Antonia Ceballos Cuadrado :::: Un año más, y ya van nueve, nos toca pedir justicia para Anna Politkovskaya. El Tribunal Urbano de Moscú anunció en junio de 2014 cadena perpetua para dos de los cinco chechenos acusados de su asesinato; los otros tres fueron condenados a penas entre 12 y 20 años (1). Sin embargo, los asesinos no tenían motivos personales para acallar la voz de Anna. Alguien encargó el crimen. Y ese alguien sigue en la calle y disfruta de la más vergonzosa impunidad.

El Comité de Investigaciones abrió una causa separada para encontrar al autor intelectual de la muerte de Anna, pero no se ha hecho ningún progreso. Tanto es así que tanto la familia como los compañeros de Návaya Gazeta temen que se archive el caso (2).

Según el último informe del Comité para la Protección de los Periodistas (3), “Rusia sigue teniendo el peor registro de todos los países de Europa y Asia Central en materia de enjuiciamiento de los asesinos de periodistas”; “en casi el 90 % de los asesinatos de periodistas en Rusia, nadie es condenado”. Rusia ocupa el puesto número 10 del índice de impunidad de este organismo. Por delante tiene a Somalia, Iraq, Siria, Filipinas, Sudán del Sur, Sri Lanka, Afganistán, México y Pakistán y le siguen Brasil, Bangladesh, Nigeria e India.

El Consejo de Seguridad de la ONU adoptó en mayo de este año la resolución 2222 (4) para proteger a los periodistas que cubren conflictos. Si bien es cierto que la resolución pone el acento en el Estado Islámico de Iraq y el ISIS y mira para otro lado en las situaciones que impiden a los informadores hacer su trabajo en otras partes del mundo, contiene algunos elementos que no debemos perder de vista. La resolución condena con firmeza la impunidad de los ataques a periodistas e insta a los Estados a adoptar medidas para que los informadores puedan trabajar en un entorno seguro. El texto reconoce la importancia de unos medios libres e imparciales para la protección de los civiles en casos de conflictos y pide a la ONU y a las organizaciones internacionales regionales, como la UE, que refuercen su cooperación en materia de protección a los periodistas.

Anna Politkóvskaya
Anna Politkóvskaya

En el debate de esta resolución, Evgeny T. Zagaynov, el representante dela Federación Rusa aseguró que “una categorización más amplia, como la que incluye a todos los usuarios de Internet como periodistas no ayudaría a la causa de la libertad de prensa” y afirmó que “pese a los esfuerzos de la comunidad internacional, la situación de los periodistas está muy lejos de ser ideal”. Zagaynov hizo constar su especial preocupación por los periodistas rusos en Ucrania que “fueron obligados a trabajar en situaciones discriminatorias y sufrieron acoso por las agencias de seguridad”. De Chechenia no dijo ni una sola palabra. Sin embargo, Zagaynov tuvo que escuchar el nombre de Anna Politkovskaya de la boca de Mariane Pearl, esposa del periodista Daniel Pearl, asesinado en 2002 en Pakistán por un grupo yihadista. Marianne recordó el asesinato de Anna y citó una frase suya: “No quiero volver a Chechenia, pero si yo no lo hago, ¿quién lo hará?”.

Anna siguió volviendo a Chechenia. Siguió contándonos esas historias desgarradoras. Siguió regalándonos esperanza, pese a lo cruel de la guerra. Siguió, en resumen, haciendo periodismo. Aquel 7 de octubre de 2006, el día del cumpleaños de Putin, 4 tiros en el ascensor de su casa nos arrebataron su voz justo cuando preparaba un reportaje sobre los kadyrovtsy (el cuerpo paramilitar que protege al todopoderoso presidente checheno). Hoy, 9 años después, Putin sigue siendo presidente de Rusia, Ramzán Kadírov sigue siendo el presidente de Chechenia; ambos se siguen beneficiando de la guerra en Chechenia y seguimos sin saber quién mandó matar a Anna. Pero, no te olvidamos.

1) http://internacional.elpais.com/internacional/2014/06/09/actualidad/1402302796_708530.html

2) http://asia.rbth.com/news/2015/10/07/politkovskayas_family_says_murder_has_yet_to_be_solved_49873.html

3) https://cpj.org/es/2015/10/eludir-los-asesinatos.php#10

4) http://www.un.org/press/en/2015/sc11908.doc.htm

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