OVD-Info ::: Boletín “Caucasus News”, nº42, julio 2014 :::: Ruslan Kutáev, conocido activista y defensor de los derechos humanos, ha sido condenado a cuatro años de prisión, por adquisición y posesión de drogas (tres gramos de heroína). El centro de defensa de los derechos humanos Memorial considera que la acusación es falsa, y reconoce a Kutáev como preso político. Kutáev es, pues, el primer preso político de Chechenia.

Ruslan Kutáev es el presidente de la Asamblea de los pueblos del Cáucaso y líder del Comité internacional de los asuntos del Cáucaso Norte. Había criticado varias veces al gobierno de Chechenia, como cuando a finales de 2012 declaró que, de acuerdo con las múltiples quejas de los habitantes de la república, “allí no se cumplen las leyes de la Federación Rusa, o se cambian a conveniencia de cada uno”. La conferencia de este invierno dedicada a los 70 años de la deportación de los chechenos, de la cual Kutáev era uno de los organizadores, fue motivo de conflicto con la Administración del presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov. Después de la conferencia Kutáev fue arrestado.

Según los investigadores, el 20 de febrero de 2014 Kutáev fue detenido en la calle por una patrulla de la policía en la localidad de Guekhi, debido a un comportamiento, alegan, sospechoso. Le registraron y le encontraron en el bolsillo un paquetito con una sustancia que, supuestamente, Kutáev confesó que era heroína que acababa de encontrar en el taxi.

En cambio, la organización “Comitè contra la tortura” asegura que durante el juicio, la policía hizo declaraciones contradictorias sobre las circunstancias del arresto: nadie pudo aclarar por qué el comportamiento de Kutáev les pareció sospechoso, a pesar de que recordaban perfectamente qué tiempo hacía aquel día. Y lo más sorprendente es que ninguno de ellos había visto el paquete con heroína.

Un testigo de la acusación, Said Babatev, de Guekhi, desmintió en el juicio la versión del arresto de Kutáev. Según él, Kutáev fue arrestado en su casa, sin ningún registro ni interrogatorio. Solo le metieron dentro de un coche y se lo llevaron con las zapatillas de casa puestas, que pueden verse en las fotografías del caso. En el juicio, ningún policía pudo explicar por qué en el momento del arresto (en la calle, en el mes de febrero) Kutáev iba en zapatillas. El informe de la revisión médica, hecho el día posterior al arresto, en Grozni, confirma que en la muestra de orina de Kutáev había restos de morfina y codeina. La doctora, sin embargo, declaró durante el juicio desconocer quién había añadido al informe de la revisión aquellas notas sobre morfina y codeina, a pesar de que lo había firmado ella.

Hay pruebas de que Kutáev fue torturado. El presidente del “Comitè contra la tortura” Igor Kaliapin visitó a Kutáev en la comisaría de Urus-Martán, y en presencia del jefe de la policía inicialmente dijo que no había sido objeto de torturas, pero cuando Kaliapin le pidió que se sacara la camisa, Kutáev presentaba hematomas en el cuerpo. La revisión médica, llevada a cabo en marzo, mostró que Kutáev tenía dos costillas fracturadas. En la declaración del interrogatorio (publicada en Novaya Gazeta) Kutáev explicó que lo golpearon, y que durante la paliza había el Jefe de la Administración de Chechenia Magomed Daudov y el número dos del Ministerio del Interior Apti Alaudinov. En las torturas utilizaron electroshocks. Después de esto firmó una declaración autoinculpatoria.

Más tarde en Kutáev intentó desdecirse de su confesión, pero en la prisión donde lo tenían retenido preventivamente le amenazaron con incoar causas penales contra miembros de su familia en base a terrorismo, si negaba su propia confesión y denunciaba que había sido torturado.

Los defensores de los derechos humanos están convencidos que la persecución de Kutáev tiene motivos políticos y está relacionada con su conferencia “Deportación del pueblo checheno. Cómo fue y ¿podemos olvidarlo?”, que tuvo lugar el 18 de febrero en la Biblioteca Central de Grozny.

Kutáev fue uno de sus organizadores y ponientes. La conferencia molestó al líder de la república, Ramzán Kadírov. Desde 2011 Kadírov prohibió celebrar el Día de la Deportación el 23 de febrero (como siempre se había hecho, coincidiendo con el día que ésta tuvo lugar), y decretó celebrar el Día de la Memoria de la Nación el 10 de mayo (que no tiene ninguna relación con la deportación). Kadírov afirmaba que los chechenos tenían que celebrar el 23 de febrero como todos los ciudadanos de Rusia (es el día del ejército ruso, del “Defensor de la Patria”). Este año, el 23 de febrero coincidía también con la clausura de las Olimpiadas de Invierno y, como escribe Nóvaya Gazeta, “por el Cáucaso pasó un equipo para atenuar las actividades del recuerdo de la deportación”. Tras dar la conferencia, Kutáev condenó la prohibición de la realizar actividades conmemorativas el 23 de febrero.

