Ana Sánchez Resalt ::: Boletín “Caucasus News”, nº42, julio 2014 :::: El nuevo líder del Emirato del Caúcaso, Ali Abu-Muhammad, aparece con inusitada frecuencia en vídeos subidos a la red de Youtube donde, como ya hiciera en alguna ocasión su antecesor Doku Umárov, responde a preguntas de guerrilleros y expone la postura oficial del Emirato del Cáucaso ante determinados temas. Su último vídeo, publicado a finales de junio de 2014, contenía varios mensajes que supondrían un viraje insólito con respecto a la estrategia y dinámica operacional y política desarrollada hasta la fecha por la insurgencia islamista en el Cáucaso Norte.

Recordemos que el pasado 18 de marzo, desde la web próxima a la insurgencia separatista en el Cáucaso Kavkaz Center, publicaban el nombre del nuevo emir del Emirato del Cáucaso: el ávaro de origen daguestaní Aliaskhab Kebekov, alias Ali Abu-Muhammad. Durante meses se había estado especulando con la posible muerte de su predecesor, Umárov, sin que esta fuera ratificada por ninguno de los dos bandos (ni insurgencia ni fuerzas de seguridad rusas). La confirmación llegó con el lacónico anuncio del nombre de su sustituto, sin más explicaciones sobre como acaeció el misterioso deceso del anterior emir…

Muchos se apresuraron entonces a señalar que la elección de Kebekov era especialmente significativa y que podría ser indicativa de un hipotético cambio de estrategia de la guerrilla islamista en el Cáucaso Norte, como parece apuntar esta última manifestación pública del nuevo líder. Por un lado, Abu-Muhammad es el primer cabecilla de la insurgencia que no es de origen checheno sino daguestaní (y de etnia ávara), y su encumbramiento coincide con un periodo en el que la actividad terrorista más violenta se había desplazado hacia Daguestán e Ingushetia(1). Por otro lado, Kebekov era un antiguo qadi (autoridad suprema religiosa) y su preparación es más teológica que militar, al contrario que anteriores líderes que sí eran avezados líderes militares (Umárov, Basáyev). Estos dos elementos, unidos al reciente mensaje difundido desde Youtube, han vuelto a poner a Abu-Muhammad en la mesa de vivisección de numerosos analistas y periodistas.

Ni atentados contra civiles ni atentados suicidas perpetrados por mujeres

El 28 de junio de 2014 se publicó en Youtube un vídeo en el que aparecía Ali Abu-Muhammad y en el que trataba varios aspectos que apuntarían a un giro estratégico en el modo de actuación de los guerrilleros del Emirato del Cáucaso. En este vídeo una voz en off hace preguntas y él responde.

Entre las declaraciones más reseñables de la intervención del emir Kebekov destacamos:

En primer lugar, hace un llamamiento para que las mujeres no actúen como herramientas en atentados suicidas y para que sus hermanos no las utilicen con este fin: “Prohibimos categóricamente a nuestras hermanas que hagan esto [participar en atentados suicidas] (…) Hemos monitorizado cómo se practica la yihad en Afganistán, Iraq, Somalia y Mali, y allí no se ha producido ni un solo caso [de atentados suicidas cometidos por mujeres]. A las mujeres allí no se les permite hacerlo”. Justifica esta postura afirmando que estas acciones tienen muy poca incidencia en “infieles” y asegura que sería “mejor que estas mujeres permanecieran vivas y educaran a sus hijos en el espíritu de la yihad”.

En segundo lugar, el emir Abu-Muhammad pretende impedir que se cometan atentados terroristas en Rusia que puedan causar la muerte de mujeres, niños o ancianos. Kebekov subraya que los habitantes de la Federación Rusa están asustados y se muestran incapaces de expresar su malestar y de protestar contra el poder, y que al poder ruso no le importan las vidas humanas. El objetivo, por tanto, no son los civiles que también están siendo maltratados y desoídos por el Gobierno ruso.

En tercer lugar, destacamos de su intervención el llamamiento a la rendición de los combatientes en algunos supuestos. Aconseja a las mujeres y guerrilleros que no posean información secreta que se rindan a las fuerzas de seguridad y no se sacrifiquen. Les asegura que serán liberados posteriormente en acciones llevadas a cabo por miembros de la insurgencia del Emirato del Cáucaso.

Sin embargo, y al contrario de lo que podría parecer a simple vista, Abu-Muhammad no está haciendo un llamamiento a la pacificación, ni está aconsejando que no se utilicen medios armados o que se reduzca la actividad terrorista a mínimos o a cero. En su intervención a través de Youtube, arenga a los yihadistas para que las pérdidas entre los enemigos sean las mayores posibles, pero intentando preservar las vidas de los combatientes y de civiles. Los objetivos de los terroristas, según Kebekov, deben ser sólo los representantes del poder y las estructuras de fuerza.

