Ana Sánchez Resalt ::: Especial “Caucasus News” X Aniversario Observatorio Eurasia :::: El desplome de la URSS no significó únicamente una pérdida de territorio y población (y, consecuentemente, de recursos y potencial), sino también de una cierta “identidad imperial soviética”. Las fronteras históricas, étnicas, culturales y políticas se vieron afectadas profundamente, y el mapa mental del ciudadano soviético sufrió un brusco vuelco. La realidad que hasta el momento había conformado el imaginario soviético se veía afectada por un cambio que les exigía la transformación y creación de una nueva identidad adecuada a la nueva constitución y demandas sociopolíticas del Estado.

Con la desaparición de la Unión Soviética se inicia el debate acerca de qué hacer con la memoria y con la historia de la época soviética. El problema principal era que todos los valores, costumbres, tradiciones, ideas e ideales soviéticos se veían como imposiciones totalitaristas, y eso los vinculaba con un pasado en el que el caos, la miseria, la represión y la violencia habían dominado. Se hacía necesario buscar nuevos valores y una nueva ideología más adecuados al nuevo ciudadano y al nuevo Estado que se derivó de la desintegración de la URSS y el nacimiento de la Federación Rusa.

La Bandera de la Victoria sobre el Reichstag
La Bandera de la Victoria sobre el Reichstag

Los mensajes que Vladímir Putin lanza a través de sus discursos, las referencias históricas que incluye en ellos, no son vacuos y espontáneos, sino claramente intencionales e interesados; sólo recoge la parte que pueda servir a su objetivo y la reinterpreta para ajustarla al contexto político social del momento. La historia es interesada, tanto en su construcción como en su posterior reutilización.

Christel Lane (1)  hablaba de tres tradiciones “sagradas” en Rusia: La Revolución, el Trabajo y la Gran Guerra Patriótica. De ellas, la que más validez conserva hoy día es la de la IIGM, quizá porque es la celebración menos connotada ideológicamente, porque ha conseguido perdurar a través de la historia de la URSS y Rusia hasta hoy al aportar valores positivos más generales y capaces de extrapolarse y encarnarse en las nuevas generaciones: valor, sacrificio, Patria, libertad… Recordar estos valores, asumirlos y hacerlos parte del ser ruso funciona, sobre todo, como elemento de cohesión en el pueblo ruso.

En 1995, desde el Gobierno ruso se percataron de que podría ser un error dejar que los comunistas monopolizaran toda la nostalgia soviética. Por eso, en el 50 aniversario de la Victoria de la Gran Guerra Patriótica se recuperó la bandera roja y el martillo y la hoz, que aparecieron en la Plaza Roja en el desfile de la Victoria y de este modo fueron reconocidos, de manera oficial, como símbolos del Estado. Boris Yeltsin ya había recuperado al principio de su mandato la bandera tricolor imperial como símbolo de la Federación Rusa, y Putin restauraría algunos símbolos soviéticos: por ley recuperó el himno nacional soviético (cambiando la letra) y adoptó el viejo escudo del águila imperial zarista como parte de la bandera de la Federación Rusa. Por otra parte, desde la celebración de la Victoria el 9 de mayo de 2006, aparecen en el desfile la bandera de la Victoria tras la estatal de la Federación Rusa.

La Bandera de la Victoria en el Desfile de la Victoria de 2010, Moscú
La Bandera de la Victoria en el Desfile de la Victoria de 2010, Moscú

Así, esta identidad multiétnica rusa se va construyendo sobre la base de elementos positivos de las tradiciones imperial y soviética.

Referencias a la IIGM en los discursos de Putin

Durante este año, Vladímir Putin ha incluido en algunos de sus discursos referencias al pasado glorioso de la Gran Guerra Patriótica. Ciertos valores que la propaganda soviética se encargó de difundir durante los años de la IIGM son recuperados en estos discursos: patriotismo, valor, fortaleza, amor a la patria, etc. Estos valores e ideas son presentados, a través discursos como los que vamos a ver, como aspiración e ideal, pero también como características inherentes al alma rusa, como herencia inmortal. Hoy día la memoria de la Gran Guerra Patriótica es sagrada y su principal aportación en la formación del imaginario ruso es el llamamiento a la unidad, al amor por la Patria.

