Marta Ter y Adrián Tarín :::: Mairbek Vatchagaev es uno de los investigadores en el Cáucaso Norte más reconocidos. Autor prolífico en Jamesdown Foundation, historiador y presidente de la Asociación de Estudios Caucásicos de París, Vatchagaev ejerció de portavoz del gobierno del expresidente checheno Aslán Masjádov. En Observatorio Eurasia tenemos la oportunidad de discutir con él la actualidad del islamismo norcaucásico.

¿Cuál es, a su juicio, el panorama que se cierne sobre el Cáucaso Norte después del juramento de lealtad a al-Baghdadi por parte de militantes de las provincias más potentes -en términos de actividad islamista- del Emirato del Cáucaso?

No creo que debamos esperar ninguna acción relevante en un futuro próximo por parte de los combatientes (acciones suicidas, atentados o ataques), porque el cambio de sus líderes poco aportará a corto plazo. Otro asunto es en un futuro más lejano. Puede ocurrir que el movimiento islamista armado se radicalice aún más, ya que la ideología del ISIS pasa por encima de todo a la hora de conseguir sus objetivos.

De hecho, lo que estamos observando es la etapa final de la radicalización del movimiento islamista en el Cáucaso Norte. El Emirato del Cáucaso era sólo un peldaño en el camino hacia ese objetivo, y el ISIS se convierte en una especie de meta, de etapa final hacia la que han derivado las organizaciones radicales de las últimas dos décadas.

El Emirato del Cáucaso quería construir un Estado islámico en el Cáucaso Norte, mientras que el ISIS lo está construyendo para todo el mundo musulmán. El movimiento islamista radical ha concluido, de forma natural, con la unión de todos los extremistas en un ente central comunitario, que afirma ser el comienzo de la restauración del Califato. Según ellos, el Califato les permitirá continuar el desarrollo de las naciones musulmanas interrumpido hace siglos.

¿Eso quiere decir que alguna de las dos organizaciones ahora existentes puede acabar prevaleciendo sobre la otra?

Es probable que a corto plazo tengamos que tratar sólo con un grupo, el asociado al Estado Islámico. Sin embargo, como el hermano del ex líder del Emirato del Cáucaso Doku Umárov no parece tener intención de abandonar la ideología del Emirato del Cáucaso es posible que virtualmente (en Internet) la presencia en la región del Emirato aún se dilate por un tiempo.

Si en realidad en un lugar de la región existieran dos grupos, entonces sería lógico que éstos se unieran y juntos soportaran el peso de la clandestinidad armada. La existencia de dos estructuras que actúan por separado no sería totalmente posible por muchas razones, como por ejemplo, la supervivencia en las condiciones que imponen las montañas y bosques de la zona, sin posibilidad de acercarse a núcleos de población.

Aunque, efectivamente, parece que Vilayat Kavkaz está ganando la batalla por la hegemonía islamista en la región, ¿por qué cree que hasta la fecha no se le conoce ningún ataque?

Después de la salida del Emirato del Cáucaso, estos combatientes perdieron todos sus vínculos con el mundo exterior, tuvieron que reorganizar sus grupos sobre el terreno y luego buscar canales para comunicarse con el “Califato”.

Como hace ya casi un año que no han podido hacer nada, se puede suponer que su tarea principal a día de hoy es sobrevivir en las condiciones de total persecución a las que son sometidos por los servicios especiales rusos. Puede haber algunas razones para ello; Rusia logró en muy poco tiempo eliminar a los líderes del Emirato del Cáucaso. Por esto cabe suponer que el FSB consiguió introducir en el grupo a sus hombres, lo que les permitió conseguir ese éxito. En esta situación, el nuevo grupo necesita tiempo para determinar quién es el topo del grupo, y mantener una actividad baja hasta aclarar la situación entre sus miembros.

En esta situación, ¿cuáles son los líderes de las principales vilayat que aún funcionan bajo el Emirato del Cáucaso y bajo Vilayat Kavkaz?

A día de hoy prácticamente no queda ningún Emir de la antigua estructura del Emirato del Cáucaso. Si aparece alguien, será a partir de alguna célula de algún pueblo, pero no será nadie conocido.

¿Y los líderes de las jamaats de Vilayat Kavkaz?

En primer lugar está R. Asilderov (de la jamaat de Daguestán que lideró el Emirato del Cáucaso), y luego están H. Batyukaev (líder de la jamaat chechena del Emirato del Cáucaso), y los emires de las jamaat de Ingushetia y Kabardia-Balkaria-Karachai (KBK).

A propósito de esta revisión sobre las personalidades del yihadismo en el Cáucaso Norte, ¿hay alguna información a corto plazo sobre un posible sustituto del último emir, Magomed Suleimanov?