Asimismo, sostiene que los atentados suicidas son una más de las múltiples formas de la yihad y otorga su aprobación a los que la llevan a cabo. Su recomendación para aquellos que quieran participar en la yihad armada es que utilicen explosivos a distancia, que puedan ser programados, y evitar, así, atentados suicidas que pudieran causar víctimas civiles.

Por último, de su último mensaje difundido en Youtube cabe destacar la más que sorprendente disculpa que entona por el asesinato de mujeres y niños en los atentados suicidas que se han producido en los últimos años.

¿Qué podemos esperar de Kebekov?

Tras resaltar estos mensajes de su intervención, nos preguntamos: ¿qué podemos esperar de Kebekov? Porque este inesperado y aparente giro hacia la moderación genera bastantes dudas sobre el futuro de la organización (¿cómo será la relación con el poder federal?, ¿qué nuestras estrategias iniciarán?, ¿cómo reaccionará el resto de la insurgencia?, etc.); porque este (probablemente) interesado anuncio de continencia no sabemos si es temporal y definitivo(2) y podría esconder estrategias más complejas que implicaran, por ejemplo, un incremento de atentados dirigidos hacia objetivos concretos a medio plazo, o una radicalización de la campaña para la instauración de la sharia en el Cáucaso Norte.

Por otro lado, este discurso podría provocar una escisión entre los “recatados” seguidores de Abu-Muhammad y los miembros más radicales y violentos del movimiento, que no aceptarían las nuevas estrategias propuestas desde el emirato y podrían comenzar a actuar de forma discrecional estableciendo sus propios objetivos y modos de actuar. También conviene resaltar aquí, de nuevo, el origen étnico del emir: él es ávaro y no checheno, y los chechenos, al parecer, aún no le han jurado lealtad (bayit). Además, su formación como teólogo frente a la militar de los anteriores líderes chechenos también podría conducir al rechazo de Kebekov por parte los guerrilleros de origen checheno.

Otra lectura más de esta intervención apuntaría a que con este discurso Abu-Muhammad perseguiría mejorar la imagen del Emirato del Cáucaso entre la ciudadanía norcaucásica y rusa, rechazando –por lo menos temporalmente- algunos de los métodos violentos utilizados por la insurgencia que causan más repulsa y desafección en la población civil.

Además, en este mensaje deja entrever cierta búsqueda de legitimidad, de demostración de autoridad en el emirato, de distanciamiento con respecto al anterior líder. No obstante, y retomando lo expuesto en párrafos precedentes, esta pretendida posición “aséptica” podría llevar a que algunos insurgentes con ánimos más beligerantes se sintieran traicionados.

Ahora habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. En los próximos meses podremos comprobar si el llamamiento de Abú-Muhammad ha surtido efecto; si se siguen produciendo atentados terroristas sin discriminar víctimas o si continúan actuando viudas negras en atentados suicidas. Con el tiempo también podremos percibir si este presunto giro hacia la moderación es una estrategia real, firme y a largo plazo, si se trata de una distracción para reestructurarse y elaborar nuevas tácticas, si el emir sufre un “golpe de Estado” fruto de este cambio, o si hay enfrentamientos entre facciones dentro del propio emirato. Porque cuando se trata de anuncios de terroristas, lamentablemente, la moderación siempre se observa con suspicacia.

A pesar de todo, ni este inesperado cambio de estrategia y postura, ni el relevo de un emir con “pedigrí militar” por uno con profundos conocimientos islámicos, ha modificado uno de los pilares que sustentan la existencia y actividad del Emirato del Cáucaso: la creación ideológica de un estado islámico en el Cáucaso Norte. Ese sigue siendo el objetivo final, aunque las estrategias y medios varíen según quién encabece el emirato.

–NOTAS Y FUENTES–

(1) Según fuentes de las estructuras de seguridad rusa, fue él quien ordenó el asesinato del sheij sufí Said-Afandi Chirkeiskya manos de una suicida en 2012.

(2) En cualquier caso, no es la primera vez que se establece una “moratoria” de este tipo, en la que se ordenaba no atentar contra objetivos civiles. Ya lo hizo en febrero de 2012 el propio Umárov coincidiendo con las elecciones presidenciales y en un intento, quizá, de mostrar cierta empatía con los ciudadanos que salieron a las calles a manifestar su profunda desafección por el gobierno tras las elecciones presidenciales y parlamentarias de aquel año. Esta moratoria acabó en julio de 2013, cuando Umárov llamó a los insurgentes a cometer todo tipo de acciones violentas para hacer fracasar las Olimpiadas de Sochi.

Para elaborar este artículo se han utilizado informaciones publicadas entre el 29 de junio y el 7 de julio en Kavkaz Uzel, Wordyou.ru, Russkaya Planeta, Kavkaz Center, The Moscow Times, Tracking Terrorism.
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