Natalia Boronat (periodista) ::: Boletín Caucasus News, nº 46, febrero 2015 :::: El atentado de la semana pasada contra el semanario Charlie Hedbo y las reacciones de las autoridades francesas y de la comunidad internacional han indignado a los musulmanes del Cáucaso ruso, que ayer se reunieron en una gran manifestación en la capital de Chechenia para expresar su rechazo a la publicación de caricaturas del profeta Mahoma.

Centenares de miles de personas (más de 800.000 según los datos del Ministerio del Interior ruso, y más de un millón según las autoridades chechenas) participaron en la manifestación que, con el lema “Amor al profeta Mahoma”, gritos de “Alá es grande” y pancartas que decían “El islam es una religión de paz y de creación” y “La fuerza no es el método”, desfilaron por el centro de Grozny hasta llegar a la plaza del Corazón de Chechenia, la mezquita más espectacular de esta república, que también tiene problemas con la interpretación yihadista del islam.

En Rusia los datos oficiales de manifestaciones convocadas por las autoridades siempre han de cogerse con pinzas, y se ha de tener en cuenta también que los trabajadores y estudiantes de determinadas instituciones se ven obligados a asistir, aunque observadores independientes que acudieron a Grozny, así como las fotografías aéreas del acto, confirman que la convocatoria fue realmente multitudinaria. El presidente checheno, Ramzán Kadírov, había decretado que el día sería festivo con motivo de la manifestación, a la que también asistieron gentes de otras repúblicas musulmanas vecinas como Kabardino-Balkaria y Daguestán. El presidente checheno dijo que se trataba de “una protesta contra aquellos que quieren ofender los sentimientos de los musulmanes en todo el mundo y contra los que conscientemente atizan el fuego mundial de la enemistad entre religiones y naciones”.

Provocación

Kadírov opinó que detrás del atentado “podrían estar las autoridades y los servicios secretos de los países occidentales interesados en provocar que una nueva oleada de jóvenes engañados de todo el mundo se afilien al Estado Islámico”. Además, el líder checheno considera que Europa no ha sabido sacar las conclusiones pertinentes: “En lugar de condenar a los que abrieron fuego y a los que con sus caricaturas provocaron este desenlace, las autoridades francesas han organizado un espectáculo en la calle con consignas de apoyo a la permisividad total que acarrea el derramamiento de sangre”.

Imagen aérea de la manifestación de Grozny
Imagen aérea de la manifestación de Grozny

Mayoritariamente, los musulmanes de Rusia califican de “provocación” la representación de caricaturas de Mahoma, ya que su religión no permite –o no lo celebra, según las interpretaciones – la representación del profeta. Louisa Dibírova, mujer de negocios y activista sociademócrata de Daguestán, considera que el mitin de Grozny es un “claro ejemplo de que los musulmanes pueden y han de expresar su descontento contra los dobles estándares de los políticos de Europa y de muchos medios de comunicación, entre los que está Cherlie Hebdo”. Dibírova no justifica en absoluto el ataque, pero también condena a los que han hecho un llamamiento a continuar publicando las caricaturas en nombre de unos supuestos valores europeos porque “eso no hará más que aumentar el descontento y el conflicto entre religiones”. Dibírova no entiende “por qué, todos los musulmanes y el islam en general tienen que ser responsables de las acciones de terroristas que se esconden detrás del Corán y que matan a otras personas en nombre de Dios”.

Este artículo se publicó originalmente en El Punt Avui.
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