Anna Dolgov (The Moscow Times) ::: Boletín “Caucasus News”, nº 41, junio 2014 :::: Setenta años después de que los chechenos fuesen deportados en masa a Asia Central por órdenes del dictador soviético Iosif Stalin, una película sobre las brutalidades de la operación ha sido prohibida acusada de provocación al odio étnico, según fuentes oficiales.

El Ministerio de Cultura ruso ha argumentado también la insuficiencia de evidencias para demostrar que tales hechos dramáticos son históricamente exactos, según ha publicado el productor y director de la película Ruslan Kokanayev.

En el centro de la controversia se sitúa una escena que aparece en un tráiler que el cineasta ha publicado en línea, que muestra a prisioneros chechenos en el montañoso pueblo de Khaibakh –en la que fue la República Autónoma Soviética de Chechenia-Ingushetia- encerrados en un granero por la policía secreta de Stalin y quemados vivos.

Aunque la película, titulada “Prikazano zabyt” (“Se ordena olvidar”), no afirma ser un documental histórico, Kokanayev ha insistido en que su trama, incluyendo la escena del granero, está basada en detallados testimonios de múltiples testigos –varios de los cuales ha citado en entrevistas con la prensa- y en evidencias históricas.

Pero el jefe del departamento de cinematografía del Ministerio de Cultura, Vyacheslav Telnov, explicó en una carta a Kokanayev que el ministerio no había encontrado pruebas en los archivos de la policía secreta que demostraran el incidente del granero, calificando la descripción que se hace en la película de “falsificación histórica”, según el cineasta.

El Ministerio de Cultura ha argumentado que la película está basada en una única carta del ex general de la policía secreta Mijaíl Gvishiani “que había sido obligado a eliminar a la gente del lugar”, dijo Kokanayev a la BBC.

No obstante, el director de la película dijo que la escena del granero estaba basada en entrevistas con varios historiadores chechenos, incluidos el profesor universitario Khizri Khadzhiyev y el jefe de servicio del archivo de Chechenia, Magomed Muzayev, en el testimonio de un superviviente, Mumady Elgakayev, que tenía 8 años en aquel momento, así como en un vídeo testimonio del entonces adjunto al Ministerio de Justicia de la región, Dziyaudin Malgasov.

Fotograma de la película "Se ordena olvidar" ("Ordered to forget", "Prikazano zabit")
Fotograma de la película “Se ordena olvidar” (“Ordered to forget”, “Prikazano zabit”)

El problema parece ser que la película trata no sólo de los cientos de miles de chechenos deportados forzosamente en 1944 –que han sido reconocidos por el Gobierno ruso- sino de las brutalidades añadidas que supuestamente fueron cometidas en el proceso, según declaró Kokanayev esta semana en una entrevista a la BBC.

“Nadie antes había hablado públicamente del hecho de que la gente que no era válida para su deportación fue físicamente destruida”, dijo Kokanayev.

El Ministerio de Cultura ha citado la escena del granero y el supuesto potencial de la película para “incitar al odio étnico” como motivo para negar la licencia de distribución, según ha publicado Kokanayev en Facebook. En su vídeo testimonio, Malgasov “narra y muestra a escena cómo ocurrió todo: ‘Yo estaba parado ahí, el coronel estaba ahí, y por allí estaba el granero que fue incendiado’”, dijo Kokanayev a BBC. “Tenemos pruebas más que suficientes, pero a pesar de todo, ellos [los oficiales del ministerio] las niegan”. Dirigido por su ultrapatriótico jefe Vladímir Medinsky, el Minsiterio de Cultura recientemente también criticó al ganador del Festival de Cannes del premio al mejor guion –la sátira social del ruso Andrei Zvyagintsev titulada “Leviathan”-. La película ha sido vendida a 50 países, pero no a Rusia.

El tema de la deportación forzosa de Stalin a cientos de miles de chechenos en 1944 ha sido un asunto doloroso para el país, en el que muchos rusos opinan que Moscú debería haberse disculpado, y que una muestra de arrepentimiento podría haber ayudado a evitar las dos guerras que devastaron Chechenia en los noventa y a principios del 2000.

Pero al margen de la ley de 1992 que “rehabilitó” a los grupos étnicos reprimidos por el régimen soviético, ninguna disculpa ha sido emitida.

La administración pro-rusa en Chechenia ha cancelado los actos conmemorativos de este año para recordar el 70 aniversario de la deportación. El gobierno de la república dijo que las ceremonias de luto del 23 de febrero –el día en que la deportación comenzó en 1944- no deberían empañar las celebraciones rusas del Defensor del Día de la Patria, reportó Ekho Moskvy. La negación de la licencia de distribución significa que la película de Kokanayev no puede ser mostrada ni en salas de cine ni en la televisión rusa.

“Una pequeña pregunta para los estimados protectores de los acuerdos interétnicos permanece: ¿qué queréis que hagamos con los 250 testigos de este crimen?”, dijo Kokanayev en Facebook.

 

Anuncios