Por ahora toda la actividad del Emirato del Cáucaso gira en torno al hermano de Doka Umarov, Akhmed Umárov, que vive en Turquía. Prueba de ello es que un pequeño grupo de chechenos en septiembre juraron fidelidad a Akhmed Umárov y no al entonces nuevo emir del Emirato del Cáucaso. Hoy en día es difícil juzgar incluso quién está entre los que no han jurado lealtad al “Califato” y están dispuestos a luchar bajo la bandera del Emirato del Cáucaso.

Hasta aquí las posibles consecuencias del cisma pero, ¿qué acontecimientos han influido o están influyendo en la pérdida de poder del Emirato Cáucaso en la región?

El Emirato del Cáucaso, desde el principio, restringió su ideología a los estrechos límites de la fe salafí. Y en ese preciso momento perdió el apoyo de todas las personas del Cáucaso del Norte que profesaban la tradición sufí del Islam. Perdieron no sólo a los combatientes sufís que luchaban con ellos sino, más importante aún, el apoyo de la inmensa mayoría de la población, que vive el sufismo como una forma de vida. Así, los combatientes se situaron en un callejón sin salida. Sin embargo, estaban convencidos de que fuerzas extremistas fuera del Cáucaso Norte les ayudarían, sobre todo económicamente. Pero esto no sucedió. Y han acabado convirtiéndose en una comunidad cerrada, que se opone a todos, no sólo a los rusos, sino también a los mulás, y a la población que no se ha prestado a apoyarles.

Como contraste a esta visión, historiadores como Gordon Hahn dedican parte de su producción investigadora en demostrar la existencia de vínculos entre organizaciones yihadistas internacionales, como Al Qaeda, Frente Al-Nusra o Estado Islámico, y la República Chechena de Ichkeria primero, y luego el Emirato del Cáucaso.

Durante toda la existencia de Ichkeria ningún investigador pudo aportar ninguna prueba tangible sobre esto. Algunos, basándose únicamente en su razonamiento lo afirmaron, pero sin evidencias reales. Decían “no podemos probarlo, pero sabemos que existe”. Es su problema, y sólo prueba una cosa, que ellos también están interesados en seguir la política de Rusia.

De ese tiempo tenemos pruebas de que algunos políticos de la época de Ichkeria quisieron entrar a formar parte de Al Qaeda, y fueron rechazados por sus líderes y por toda su estructura. Al Qaeda nunca dijo ni anunció que Ichkeria formase parte de su organización, ni tampoco formó parte de su plan para extender la yihad global. Sin embargo, estos supuestos expertos han alimentado cuentos sobre la existencia de los chechenos en las filas de Al Qaeda en Afganistán. A este respecto, durante la existencia de Ichkeria ¡no se pudo encontrar a ningún checheno auténtico (falsos no hubo pocos, pero en realidad eran uzbekos y tártaros, y otros que se hacían pasar por chechenos para elevar su credibilidad entre los miembros de los talibanes) en las filas de Al Qaeda!

Durante el Emirato del Cáucaso, bajo el mandato de Doku Umárov hubo un intento de desarrollar una unión con cualquiera que fuera enemigo de Rusia. Pero aquí obtuvimos un resultado negativo: Bin Laden se negó categóricamente a reconocer la lucha de los guerrilleros del Cáucaso Norte como parte de su lucha, y en ninguna ocasión asestó un golpe a los intereses de Rusia. Por otro lado, en el año 2014, el emir Aliasjab Kebekov logró arreglar las relaciones con Ayman al-Zawahiri, porque ambos se conocían ya de cuando el primero estudió en Siria. Es decir, el contacto personal hizo posible que al-Zawahiri hablara de la yihad en el Cáucaso del Norte como parte del yihadismo mundial. Pero repito, ¡esto sucede 14 años después de que la guerra comenzara en Chechenia! Por no mencionar el hecho de que incluso Kebekov no considera a al-Zawahiri su superior, nunca le juró fidelidad, y se comportó como un árbitro en la disputa entre el Estado Islámico y Al Qaeda en 2014, expresando su apoyo a su amigo.

Así que no me interesan en absoluto los que escriben sobre los supuestos vínculos entre Ichkeria, Al Qaeda y el Emirato del Cáucaso, haciéndolo a favor de la política de un país que anhela escuchar y alaba a esos expertos. Se han escrito libros, cientos de artículos, en los que simplemente no hay ni un solo hecho que corrobore estas conexiones. ¡NI UNO!

El final de 2014 estuvo marcado por un juramento al “Califa”. Es a partir de ahí que considero razonable asumir relaciones entre los norcaucásicos y organizaciones del tipo del “Estado Islámico”. Pero todo el parloteo sobre el hecho de que estos lazos con Al Qaeda se remontan a antes de 2014 no son más que insinuaciones de expertos aislados.

Antes de pasar a otro tema, queda una cuestión por resolver. Desde webs vinculadas al Emirato, como Kavkaz Center, se utilizan mapas que incluyen una nueva provincia, Vilayat Cherkesia, aunque no se conocen declaraciones oficiales que confirmen su nacimiento. Usted sostiene que no existe y que ésta sigue formando parte de la Estepa de Nogai y de KBK. ¿Cuál es el origen de esta confusión?

