es radicalmente diferente. A Aliasjab Kebekov le sucedió Magomed Suleimanov, cuyo mandato duró menos de dos meses tras ser asesinado en agosto de 2015. El resto de emires, salvo Salim, migraron a VK o murieron. Entre estos últimos se encuentra Sayid Araransky (alias Abu Muhammad), que fue designado líder de Daguestán tras la deserción en diciembre de 2014 de Asílderov.

Org2015

Podría pensarse que la situación apenas ha cambiado y que lo único que se ha producido es un trasvase de actores de una organización a otra. Pero ello sería, en parte, reducir la realidad. VK puede valerse de algunas de las estructuras y experiencias del EC, pero su falta de actividad indica que aún anda reagrupándose, definiendo estrategias y midiendo su capacidad operativa. Y por si fuera poco, está siendo sometida a un intenso acoso por las fuerzas de seguridad rusas.

En las dos fitnas (diciembre de 2014 y junio de 2015) que sacudieron al EC, Rustam Asílderov abandonó la organización para ser emir tanto de VK como de la provincia de Daguestán; Aslan Byutukaev hizo lo propio para liderar la provincia de Nokchicho; y Beslán Majauri se convirtió en emir de Galgaiche. Zalim Shebzujov, como hemos visto, permaneció -y permanece hoy- como emir de KBK del EC. No obstante, no pudo retener a toda su militancia, y algunos ingresaron a VK. Entre estos últimos se encuentra Robert Zankishiev (alias Amir Abdullah), quien ocupó la dirigencia de KBK en la filial del ISIS.

No obstante, esta catarsis iniciática de VK ha durado poco, y dos de los emires provinciales ya han sido asesinados por las fuerzas de seguridad. Beslán Majauri falleció posiblemente el 30 de octubre de 2015, mientras que Zankishiev corrió la misma suerte este 10 de noviembre. Ambos dejaron huérfanas a las provincias de Ingusetia y KBK.

ISIS2015

Así las cosas, de los seis grandes cargos de responsabilidad (emir central y emires provinciales) en VK sólo hay tres ocupados, pero con dos actores. Es cierto que Asílderov puede haber encontrado reemplazos para las vacantes -de momento no se ha informado de ello-, y que entre los analistas de la región se comparte que puede existir una base militante más o menos sólida. Pero también es verdad que el organigrama actual es “desolador” para el grupo, y que además las detenciones que el FSB está llevando a cabo abortando posibles atentados del ISIS, operaciones no exentas de polémica, no mejoran su situación.

Es difícil predecir si los “océanos de sangre” llegarán a Moscú, dado que la clandestinidad habitual en la que estos grupos operan dificulta la medición de las fuerzas reales sobre el terreno. Pero a fecha de hoy, la filial del ISIS en el Cáucaso Norte no está corriendo una suerte mucho mejor que el debilitado, y por muchos defenestrado, EC.

Anuncios