Celebración del Día de la Victoria, 1945, Moscú
Celebración del Día de la Victoria, 1945, Moscú

En los discursos del último año existen varias ideas que se repiten: unidad, patria y pueblo, sacrificio, enemigo, orgullo y carácter sagrado de la lucha y la victoria. Donde se han hecho más patentes estas referencias han sido en los discursos proclamados en los días conmemorativos de Victoria, el Día del Defensor de la Patria, el Día de Rusia y en las firmas de incorporación de Crimea y Sebastopol a Rusia. A continuación veremos algunos ejemplos.

Unidad
Con la anexión de Crimea en marzo de este año a la Federación Rusa, las referencias a la unidad del pueblo se multiplicaron: la victoria en la IIGM se logró gracias a la unión entre los pueblos, a la colaboración y el esfuerzo compartido por todas las repúblicas soviéticas. En este caso, los llamamientos a la unidad y el recuerdo de que, a través de ella, se logró la Victoria, intenta reeditar el sentimiento de unidad que existió entonces dada la situación existente actualmente en Ucrania.

– Discurso del día de la Victoria, 8 de mayo, Kremlin.
En estos días sentimos la fuerza especial de la unidad social. Nos une el sagrado recuerdo de los héroes, de los conocidos y los desconocidos (…) Esta cohesión multinacional y multirreligiosa es el mayor legado de la Victoria. Mantener y reforzarlo es nuestro deber filial.

– Inauguración del nuevo edificio del museo estatal bielorruso de historia de la Segunda Guerra Mundial. 2 julio, Minsk. En esta inauguración participaba también el presidente de Biolurrusia, Aleksandr Lukashenko, del que también hemos recogido algunas citas podrían ser perfectamente atribuidas a Putin… si no fuera porque él debe mantener cierto tipo de “prudencia o corrección política” en sus manifestaciones públicas.
Lukashenko: Sólo gracias a la unidad del pueblo multinacional soviético, del más pequeño al más grande se levantaron en defensa de la Patria común (…) Respetamos profundamente el heroísmo y las acciones heroicas del pueblo soviético, nos enorgullecemos de que los bielorrusos, hombro con hombro con los rusos, los ucranianos, los azeríes, los armenios, los kazajos y otros pueblos de la URSS defendieron Moscú, defendieron Leningrado, participaron en la batalla de Stalingrado, en la del Arco de Kursk y en la estratégica operación “Bagration, liberando Bielorrusia.

Tras la intervención de Lukashenko, continúa el presidente Putin: Nuestros padres y abuelos vencieron porque estuvieron juntos. Y así será en adelante: Rusia y Bielorrusia continúan fortaleciendo sus lazos de vecindad (…).

Pueblo y patria
Las referencias al pueblo y la patria son un clásico dentro de la propaganda soviética y, en general, de la propaganda de guerra. Las palabras “narod” y “otchestvo/rodina” (pueblo, patria) tuvieron un gran peso en los mensajes de la época.

– Discurso del Día del Defensor de la Patria (también conocido como “Día del hombre” en la actualidad; antiguamente era el día del Ejército Rojo), 20 de febrero.
Felicito a todos los que han dedicado su vida a la defensa de la Patria natal y representan para nuestra sociedad un ejemplo de honor y fidelidad a la Patria (…) Todas las generaciones de nuestros soldados han aportado su inestimable aportación a la defensa de la Patria. Y hoy les mostramos nuestro respeto y reconocimiento por su firmeza, dignidad y fidelidad sin precedentes a la Patria, un tributo del respeto y el reconocimiento de su firmeza, dignidad y la fidelidad sin precedente a la Patria (…) Nos enorgullecemos por todos los que a lo largo de los siglos han defendido con abnegación la libertad e independencia de Rusia: los guerreros de la Antigua Rusia, los milicianos de 1612, los héroes de Borodin, los soldados y oficiales de la Primera Guerra Mundial de la guerra (…) a los que protegieron la Patria y demostraron en realidad qué es ser un verdadero patriota de la Patria. Aquí, en esta sala, hay veteranos de la Gran Guerra Patriótica. Nunca olvidaremos que precisamente vosotros destruisteis el nazismo y trajisteis al mundo la gran Victoria.