Sin ningún decreto del Emir del Emirato del Cáucaso, ¿cómo podría existir esa Vilayat? Esta Vilayat no fue creada al principio del Emirato, y a día de hoy continúa sin existir. Cherkessia forma parte de la Vilayat KBK y de la Vilayat Estepa de Nogai. La confusión existe sólo en las versiones de los “ciber-patriotas” partidarios del Emirato del Cáucaso, que escriben y dibujan lo que les da la gana. En total sólo ha habido tres decretos en referencia a las Vilayats del Emirato, y en ninguno de ellos se hablaba de la formación de Cherkessia como una unidad de gestión separada.

Otra de las cuestiones de actualidad que vincula a Rusia y al islamismo mundial es el conflicto Sirio. En este sentido, llama la atención el hecho de que muchos norcaucásicos estén prefiriendo combatir allí antes de hacerlo en el frente local. ¿A qué se puede deber?

A la opinión errónea de que van a luchar porque los objetivos del movimiento de los radicales son allí más amplios y las posibilidades mayores. A Siria se han dirigido sobre todo aquellos que estaban fuera de Rusia por diferentes motivos. De entre los que combatían en el Cáucaso Norte y después se han trasladado a Siria, no podemos encontrar más que unas docenas de personas. No tengo en cuenta a los rusos que se fueron a luchar a Siria sin ser antes combatientes; de aquellos parece ser que tenemos un par de miles. La versión que promueven desde Moscú, que se marcharían desde el Cáucaso Norte a luchar a Siria, es decir, que los empujan hacia Siria, sólo se corrobora en unos cuantos (¡y aislados!) ejemplos.

Otro asunto es que es más difícil hacer la “yihad” en las condiciones del Cáucaso Norte, bajo la total persecución de todos los que ayudan o simpatizan con los combatientes, incluidos los familiares, conocidos y compañeros. En el Cáucaso Norte es necesario hablar no tanto de la “salida” de los guerrilleros de la región hacia Siria, como de la necesidad de tener en cuenta las grandes pérdidas entre los insurgentes y de que el periodo de reconstrucción va a ser más largo y más difícil de que lo que podemos ver en el ejemplo de Siria, a donde llegan miles y miles de jóvenes. Es decir, las pérdidas se reequilibran gracias precisamente a la afluencia de nueva gente. Mientras que el conflicto en el Norte del Cáucaso quede dentro de las fronteras de Rusia, estará preservado. La afluencia desde fuera aquí es mínima.

A este respecto, Novaya Gazeta publicó un artículo en el que se afirmaba que el FSB está sacando a combatientes del Cáucaso y enviándolos a luchar a Siria. ¿Tiene usted alguna información al respecto de que esto está ocurriendo realmente?

Esa afirmación es poco seria, ni vale la pena comentarla. ¿Para qué iban a hacerlos marchar? Si están controlados, ¿no es más fácil eliminarlos físicamente y terminar así con la inestabilidad en la región? La partida sospechosa de dos individuos no es base suficiente como para creer que esto se hace con el consentimiento del FSB. Otra cosa es pensar que el FSB quiere tener a su propia gente en las estructuras del “Califato”, y para ello podría cerrar los ojos ante la partida de algunas personas que no son ni del primer nivel ni del medio. Pero no para que en Siria organicen lío.

En Siria ni mucho menos todo gira en torno a los norcaucásicos. Estos conforman sólo una pequeña parte no decisiva para el conjunto del movimiento yihadista en el “Califato”. Hablamos y escribimos sobre el Cáucaso Norte porque nuestro trabajo consiste en monitorear la situación en el Cáucaso, pero en general en el “Califato” los norcaucásicos no son bienvenidos, porque son incontrolables y por su carácter irrefrenable.

Los últimos bombardeos que Rusia está efectuando en Siria, ¿pueden tener algún efecto, como la reactivación de la actividad islamista, en el Cáucaso Norte?

No. Si va a haber actividad en un futuro próximo no será debido a los bombardeos de la aviación rusa. Será la respuesta a lo que sucedió el año pasado, al juramento de lealtad al “Califa” Abu Bakr al- Baghdadi. Probablemente la actividad se atribuirá a una reacción a lo que está pasando en Siria, aunque en realidad será una respuesta a lo que ocurrió a finales de 2014. Puede ocurrir que esta reacción tardía coincida con la intervención rusa en Siria, y muchos deducirán, felizmente, que lo que pase responde a la acción de Rusia en Siria.

En realidad, para que haya una reacción en el Cáucaso a lo que hoy está sucediendo en Siria, sería necesario esperar, como mínimo, hasta principios de 2016. El monitoreo de la actividad insurgente en el Cáucaso Norte en las últimas dos décadas deja claro que el tiempo de reacción es mucho más lento en esta región que en otros contextos de actividad armada extremista.

Anuncios