Adrián Tarín :::: Ekaterina Sokirianskaya, hoy directora de la línea “Europa y Asia Central” en International Crisis Group, ha sido supervisora en la organización pro-derechos humanos Memorial para Daguestán y Kabardino-Balkaria, además de directora de su oficina en Grozni durante 2007 y 2008. Igualmente, es doctora por la Universidad Central Europea e imparte docencia en la Universidad Estatal de Chechenia. Dado su largo recorrido en proyectos e instituciones vinculados al Cáucaso Norte, Sokirianskaya es una analista necesaria para comprender la irrupción del Estado Islámico en el Cáucaso Norte. En Observatorio Eurasia, nos entrevistamos con ella.

Recientemente se ha informado de que varios militantes norcaucásicos han jurado lealtad a al-Baghdadi, autoproclamado califa del Estado Islámico. ¿Cuáles han sido las razones para que parte de la insurgencia del Emirato del Cáucaso haya desertado?

Estamos siendo testigos de una nueva curva en la transformación ideológica de la insurgencia del Cáucaso Norte. Comenzó en los noventa como causa separatista chechena, transformándose en 2007 en una insurgencia yihadista regional, reunida bajo la “organización paraguas” Emirato del Cáucaso, asociada parcialmente con Al-Qaeda, pero todavía muy involucrada en conflictos y asuntos locales. En 2014 la causa finalmente se transforma en parte del proyecto de la yihad global, el llamado Estado Islámico (IS). El movimiento de lo local a lo global no es inusual en los conflictos prolongados a lo largo del mundo. La violencia yihadista a menudo sucede en conflictos locales extrapolándolos más tarde a las luchas de poder regionales o nacionales.

Las razones para el reciente cambio ideológico son varias, pero pueden ser divididas grosso modo en dos grandes bloques. La primera serie de razones tiene que ver con las condiciones de la yihad en el Cáucaso Norte. Por un lado, a partir de la segunda mitad de 2013, previo a los Juegos Olímpicos de Sochi, los servicios secretos rusos han realizado un enorme esfuerzo en erradicar la insurgencia del Cáucaso Norte y hacer extremadamente difíciles sus operaciones, movimientos y comunicaciones. Los servicios de seguridad han llevado a cabo cientos de operaciones, asesinando a ambos líderes y a militantes, y al mismo tiempo han realizado un gran esfuerzo en frenar la actividad cívica del salafismo no violento, cerrando sus mezquitas y centros de oración, sus iniciativas educativas y sus proyectos de caridad, y acosando a sus líderes y seguidores. Esta mano dura “anti-insurgente” es efectiva, y el Emirato del Cáucaso está siendo finalmente detenido y derrotado.

Por otro lado, el líder de Emirato, Aliasjab Kebekov, impuso importantes límites a los métodos que podían ser empleados en la yihad. Prohibió la participación de las mujeres en ella, los ataques a la vida y a las propiedades de los civiles, y ordenó abstenerse de realizar atentados suicidios. Estas restricciones alienaron a la parte más radical y criminal de la insurgencia.

Durante el periodo “pre-olímpico”, algunos de los principales líderes moderados salafistas huyeron a Rusia, mayoritariamente a Turquía, donde una parte de ellos se han radicalizado y unido al Estado Islámico. Otros líderes antes “no violentos” se radicalizaron en casa y se unieron también al Estado Islámico, y una parte significativa de sus seguidores apoyan a sus líderes (sheiks), ya sea físicamente uniéndose a ellos en Siria o en sus corazones y mentes.

El segundo conjunto de razones tiene que ver con el atractivo ideológico del Estado Islámico. ¿Por qué es más atractivo que el viejo proyecto del Emirato del Cáucaso?