– Intervención en el desfile militar en el 69 aniversario de la Victoria de la Gran Guerra Patriótica, 9 de mayo, Moscú.
Han pasado 69 años desde que terminó la Gran Guerra Patria, pero el 9 de mayo fue, es y será nuestro principal día de fiesta. Este es el día del triunfo nacional, del orgullo del pueblo, día de duelo y de memoria eterna (…) Es la fiesta en la que triunfa la fuerza victoriosa del patriotismo, cuando nosotros sentimos de forma especialmente clara lo que significa ser fiel a la Patria y lo importante que es saber defender sus intereses.

Espíritu de sacrificio
El espíritu de sacrificio fue otra constante en el discurso propagandístico soviética. En las referencias a este espíritu que Putin hace en su discurso, vincula el sacrifico a la victoria, al amor por la patria y a la unidad nacional. Los integrantes del Ejército Rojo y los ciudadanos soviéticos en la retaguardia son honrados por su capacidad de sacrificio y por anteponer el amor a la Patria a sus propias vidas.

– Discurso del día de la Victoria, 8 de mayo, Kremlin, Moscú.
Hicieron lo imposible tanto en el frente como en la retaguardia. Compartieron con el último, fueron compasivos y tolerables.

– 75 aniversario de la victoria en Jalkin Gol, 3 de septiembre, Ulan Bator, Mongolia.
Nuestro deber general: conservar el brillante recuerdo de los héroes que, sin importarles su propia vida, lucharon por la libertad y la independencia, venciendo al militarismo y al fascismo.

– Intervención en el desfile militar en el 69 aniversario de la Victoria de la Gran Guerra Patriótica, 9 de mayo, Moscú.
Debemos ser dignos de la hazaña de nuestros padres, abuelos y bisabuelos. Ellos lucharon hasta la muerte con el enemigo, defendieron su tierra natal, y destruyeron el nazismo.

Carácter sagrado de la lucha la victoria
La Segunda Guerra Mundial y la Victoria adquieren un carácter casi sagrado en el imaginario de los ciudadanos rusos: es el momento de mayor orgullo y de unidad nacional más poderoso de la historia de Rusia.

– Recepción en honor de los graduados de las escuelas militares superiores, 24 de junio, Kremlin, Moscú.
Nuestro sagrado deber es honrar a los comandantes de la Gran Guerra Patriótica de la que celebraremos su 70 aniversario el año que viene. Su talento jugó un papel decisivo en la destrucción del enemigo, en la liberación de nuestra Paria, de Europa, y sí, de todo el mundo, del nazismo.

– 75 aniversario de la Victoria en Jalkin Gol, 3 de septiembre, Kremlin.
El próximo año vamos a celebrar juntos una fecha destacada: el 70 aniversario de la Victoria. El 9 de mayo, fiesta del día sagrado para el pueblo de Rusia.

La situación en Ucrania ha contribuido, sin duda, a recuperar esta narrativa belicista que pretende recuperar valores inmortales y transgeneracionales en su búsqueda por reeditar un pasado glorioso en el que el sentimiento de unidad, de amor a la Patria, de sacrificio, fortaleza y valor hizo que gran parte de la población apoyase una guerra que acabó con más de 25 millones de personas en el bando soviético.

— NOTAS —

Lane, C. (1981). The Rites of Rulers: Ritual in Industrial Society – The Soviet Case. Cambridge: Cambridge University Press.

Este artículo es un resumen de la ponencia realizada por Ana Sánchez Resalt en las Jornadas del X Aniversario del Observatorio Eurasia, celebradas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla el 9.10.2014
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