Ana Sánchez Resalt ::: Boletín “Caucasus News”, nº 45, diciembre 2014 :::: El 4 de diciembre un grupo de insurgentes atacó varios edificios en Grozny. Las fuerzas especiales tardaron más de 12 horas en reducir a un grupo de unos 10 guerrilleros que ocuparon la Casa de la Prensa, primero, y la escuela de secundaria nº 20, después.

Los incidentes comenzaron cerca de la 1 de la madrugada del 4 de diciembre, cuando varios individuos armados y no identificados subidos en tres coches atacaron y mataron a varios policías en un control de tráfico. Tras el altercado se dirigieron a la Casa de la Prensa, donde se iniciaron los combates. El Comité Antiterrorista Ruso anunció entonces que comenzaba una operación especial antiterrorista para eliminar la amenaza terrorista. Posteriormente, los terroristas también entraron en la escuela secundaria nº 20. Finalmente, el mismo Comité anunciaría, varias horas después, que la operación especial había culminado con éxito tras la neutralización de todos los bandidos y la muerte de 10 insurgentes.

El ataque fue inmediatamente reivindicado por el Emirato del Cáucaso en un vídeo publicado en Kavkaz Center. En él, un guerrillero informaba en checheno de que los hombres que habían participado en el ataque en Grozny actuaron bajo las órdenes del Emir Jamzat.

El día después del ataque, Ramzán Kadírov anunciaba la puesta en marcha de medidas para castigar a las personas que protegieran a sus familiares miembros de la insurgencia: serían expulsados de Chechenia y sus casas destruidas si no los denunciaban ante las autoridades o si les prestaban cualquier tipo de ayuda. El presidente checheno se reunió con dirigentes del ministerio de las fuerzas de seguridad y con los líderes de ciudades y regiones de Chechenia para analizar lo ocurrido el 4 de diciembre. Tras la reunión, transmitida por la televisión local, Kadírov declaró que a partir de ese momento se introducía el principio de responsabilidad colectiva para las familias de los supuestos miembros de la clandestinidad armada: “Declaro oficialmente que ha llegado el fin de la época en la que se decía que los padres no responden por los actos de los hijos o hijas. ¡En Chechenia, responderán!”.

Asimismo, advirtió de que las familias de los guerrilleros que hubieran asesinado a trabajadores de las fuerzas de seguridad u otros organismos oficiales, serían expulsadas de manera inmediata del país, no tendrían derecho a regresar y sus casas serían destruidas.

Por otro lado, el presidente Kadírov también declaró que los jefes de los departamentos de policía y dirigentes de la administración local serían responsables directos de mantener la seguridad en sus circunscripciones, y que deberían dimitir en caso de que no consigan mantener la seguridad y la estabilidad en el área de su responsabilidad o si se encuentran guerrilleros en ella.

Tras el ataque del 4 de diciembre, Kadírov viajó a Moscú a petición de Vladímir Putin para informarle acerca de la operación, ocasión que aprovechó el presidente de la Federación Rusa para agradecerle su trabajo y el de las fuerzas de seguridad en Chechenia.

Y tras numerosas reuniones y declaraciones del líder de la república, quedaba inaugurada la temporada de incendios en Chechenia. En los días siguientes al anuncio de Kadírov, varias casas de familiares de participantes en los ataques en Grozny y de otras de sospechosos de pertenecer a la insurgencia, fueron arrasadas por desconocidos. Según informaciones de Kavkaz Uzel, el 7 de diciembre en la aldea Yandi de la región Achjoi-Martanovsky se quemaron las casas de tres familias de parientes de guerrilleros asesinados el 4 de diciembre en Grozny. “Memorial” confirmaba esta información y añadía que entre los días 6 y 7 de diciembre también se habían destruido en Chechenia seis casas de familiares de sospechosos de participar en ese ataque. El 10 de diciembre, en Kotar-Yurt, también en la región de Achjoi-Martanovsky, quemaron la casa de la familia de Aslan Byutukaev (Emir Jamzat), quien, según altos cargos de las fuerzas de seguridad, es el líder de la Brigada de Mártires “Riyad-us Saliheen”. Además, habitantes del Gudermes informaron también de la destrucción de otras dos viviendas en las que vivían parientes de guerrilleros. En total, hasta la fecha, podría haber más de media docena de casas destruidas.