  • A diferencia del Emirato del Cáucaso, que ha sido fuertemente reprimido y durante años ha funcionado en una profunda clandestinidad, el Estado Islámico se posiciona a sí mismo como un proyecto político viable. Su poderosa propaganda está intentando persuadir a la juventud de que la era del renacimiento islámico ha llegado y el califato restaurará la dignidad y fortaleza de los musulmanes. Combatir en el Cáucaso es peligroso, arduo y la vida media del yihadista es corta. En Rusia, un yihadista del Cáucaso Norte sólo puede esperar una rápida y fácil muerte antes del paraíso. En el Estado Islámico, el yihadismo ha dejado de ser una empresa puramente suicida, y al contrario, ha proporcionado un sentimiento de que puede lograr sus objetivos políticos en vida. Muchos de los vídeos y fotografías propagandísticas del Estado Islámico muestran una vida pacífica, criando camellos en plena naturaleza. El Estado Islámico recluta doctores, economistas, ingenieros industriales. Los jóvenes con pocas perspectivas en sus lugares de origen empiezan a creer que esta es la oportunidad de su vida, y el nuevo Estado Islámico puede ofrecerles beneficios sociales reales y un futuro mejor.
  • A diferencia del Emirato del Cáucaso, el Estado Islámico es un proyecto exitoso, lo cual es un importante argumento para la juventud. Mis contactos salafistas del Cáucaso Norte me cuentan que muy pocos apoyaron al Estado Islámico antes de tomar todos los territorios y recursos, y muchos lo criticaron e incluso se burlaron hasta que desplegó una formidable capacidad militar, para construir un Estado y para mantener el control sobre sus territorios.
  • El Estado Islámico es un proyecto socialista. En el contexto post-soviético la justicia está muy vinculada a conceptos como la igualdad social, el empleo y un cierto nivel de ingresos que se espera que el Estado provea. En el Cáucaso Norte la falta de beneficios sociales –resultado del autoritarismo y de la sociedad clánica-, la inmensa desigualdad y una economía atrapada en prácticas depredadoras de los gobiernos crearon una poderosa desilusión entre la juventud, que no podía encontrar una vida digna en sus patrias. Muchos de ellos están graduados en universidades locales y sus expectativas de empleo son altas, pero los trabajos son pocos, manuales y mal pagados. Algunos incluso no tienen dinero para casarse. A diferencia de Al-Qaeda, que principalmente ha ganado apoyos a través de la crítica a los regímenes existentes, el Estado Islámico ofrece una agenda “positiva” directamente vinculada a su proyecto social, la utopía de la justicia social, la igualdad, el bienestar y un efectivo Estado islámico.
  • El Estado Islámico satisface las ansias de venganza. Venganza por la humillación percibida por los musulmanes alrededor del mundo y en sus propias regiones, y que ha actuado como una fuerza de reclutamiento para el Estado Islámico. Mis contactos salafistas moderados explican el atractivo del Estado Islámico y su enfermiza crueldad: “Cuando sientes que la injusticia que te rodea llega hasta tu garganta, te sientes débil y enfadado, el camino más corto para restablecer el equilibrio es la venganza”. Otro contacto me explicó: “El deseo de venganza es enorme, y quieren hacerlo efectivo y teatral, como lo hace el Estado Islámico”.
  • La propaganda del Estado Islámico es muy efectiva. La propaganda rusohablante es muy importante para el Estado Islámico, y por ello invierte un esfuerzo significativo en reclutar a líderes salafistas [rusos] con reputación y seguidores, ya que la mayoría sigue automáticamente a sus sheiks. En julio, el Estado Islámico consolidó estos esfuerzos propagandísticos creando el conglomerado mediático ruso Furat Media. Ya antes tenían una vigorosa propaganda en ruso, pero no era sistemática, sino principalmente en las redes sociales. Simples, coloridos y “hollywoodienses”, el Estado Islámico ha producido cientos de vídeos el último año, y tiene un atractivo magnético en parte de la juventud radical.

Esta migración sobre la que estamos tratando, desde el Emirato hasta el Estado Islámico, se materializó en un momento en el que no había, al menos oficialmente, ningún emir dirigiendo la organización. ¿Puede decirse que este vacío de poder fue estratégicamente aprovechado por los insurgentes que desertaron?