Al día siguiente de la conferencia, el Jefe de la Administración de Kadírov Magomed Daudov, llamó a sus organizadores, incluido Kutáev. Al encuentro asistió Kadírov, quien reprendió a los organizadores de la conferencia. Kutáev fue el único que no apareció a la reunión con Kadírov, y además le dijo a Daudov que no era su subordinado. Conversando con amigos (entre los que estaba Igor Kalyapin del Comité contra la tortura y el corresponsal de Nóvaya Gazeta Vyacheslav Izmailov) en la mañana del 20 de febrero, Kutáev no descartó que lo pudieran arrestar y dijo que pensaba irse de Chechenia por una temporada.

El mismo líder de Chechenia no escondía el trasfondo político del asunto: explicando la razón del arresto de Kutáev, Kadírov dijo: “Dio la conferencia justo el 23 de febrero, y por eso lo han detenido”. Más adelante, Kadírov, en el canal estatal checheno “Vainaj”, acusaba a Ígor Kalyapin de proteger a bandidos y drogadictos.

Según Kalyapin expuso en el tribunal, la causa de la persecución de Kutáev puede ser, además, no sólo la organización de la conferencia, sino también un agravio personal anterior con Daudov. Vyacheslav Izmailov, que también declaró en el juicio en calidad de testigo de la defensa, contó que Kutáev después de la primera guerra chechena ayudó a liberar a cuatro soldados rusos que se encontraban en Chechenia como rehenes, y la persona que tenía a estos soldados en cautiverio, según Izmailov, trabajaban para Daudov. Además, el abogado de Kutáev, Piotr Zaikin recordó al tribunal que el subdirector del Ministerio del Interior, Arpi Alaudinov, en una intervención televisada, llamó a la lucha contra los sospechosos de wahabismo “echándoles algo en los bolsillos si era necesario”. En esa misma intervención dijo que él personalmente se esforzaría por arreglar los problemas que causaban los que se manifestaban contra el poder.

El juez del tribunal de la ciudad de Urus-Martan, Aleksandr Dudkov, a pesar de todas las contradicciones que se habían puesto al descubierto en las pruebas de la acusación, y los argumentos de la defensa, pronunció un veredicto de culpabilidad. También se olvidó el juez de dar a Kutáev la posibilidad de tomar la palabra por última vez. Además de los cuatro años en prisión, la sentencia incluye un año de restricción de libertad con prohibición de actividad política y pública/social, que también, en opinión de los defensores de derechos humanos, acredita las auténticas razones de la persecución.

El centro pro defensa de derechos humanos ” Memorial” ha reconocido a Ruslán Kutáev como preso político. Al mismo tiempo otras organizaciones pro-derechos humanos, han reconocido Kutáev como el primer preso político en Chechenia.

Como explicó a OVD-Info Alexander Cherkasov, de “Memorial”, en Chechenia “no hay lugar para la oposición política”. La única oposición que existe es armada y religiosa. Según Cherkasov, en la república “la opinión independiente del poder, obviamente, es declarada hostil, y aquellos que la expresan son puestos al mismo nivel que los enemigos, quienes están sujetos a ser eliminados”. Siendo así, el enfoque militar del gobierno actual no ofrece ningún espacio para una oposición política ni para expresar una opinión independiente.

Como contó a IDV-Info la experta del International Crisis Group Bárbara Pajomenko, hasta el momento en Chechenia se habían producido casos de persecución de personajes públicos como escritores, periodistas o científicos por declaraciones que no coincidían con la posición del gobierno, pero nunca llegaba la incoación de la causa penal. Pajomenko recuerda el relato “La mañana no ha comenzado todavía” del joven escritor Arslan Jasovov, que escribió en el periódico daguestaní “Eldash”. En esta narración el director de la Unión de Periodistas de Chechenia, Jozhbaudi Borjadzhiev, percibió un agravio hacia los habitantes de su republica. Borjadzhiev llevó al escritor a los tribunales. El proceso terminó con un acuerdo de paz, pero tras esto Arslan Jasovov fue brutalmente apaleado en Moscú.

Muchas de estas historias no terminan en los medios de comunicación. “Se ha censurado a historiadores y escritores que se pronunciaron sobre acontecimientos de la historia del siglo XIX: a algunos les echaron de la universidad; el presidente del la Unión de Escritores de Chechenia Kanta Ibragimov dijo públicamente que uno de sus libros fue enviado a la dirección “lleno de marcadores en las páginas” contaba Pajomenko. Pero el trasfondo de estas persecuciones, como afirma un defensor de derechos humanos, “es a menudo bastante difícil de saber porque las personas temen contarlo”. En cualquier caso, nada se parece a la historia de Kutáev, quien por hacer declaraciones críticas en relación a las decisiones del poder, ha sido enjuiciado por un artículo grave (posesión ilegal de drogas), y ha sido declarado culpable a 4 años y medio de prisión.

Fuente: http://ovdinfo.org/articles/2014/07/11/delo-Kutaeva-osobennosti-nacionalnogo-presledovaniya#.U79-1-S6jJ0.facebook
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