Incendio de las oficionas de The Joint Mobile Group en Grozny
Incendio de las oficionas de The Joint Mobile Group en Grozny

Mientras Chechenia comenzaba a arder paulatinamente -literal y metafóricamente- , el 9 de diciembre se celebró en Moscú una conferencia organizada por miembros de organizaciones pro derechos humanos para denunciar la ausencia de leyes en Chechenia y el ataque a los derechos civiles que suponía el principio de responsabilidad de familiares anunciado por Kadírov días antes. Igor Kalyapin, líder del Comité Internacional contra la Tortura, criticó duramente las medidas implementadas por el presidente checheno contra los familiares de los guerrilleros, calificándolas de “ilegales” y de “violación de los derechos humanos”. Asimismo, Kalyapin dudaba de la inocencia de Kadírov y sus fuerzas de seguridad en la campaña de quema de casas. Kalyapin, además, ha presentado una petición formal al fiscal general Yury Chayka y a Aleksandr Bastrykin, líder del comité de investigación, para determinar si Kadírov excedió su autoridad al emitir tales órdenes.

La respuesta de Kadírov a Kalyapin no tardó en llegar a través de su medio preferido: Instagram. En su perfil publicó una foto con miembros de las fuerzas de seguridad y un texto que decía:

“(…) Hace varios días, durante la liquidación del grupo de bandidos, 14 de mis camaradas combatientes fueron asesinados. Percibo esto como la muerte de personas muy cercanas a mí, como la muerte de mis HERMANOS. Antes había anunciado que los parientes deberían ser responsables de las acciones criminales de sus hijos en caso de que no los disuadan por ellos mismos y no llamen a la policía. Un tal Kalyapin ha salido en defensa de estos bandidos y sus familiares. En Chechenia, de la defensa de los derechos humanos me encargo yo. Los Kalyapins y otros no han dado ni un solo paso para ayudar a las familias de los soldados asesinados, no les interesa sin han dejado huérfanos o si tienen un techo sobre sus cabezas. Órganos competentes tienen informaciones que apunta a que el dinero de la los servicios de inteligencia occidental de Ajmad Umárov fue transferido a los bandidos a través de un hombre cuyo apellido era Kalyapin. Deberíamos comprobar si es el mismo Kalyapin. Si esto se confirma, exigiremos una respuesta. No permitiré que nadie, bajo ninguna máscara, ayude a los bandidos. No me importa qué clase de identificación tenga en su bolsillo o de qué embajada reciba premios. Tengo la responsabilidad de proporcionar seguridad y así lo hago, ¡aunque haya que revolver las casas de todo occidente y sus cómplices!”

Al día siguiente de esta publicación, el 11 de diciembre, se celebró en Moscú otra conferencia de prensa en la que varios defensores de derechos humanos debatieron acerca de la situación en Chechenia y condenaron la aplicación del principio de responsabilidad colectiva. Durante la conferencia, en la que, entre otros, participaba Ígor Kalyapin, varios integrantes de la “Unión de la Juventud Chechena” lanzaron huevos contra los conferenciantes.

Las amenazas por parte de Kadírov contra Kalyapin han continuado y el clima de malestar entre la población chechena va en aumento. El culmen de este estado de tensión y violencia se puso de manifiesto en el mitin “espontáneo” celebrado el 13 de diciembre en Grozny, en el unas 50000 personas se manifestaron en las calles de la capital chechena contra el terrorismo, acto que emitió la televisión rusa TV1. El presidente del Parlamento checheno, Dudajava Abdurajmanov, en su intervención durante el mitin, dijo: “Quiero expresar palabras de agradecimiento a los parientes de los trabajadores de las fuerzas de seguridad que han muerto en el cumplimiento de su deber de servicio de defensa a la Patria (…)Entre nosotros hay gente que nos sonríe a la cara y después se van a casa y encubren a sus parientes, a los terroristas. La crueldad y el cinismo de estas personas no conoce límites. Sabiendo que sus hijos han ido por el camino de los asesinatos (…) callan, siendo así los copartícipes pasivos de estas acciones ilegales, y a menudo directamente contribuyen con ellos, prestándoles ayuda activa. Ha llegado el momento de poner fin a esto”, Los participantes sostenían pancartas de rechazo al terrorismo y de condena contra algunos defensores de los derechos humanos que actúan en Chechenia, ya que parece que “prestan más atención a los bandidos y sus familiares que a las víctimas”. Muchos manifestantes pedían la expulsión de los defensores de derechos humanos de Chechenia. Abdurajmanov citó a Kalyapin o Lakshina entre aquellos que defienden los derechos los terroristas.

Un reportaje del canal de televisión Dozhd publicado el 18 de diciembre expone cómo este clima tensión generado por las declaraciones de Kadírov, entre otros, y su principio de responsabilidad colectivo han provocado que muchos ciudadanos, responsables civiles y oficiales de la república culpen a los defensores de los derechos humanos de los últimos capítulos de violencia y los acusan de preocuparse más por los bandidos y de ser “falsos defensores”, financiados por occidente en un intento por desestabilizar la república. El ministros de Asuntos Internos de Chechenia, Ruslán Aljánov, también participó en el mitin y declaró que hay que proteger a los ciudadanos de esa “escoria” y de la gente que los ayuda.

