Mairbek Vachagáev (historiador) ::: Boletín “Caucasus News”, nº 41, junio 2014 :::: Apenas el mundo se ha acostumbrado a la idea de la participación de chechenos en el conflicto sirio y su importante lugar en las filas de la oposición armada enfrentada al régimen de Bashar al-Asad, ahora salta la noticia de la implicación chechena en los recientes acontecimientos en Ucrania.

Durante la ocupación de Crimea por el ejército ruso no se insistió demasiado con la conexión chechena, pero luego, con los acontecimientos en la Ucrania oriental, sin ningún fundamento, se empezó a hacer hincapié en la presencia chechena en esta parte del país.

Un vídeo publicado por los medios ucranianos como prueba de que chechenos, daguestaníes y osetios se encontraban en el este de Ucrania demuestra solo una cosa: que las agencias informativas ucranianas van por el mismo camino que sus colegas.

El primer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk,Alexander Borodai, informó de que, entre los combatientes voluntarios muertos en la batalla por el aeropuerto de Donetsk, el 26 de mayo, hubo 33 ciudadanos rusos. El representante oficial de la operación antiterrorista, Vladislav Seleznev, confirmó que entre los guerrilleros de la región de Donbass se encontraban varias personas de “aspecto caucasiano”. Según él: “Disponemos de informes operativos que indican que entre los guerrilleros se encuentran bastantes personas de aspecto caucasiano”.

Hay que mencionar un curioso reportaje de la CNN donde unos hombres, subidos en un vehículo, asienten afirmativamente a las preguntas del periodista y dicen que vienen de Chechenia. Estas imágenes se presentan como “pruebas irrefutables de la presencia de chechenos en el conflicto”. Pero en el vídeo se ve que los vehículos son completamente nuevos y, como único signo de identificación, llevan garabateada la palabra “Vostok“.

A nadie le pareció importar que el batallón fuera desmantelado en noviembre de 2008. Tampoco se quisieron preguntar cómo una unidad militar aniquilada personalmente por Ramzán Kadírov pudo renacer en Chechenia, donde una mera mención de Vostok hubiese provocado la ira del presidente.

Precisamente esa palabra escrita en los coches dio pie a todos los medios ucranianos y occidentales para afirmar que un destacamento checheno había llegado a Donetsk. Los informes que aseguraban que no tenía nada que ver con Chechenia, parecían poco creíbles.

Sin embargo, los propios ucranianos empezaron a cuestionar poco a poco la teoría de la “huella chechena”: “el 80% de los integrantes del batallón Vostok no proceden de Donbass (son guerrilleros chechenos, miembros de los antiguos grupos Alfa y Bérkut de Crimea) y el 20% son insurgentes de la República Popular de Donetsk”.

El mito sobre el supuesto batallón checheno fue completamente desmentido por el propio comandante de dicha unidad en Ucrania, quien explicó que la palabra Vostok (Este) se refiere a la parte este de Ucrania y no tiene nada que ver con Chechenia.

El comandante se presentó como Oleg, osetio de Vladikavkaz, llegado a Ucrania como voluntario. Según él, su batallón es étnicamente muy variado y se compone de osetios, daguestaníes y rusos, estos últimos veteranos de la guerra de Chechenia. Respecto a los chechenos, declaró que antes tenían unas cuantas decenas de hombres , pero que todos ellos se fueron repentinamente y ya no queda ninguno. En otra entrevista, donde aparece como comandante un ruso procedente de Donetsk, se afirma que sí había varios chechenos, pero que no eran “kadyrovtsy” sino voluntarios.

Soldados del batallón "Vostok"
Soldados del batallón “Vostok”

Yo creo que la partida precipitada de los chechenos no se debe a que habían perecido en la batalla, como lo presentan algunos medios de comunicación, sino a una posible orden expresa de Ramzán Kadírov, que no veía conveniente que su gente combatiera en una unidad llamada Vostok, después de lo que le había costado vencer el batallón del mismo nombre en 2008. Si al principio de la contienda Kadírov negó la participación de ciudadanos chechenos en el conflicto en Ucrania, al final, viendo que la discusión de si había o no había chechenos ya no tenía sentido, corrigió su declaración y dijo que presuntamente en Ucrania se encuentran 14 ciudadanos de la República. Esta afirmación no parece seria, ya que debería de tratarse de un contingente de al menos varias decenas de personas.

Sin embargo, este final no convenía a muchos que decidieron presentar el conflicto ruso-ucraniano como un enfrentamiento ucraniano-checheno. En algunos momentos, parecía que no fue Rusia sino Chechenia la que invadió el territorio de Ucrania.

Para levantar el ánimo de los ucranianos era importante insistir en que incluso guerreros tan aguerridos como los chechenos podían morir. Por eso, la propaganda de los medios de comunicación ucranianos empezó a difundir reiteradamente noticias sobre la muerte de decenas de combatientes chechenos durante la toma del aeropuerto de Donetsk en la noche del 26 al 27 de mayo. Al mismo tiempo, el alcalde de Donetsk apuntaba que habían sido 8 personas, que todos venían de Rusia y que entre ellos se encontraban tres chechenos. Sin embargo, de los apellidos que citó, dos no eran en absoluto de origen checheno. Posiblemente  solo uno, Murat Lamalievich Dadáev, podría ser checheno.

