Mairbek Vatchagaev (Jamestown Foundation) :::: Agosto fue un mes turbulento para el movimiento islámico de resistencia armada en el Cáucaso Norte, con las fuerzas de seguridad rusas llevando a cabo múltiples y exitosas operaciones. De acuerdo a una fuente independiente (la web Kavkaz Uzel) más de una treintena de personas han sido asesinadas o heridas a lo largo de la región sólo ese mes. Entre los rebeldes asesinados figuran los líderes de las jamaats de Khasavyurt y Makhachkala -Islam Muradov y Abdul Kurbanov respectivamente-. No obstante, las diferentes operaciones antiterroristas conducidas en Daguestán irritaron a los pobladores locales: por ejemplo, una acción en el distrito Lenin de Makhachkala duró tres días. Las restricciones y controles de identidad, incomodaron con frecuencia a los residentes de Makhachkala.

La ola de operaciones contraterroristas ha contribuido a extender los rumores que aparecen cada año desde el 1 de septiembre de 2004, cuando los militantes asaltaron una escuela en la ciudad norosetia de Beslán en un ataque que se saldó con cientos de niños y docenas de adultos asesinados. El “síndrome de Beslán”, según el cual algunos padres temen que sus hijos vayan a la escuela, ha provocado altas medidas de seguridad en las repúblicas del Cáucaso Norte y ha aumentado el nivel de alarma y preocupación. En los días previos al inicio del año escolar, todos las fuerzas gubernamentales en Chechenia están en alerta máxima, con la policía patrullando escuelas y sus áreas aledañas.

Las fuerzas militares fueron desplegadas junto a la policía para garantizar la seguridad pública, con checkpoints en las calles de Grozny por primera vez en tres años. Según los residentes de Chechenia, este aumento de la seguridad podría no estar relacionado sólo con el inicio del año escolar. Los chechenos hablan cada vez más de un nuevo grupo compuesto por militantes que habrían combatido en Siria. El presidente checheno, Ramzan Kadurov, niega que las fuerzas gubernamentales estén buscando a insurgentes conectados con el Estado Islámico a lo largo de la frontera administrativa con Ingusetia. Sin embargo, los rumores que hablan sobre los intentos de los militantes de infiltrarse en Chechenia por la Garganta del Pankisi, en Georgia, se han intensificado, con algunos citando a fuentes anónimas del mismo Pankisi, actualmente poblado sólo por chechenos étnicos. No obstante, varias fuentes independientes en Pankisi confirman al autor de este artículo que no han oído nada sobre la llegada de militantes desde Siria. De acuerdo a las fuentes del autor, sería extraño que militantes de Siria llegasen a la Garganta del Pankisi, dado que las autoridades georgianas detienen incluso a quien discute sobre el conflicto sirio en las redes sociales. Las tensiones en Chechenia, todavía, no han disminuido.

El asunto del Daesh también ha sido, inesperadamente, muy popular en Daguestán. Información procedente de fuentes extranjeras [a Rusia] sugieren que el Estado Islámico llevaron a cabo un exitoso atentado contra barracones militares rusos al sur de Daguestán. Desafortunadamente, aquellos que extendieron los reportes sobre el supuesto ataque entre los medios occidentales erraron al no darse cuenta de que en el distrito Magaramkent de Daguestán, donde los ataques presuntamente ocurrieron, no existen edificios militares a excepción de los puestos fronterizos. Lezgin, pueblo de Magaramkent, con una población de 7.000 personas, está situado tan cerca de la frontera que ningún disparo hubiera podido jamás pasar desapercibido. Del mismo modo, tampoco hay cuarteles en el pueblo.

Los informes sobre el ataque de Daguestán formaban parte de la propaganda del Daesh, en un intento de demostrar su éxito en el Cáucaso Norte, algo que aún no ha sucedido. El Daesh, aparentemente, no puede entender cómo durante todo el año pasado los militantes del antiguo Emirato del Cáucaso han pedido unirse al grupo de Abu Bakr al-Baghdadi pero no han hecho otra cosa que esconderse de las fuerzas de seguridad rusas. La marca “Daesh” no está garantizada para todo aquél que la desee. La presencia de chechenos como Umar Shishani entre sus máximos dirigentes ha ayudado a que militantes norcaucasicos lo respalden. Los informes del ataque a los inexistentes barracones militares en el pueblo de Magaramkent tuvieron querían mostrar la viabilidad de la marca en el Cáucaso Norte. En realidad, lo que mostraron fue su debilidad en la región. El falso ataque indica que los militantes en el Cáucaso Norte que están afiliados al Daesh no tienen nada de qué presumir y simplemente intentaron engañar a sus jefes en Oriente Medio.

Desde que los comandantes del antiguo Emirato del Cáucaso empezaron a unirse al Daesh a finales de 2014, no han demostrado ningún éxito tangible en el Cáucaso Norte. Sin embargo, ello no significa que no puedan triunfar en un futuro. Ahora, siguiendo los falsos informes sobre el ataque de los barracones militares, se espera que los militantes norcaucásicos  quieran organizar un nuevo ataque para reparar su empañada reputación.

Este artículo ha sido traducido de su original, en inglés.
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