La ausencia de un liderazgo reconocible e influyente en el Emirato es una de las principales razones de su decaimiento. Sin embargo, el viraje ideológico ya estaba sucediendo incluso en tiempos de Kebekob, así que el vacío de poder no ha contribuido mucho a la tendencia general.

En el archivo de audio en el que fue anunciada la escisión se afirma que los emires de Daguestán, Chechenia, Ingushetia y Kabardia-Balkaria-Cherkessia (KBK) habían jurado lealtad a al-Baghdadi. Sin embargo, en la cinta se identifica una única voz: la del emir Jamzat (antiguo emir de Chechenia). ¿Hay alguna confirmación oficial de que, de hecho, estas cuatro provincias forman parte de la nueva Vilayat Kavkaz patrocinada por el Estado Islámico?

Hay serias dudas sobre el líder de KBK que juró lealtad a al-Baghdadi. Mis contactos sobre el terreno dicen que no es una figura conocida y que no representa a la provincia. Por otro lado, hay pocas dudas de que la mayoría de los insurgentes daguestaníes, chechenos e ingusetios apoyan al Estado Islámico.

Si es cierto que, salvo las dudas en KBK, existe un control efectivo  de la insurgencia chechena, daguestaní e ingusetia por parte del Estado Islámico, sólo dos provincias -según los mapas que aportan algunos medios de comunicación- están dominadas exclusivamente por el Emirato: Nogai Estepa y Cherkessia. No obstante, existen desacuerdos sobre la existencia de esta última, y algunos autores argumentan que no existe ninguna estructura tras esta entidad.

La estructura de KBK se mantiene, Zalim Shebzujov es su líder y la provincia está predominantemente orientada hacia el Emirato del Cáucaso. Hubo algunos informes de los servicios secretos que indicaban que Shebzujov había sido asesinado, pero han resultado ser erróneos. Por su parte, la provincia de Nogai Estepa no ha apoyado a al-Baghdadi y su actividad ha sido mínima desde principios de 2014. Probablemente han decidido esperar y ver cómo la fitna se desarrolla, permaneciendo inactivos hasta que lleguen “tiempos mejores” o más claros.

¿Cuál es el estado actual del Emirato del Cáucaso? ¿Hasta dónde alcanza el impacto de esta fitna?

El Emirato del Cáucaso está virtualmente muerto. Sus grupos son débiles e ideológicamente derrotados. Sin embargo, si el Estado Islámico es desacreditado o militarmente derrotado, esta estructura puede resucitar y rápidamente movilizar apoyo y construir su músculo.

En vista de que hay dos grupos que se disputan la hegemonía del islamismo armado en la región, ¿puede preverse un escenario de “guerra civil islamista” en el Cáucaso Norte entre el Emirato y el Estado Islámico tal y como sucede en Siria?

Este es un escenario poco probable en un futuro previsible. Un mayor conflicto religioso solo es posible si el Estado ruso se debilita hasta el punto de que algunas de las partes del Cáucaso Norte empieza a ser independiente. En este caso, los defensores de los dos modelos de Estado en el Cáucaso Norte pueden empezar a competir por el poder militarmente.

Desde la declaración, en junio, no ha habido ataques confirmados por parte de Vilayat Kavkaz, y el único que se han atribuido ha resultado ser una operación de desinformación. ¿Puede decirse que este nuevo proyecto islamista está, por el momento, fracasando?

Creo que es demasiado temprano para hacer juicios. Si el Estado Islámico quiere usar su apoyo base en Rusia debido a los combates en Siria, definitivamente podrá hacerlo. Se ha informado de que en los últimos días al menos dos actos terroristas atribuidos a seguidores del Estado Islámico han sido abortados por los servicios de seguridad rusos, por lo que el reto para la seguridad está siendo tomado en serio.

¿Hay alguna idea de quién podría ser el próximo emir del Emirato del Cáucaso tras la muerte de Suleimanov? ¿Volverá a ser otro líder daguestaní?

Podría ser un daguestaní o un checheno. Algunos potenciales candidatos están siendo discutidos, sin embargo, no tengo ninguna información interna sobre esta cuestión.

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