La orgía de fuego continuaba en Chechenia, pero cambiaba el objetivo. El 14 de diciembre prendieron fuego a las oficinas de la ONG The Joint Mobile Group en Grozny, probablemente animados por la campaña de odio auspiciada por el presidente Kadírov e instigada a través de los medios federales y locales. En su Facebook, Igor Kalyapin denunciaba ese mismo día por la mañana que en la manifestación se habían visto carteles que decían “Kalyapin go home”. Tras la finalización del mitin, tres hombres desconocidos que parecían llevar pistolas intentaron entrar en las oficinas del The Joint Mobile Group, del Comité Internacional contra las Torturas. Cerca de las 9.30 de la noche del 14, comenzó el incendio en sus oficinas.

Pero las nuevas medidas de Kadírov para acabar con el terrorismo en su república a través del castigo a los familiares continuaban. El día 16, para reforzar su postura con respecto al principio de responsabilidad, anunció el cese de las ayudas sociales a los familiares de los insurgentes. Para Kadírov, los parientes de los guerrilleros son también responsables de sus crímenes, por lo que la república no tiene ninguna intención de “alimentarlos”. Según el presidente checheno, los bandidos se comunican con frecuencia con sus padres, quienes los “bendicen y ayudan”, y por eso “no les daremos de comer, ni pagaremos sus paquetes sociales. Viven en casas buenas”. Estas acciones, defiende el jefe de Chechenia, están dirigidas “a la defensa de los intereses de los habitantes de la república”.

En la última gran intervención/entrevista de Putin ante la prensa, la periodista Ksenia Sobchak le preguntó por la situación en Chechenia tras las últimas decisiones tomadas por Kadírov con respecto al trato que recibirían los familiares de terroristas. Le recordó que el presidente checheno había declarado en una ocasión que en el territorio de la República de Chechenia no funcionan las leyes de la Federación Rusa ni la Constitución rusa. La periodista le preguntó si tenía algo pensado hacer algo al respecto, pues la Carta Magna rusa estaba siendo violada y ya se habían quemado varias casas y las oficinas de una ONG. Putin reconoció que también piensa que los familiares de los terroristas tienen que saber algo de las actividades de sus parientes “(…) Aunque esto no da derecho a nadie, ni siquiera al jefe de Chechenia, a ningún tipo de represiones perjudiciales”. Insistió en que los órganos de defensa habrán de comprobar si se puede poner en marcha o no este principio. Con respecto a las casas incendiadas, aseguró que es necesario aclarar quiénes han cometido estos crímenes. También defendió a Kadírov al afirmar que sus declaraciones habían sido puramente “emocionales” tras la muerte de 14 personas inocentes de su administración, además de más de una treintena de heridos (y los 10 terroristas).

Es cierto que bajo el gobierno de Ramzán Kadírov los ataques terroristas han disminuido en los últimos años debido, principalmente, a la mano dura impuesta por el líder de la república. Su último gran puñetazo sobre la mesa de la “lucha contra el terrorismo” ha sido esta declaración de intenciones de castigar a los parientes de los guerrilleros que no denuncien a sus familiares con la expulsión del país, la quema de sus viviendas o la privación de ayudas sociales. El problema es que este “principio de responsabilidad colectiva de las familias” de los guerrilleros, expuesto en un momento “emocional” para Kadírov, ha sido tomado al pie de la letra por no se sabe aún muy bien quién… o sí se sabe, pero no se debe saber…

La amenaza a los familiares es un arma de doble filo que ya han utilizado otros líderes rusos/soviéticos. Durante la IIGM, Stalin también amenazaba a los soldados que desertaban o se pasaban al enemigo con castigar a sus familias (órdenes 227  y 270: ”… el que se rinda al enemigo se considerará un desertor malicioso y sus familiares puede ser arrestados por ser familiares de desertores que han violado el juramento y traicionado a la Madre Patria”) … y premiaba a los delatores de aquellos que mostrasen inclinaciones contrarrevolucionarias, antisocialistas, anticomunistas)

Y decimos que es un arma de doble filo porque, en lugar de funcionar como elemento disuasorio, podría revelarse como una medida contraproducente: podría generalizar la violencia contra los sospechosos (reales o imaginados) de ser parte de la insurgencia, lo que, a su vez, podría causar grandes divisiones entre la población, fomentar odios y conflictos personales y un clima generalizado de sospechas, represalias por parte de uno y otro bando, un repunte general de la violencia en la zona, etc. A lo largo de los próximos días veremos hasta dónde llega esta espiral de violencia ignífera y si Kadírov decide sacar la lira o una manguera…

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