Marta Ter :::: El pasado 7 de marzo detuvieron a cinco chechenos sospechosos de haber asesinado al opositor ruso Borís Nemtsov. Un sexto sospechoso, Beslan Shavánov, murió en Grozny, la capital chechena, al explotar una granada que supuestamente él mismo había lanzado mientras estuvo rodeado por la policía.

Poco después de publicarse la detención de estos hombres, saltó a la luz que uno de los detenidos, Zaur Dadáyev, hacía diez años que formaba parte del batallón checheno “Sever”, que depende del Ministerio del Interior ruso. Este batallón, formado por ex-combatientes chechenos, está controlado directamente por el presidente de Chechenia Ramzan Kadírov, el hombre fuerte de Putin en la región.

El teniente Dadáyev era subcomandante de este batallón, y en 2010 fue condecorado con una Medalla al Valor que le otorgaron los asesores del presidente de Rusia, Dimitry Medvédev, sobre todo por la lucha contra la insurgencia yihadista presente en la zona. Beslan Shavánov, el hombre muerto en Grozny poco antes de ser detenido, también formaba parte de las fuerzas de seguridad de Kadírov.

En las primeras declaraciones que el presidente checheno hizo sobre las detenciones, se refirió a Dadáyev de la siguiente manera: “Zaur es un auténtico patriota ruso (…) era uno de los soldados más valientes del regimento”, y sugirió que el asesinato podría tener alguna conexión con los comentarios que Nemtsov había hecho apoyando a las caricaturas de Charlie Hebdo: “Todos los que conocen a Zaur saben que es una persona muy creyente y, como todos los musulmanes, estaba muy enfadado por las acciones de Charlie Hebdo y por el apoyo a las caricaturas”.

Pocas horas después de las declaraciones de Kadírov, un diario ruso afirmaba, citando a una fuente policial próxima a la investigación, que Dadáyev había confesado ser el organizador del crimen por las reiteradas críticas de Nemtsov contra los musulmanes y contra el profeta Mahoma, y que, por tanto, “no cabía esperar que se produjesen más detenciones”. Caso cerrado.

El punto débil de esta historia es que Borís Nemtsov, a diferencia de otros políticos rusos, era moderado y políticamente correcto en las pocas ocasiones que se refirió al Islam. De hecho, en la esfera política rusa es relativamente fácil encontrar salidas de tono mucho más ofensivas hacia la comunidad musulmana que los comentarios que hizo Nemtsov.

Por tanto, cuesta creer que Dadáyev decidiese asesinar a Nemtsov sólo movido por motivos religiosos. Y más si tenemos en cuenta que una de las principales tareas de su batallón y por la cual fue condecorado fue, precisamente, la lucha contra los islamistas radicales que operan en el Cáucaso Norte.

Por otro lado, cabe reseñar que Nemtsov contaba con la simpatía de muchos chechenos por el hecho de que, durante la primera guerra ruso-chechena, recogió un millón de firmas para finalizarla, y siempre se manifestó contrario a la guerra del Cáucaso, a diferencia de la mayoría de los políticos rusos. Otro asunto, más espinoso, es la relación personal de Nemtsov con el presidente checheno Ramzan Kadírov, muy deteriorada y a menudo salpicada de insultos.

Pero gracias a la rápida autoinculpación de Dadáyev no hará falta investigar más sobre esta relación, ni de otras que puedan ligar al sospechoso con disputas de poder que pudiesen existir dentro de las élites del Kremlin. Como ya apuntan los medios rusos, el caso puede darse por cerrado. Y para dejar claro el status quo, ayer Putin condecoró con la Medalla al Honor a Ramzan Kadírov.

Es difícil señalar quien podría estar detrás del asesinato de Nemtsov: las teorías son muchas. Algunas, sin embargo, se sostienen mejor que otras. Y justamente esta, en la que un checheno que luchaba contra el terrorismo yihadista, hombre de confianza de Kadírov, asesina por su cuenta a Nemtsov por un comentario sobre Charlie Hebdo, es de las menos creíbles que hay sobre la mesa.

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