Iris Boadella y Marta Ter (Lliga dels Drets dels Pobles) ::: Boletín “Caucasus News”, nº 47 (abril 2015) :::: El pasado 16 y 17 de marzo del 2015, en el marco del proyecto “Mujeres promotoras de paz”, invitamos a Barcelona a activistas de Chechenia, San Petersburgo y congoleñas procedentes de la diáspora belga. El objetivo del encuentro era tanto denunciar el impacto de la violencia contra las mujeres en los conflictos armados, como compartir iniciativas de construcción de la paz y de defensa de los derechos humanos.

Estas activistas, que conocen la brutalidad de la guerra por haberla vivido en primera persona, tienen el valor de sublevarse contra ésta alzando la voz para condenar la violencia contra la población civil e intentar (re)construir un país en paz.

Las activistas durante su encuentro en Barcelona
Las activistas durante su encuentro en Barcelona

Nuestras invitadas llegaron a Barcelona para compartir sus experiencias, sobre todo en el ámbito en el que trabajan: el fomento de la paz y la lucha por los derechos humanos. Durante su visita a Barcelona, acompañamos a las activistas en varios encuentros: fuimos recibidas por Jordi Palau, director de la sede de Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya, visitamos Ca la Dona y mantuvimos entrevistas con medios de comunicación. Finalmente, mujeres procedentes de diferentes asociaciones de mujeres se acercaron a nuestra sede para intercambiar experiencias con las activistas. Para concluir la primera jornada, nuestras invitadas impartieron una conferencia sobre el papel de la mujer en los conflictos armados. Por un lado, explicaron cómo en numerosas ocasiones acaban sufriendo episodios de violencia a diferentes niveles: en sus vidas, en sus familias, en sus tierras y en sus propios cuerpos. Por otro lado, también subrayaron el hecho de que las mujeres a menudo tienen un lugar importante a la hora de reconstruir el tejido social y familiar en la posguerra y que ese relevante papel no siempre se ha visualizado como debiera.

Posteriormente se abrió un amplio e intenso debate con el público asistente al encuentro. Pudimos escuchar los testimonios de las activistas y sentir cómo se les hacía un nudo en la garganta al explicar sus vivencias, vivencias que no dejaban indiferente a nadie. Fueron momentos duros pero necesarios para que ellas pudieran compartir libremente su realidad y mostrar su valor, y, al mismo tiempo, para concienciarnos de una realidad -la suya- que no es tan lejana a la nuestra como podríamos imaginar.

Las activistas chechenas profundizaron principalmente en las desapariciones forzosas y ejecuciones extrajudiciales que se están llevando a cabo bajo el régimen del actual presidente checheno Ramzán Kadírov, una dictadura impuesta desde el Kremlin. También hablaron de cómo se ha producido un retroceso en los derechos de las mujeres, que ahora se ven obligadas a llevar hijab y a seguir unas costumbres que nunca antes habían sido impuestas a las mujeres chechenas. En cuanto a las activistas de la República Democrática del Congo, no hay palabras que puedan definir la violencia sexual que se vive allí. Las violaciones son utilizadas como arma de guerra por los actores armados del conflicto, y de este modo la guerra impacta directamente en los cuerpos de las mujeres para destruir toda una comunidad.

Las activistas charlan con mujeres de otras asociaciones durante su encuentro en Barcelona
Las activistas charlan con mujeres de otras asociaciones durante su encuentro en Barcelona

En la segunda jornada de la visita de las activistas tuvo lugar un encuentro entre nuestras invitadas y una activista de Colombia. Las mujeres tuvieron la oportunidad de intercambiar, nuevamente, experiencias e iniciativas. En Colombia muchas mujeres también han sido víctimas de violencia sexual, y como en Chechenia y en el Congo, se producen desplazamientos para hacerse con el control de la tierra, desapariciones forzosas, falsos positivos…. Asimismo, en los tres países acostumbran a ser las mujeres las que conforman la base de los movimientos sociales que defienden los derechos humanos y buscan la paz.

Por la tarde, las activistas volvieron a entrevistarse con periodistas. Así sus conflictos, olvidados en nuestros medios, consiguieron estar en el foco mediático, aunque sólo fuera por un día.

Estos días acompañando a las activistas fueron muy intensos: reuniones con asociaciones, entrevistas con medios de comunicación, visitas, charlas y jornada de trabajo cargadas de conversaciones de gran emotividad: denuncias de graves violaciones de los derechos humanos, experiencias negativas vividas que dejan impronta… Sin embargo, tal y como ellas mismas nos comentaron, poder compartir sus vivencias les resulta positivo y las ayuda, sobre todo porque es entonces cuando se dan cuenta de que hay personas dispuestas a escuchar sus historias con verdadera atención y con ánimo comprensivo y tolerante.

Nuestras invitadas también apreciaron de esta experiencia la oportunidad de encontrarse con mujeres de otros lugares que han vivido (y sobrevivido) en profundidad otros conflictos armados. De nuevo, estos encuentros les sirven para comprobar que no están solas, que en el mundo hay otras mujeres que, como ellas, con fuerza y valor, que luchan para construir una sociedad mejor.

Creemos que encuentros como éste pueden contribuir a abrirles nuevas puertas, nuevos contactos, nuevas ideas… De este modo, apostamos firmemente por continuar organizando estos espacios de encuentro de intercambios. Por ellas. Por nosotras. Por la paz.

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