Los medios ucranianos exhibieron el pasaporte de un supuesto checheno originario de Grozny. Luego resultó que se trataba de un ruso étnico llamado Alexander Petrovich Yurtáev, nacido en Grozny en 1961, pero residente en la región de Stávropol, hecho inscrito precisamente en su pasaporte.

Además, si admitimos que en la batalla de Donetsk murieron 40 personas de las cuales 31 fueron debidamente identificadas y trasladadas oficialmente a Rusia, que además de 22 rusos étnicos reconocidos, una periodista consiguió identificar a 4 personas más con apellidos también rusos, entonces no queda del todo claro dónde fueron a parar las decenas de cadáveres supuestamente enviados a Chechenia.

Por cierto, esos cadáveres, de los que nos informó Kavkaz Uzel, llegaron a Chechenia dos días antes de que los cuerpos salieran oficialmente de Donetsk. De modo que antes del 1 de junio, ningún cuerpo había llegado a Chechenia. Al mismo tiempo, según informes verificados por nosotros, en Chechenia se han registrado dos entierros. Para que quede claro que en Chechenia es imposible ocultar un entierro, hay que recordar que se trata de un territorio de 16 mil km2, de los cuales una tercera parte son montañas y una cuarta estepas tras el río Terek. En la república hay menos habitantes que en Barcelona.

Creo que la noticia sobre las supuestas víctimas difundida por los medios de comunicación es una mera especulación y no se corresponde con la realidad. El buscador de Google da 15 mil resultados en respuesta a la búsqueda sobre decenas de muertos chechenos llegados de Ucrania, pero a 8 de junio han sido enterrados solamente dos personas demostradamente muertas en Donestsk, además de tres entierros que no he podido verificar.

Entonces, ¿hay chechenos en Donetsk? Por supuesto que sí. Mejor dicho, han estado ahí. Porque, como dice el comandante del batallón Vostok, Oleg, en su entrevista a la cadena de televisión Dozhd, se han marchado todos. Podemos suponer que fueron revocados por Ramzán Kadírov por toda esa confusión con el batallón Vostok checheno. Pero podemos afirmar con seguridad que han estado ahí.

Además, se ha comprobado que no eran voluntarios casuales. Según un checheno herido en batalla, fueron contratados por el FSB en Moscú. En abril, fueron trasladados a Rostov del Don, en la frontera entre Rusia y Ucrania. Ahí recibieron instrucción de la gente del expresidente Yanukóvich. Según la misma fuente, les pagaron 2000 dólares y les prometieron la misma paga mensual, después de lo cual firmaron un contrato de tres meses. Podemos suponer que los contratados eran todos personas con un pasado comprometedor y con algunas manchas negras en su biografía.

La situación recuerda, además, el envío de mercenarios a Chechenia el 26 de noviembre [de 1994], contratados por el FSB [Servicio federal de seguridad] (entonces FSK [Servicio federal de contraespionaje]), entrenados primero en la región de Moscú y luego en Astrakhan, más cerca de Chechenia, donde fueron preparados por chechenos prorrusos en la base militar de Kapustin Yar. Al igual que en noviembre de 1994, cuando las autoridades rusas renegaron de sus mercenarios después de que estos fueran derrotados en Chechenia, Rusia nunca reconocerá su participación en esta aventura militar en el este de Ucrania. Los medios ucranianos ya han difundido la información sobre cuánto pagan las autoridades rusas a los mercenarios por cada militar ucraniano abatido. Las tarifas tampoco han cambiado mucho desde la guerra de Chechenia.

No es posible determinar, como lo ha hecho Ramzan Kadírov, el número exacto de chechenos que estuvieron en el este de Ucrania. Lo más probable es que fueran varias decenas. Los enviaron a Donetsk y los instructores del FSB les aseguraron que todo sería igual de fácil que en Crimea. Solo tenían que estar ahí – les explicaron – hacer acto de presencia y pasar el mayor tiempo posible delante de las cámaras. Los chechenos no se utilizaron para desacreditar al pueblo checheno, como creen algunos politólogos, sino que hacían falta para levantar la moral de las llamadas autodefensas locales. Los chechenos estaban ahí para demostrar que la presencia de Rusia en la región es obvia y que hay que debilitar la influencia ucraniana.

En realidad, la pregunta sobre la participación de chechenos en el conflicto ucraniano no tiene mucha importancia en sí, porque Chechenia no es más que una región de la Federación Rusa y no un país independiente. Por lo tanto, es responsabilidad de las autoridades rusas destinar o no sus fuerzas armadas a otro país. Las repúblicas que conforman la Federación Rusa no tienen competencia en estas materias. Todo se decide en Moscú. Por eso cabe preguntarse qué objetivos perseguían los que organizaron los envíos de mercenarios a Donetsk. ¿Pretendían debilitar a Ucrania en vísperas de unas negociaciones importantes ? ¿O extender el conflicto para luego actuar igual que en el caso de Crimea ? ¿Sabotear la inclusión de Ucrania en las instituciones europeas ?

Sean cuales sean los motivos, de una cosa podemos estar seguros: en el juego político de Moscú, los chechenos han sido meros peones y no jugadores independientes. Es lo que deberían tener en cuenta los que hacen un análisis de la situación en el este de Ucrania.

 

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