Marta Ter ::: Boletín “Caucasus News”, nº 41, junio 2014 :::: El pasado 20 de mayo, un tribunal de Moscú declaraba culpables a los 5 acusados del asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya. Se condenó a Rustam Majmúdov y a su tío Ali Gaitukayev a cadena perpetua, el primero por haber disparado contra la periodista y el segundo por haber organizado el crimen.

A los hermanos de Rustam, Ibraguim y Dzhabrail Majmúdov, les condenaron a 12 y 14 años de cárcel respectivamente, y el exagente de policía Sergei Jadjikurbánov, que coordinó el operativo para acabar con la vida de Politkóvskaya, fue condenado a 20 años de cárcel.

Dzhabrail e Ibrahim Majmúdov y Jadzhikurbánov ya fueron juzgados por este mismo delito, pero les absolvieron por falta de pruebas en febrero de 2009. El Tribunal Supremo de Rusia revocó el fallo cuatro meses después y los tres acusados volvieron a iniciar un nuevo proceso. Fueron después detenidos Rustam Majmúdov y Ali Gaitukáyev.

Ahora, este nuevo veredicto ha conseguido algo insólito en los procesos judiciales: poner de acuerdo a representantes de los acusados y de la víctima.

Anna Politkóvskaya
Anna Politkóvskaya

Los abogados de los acusados señalaron que no había pruebas suficientes que mostraran la culpabilidad de sus clientes y afirmaron que presentarían recurso contra el fallo emitido. Al mismo tiempo Karinna Moskalenko, del bufete de abogados que representa a la familia de Politkóvskaya, declaraba lo siguiente en una entrevista al Comité de Protección de los Periodistas(CPJ):

“Cadena perpetua y largas penas de prisión para los partícipes y no los autores directos del asesinato de Anna Politkóvskaya es un intento de presentar el crimen ante la comunidad internacional como un caso resuelto. Personalmente, tengo mis dudas acerca de la culpabilidad de Rustam Majmúdov. No existen pruebas directas de que fuera él quien disparó a la periodista. Hay una grabación en la que aparece el asesino que no guarda mucho parecido físico con Majmúdov. Por eso creo que el hecho de que Majmúdov fuera condenado a cadena perpetua sin pruebas suficientes que acrediten su culpabilidad no es más que un indicio de pánico de las autoridades. Con este castigo tan severo intentan compensar, a los ojos de la comunidad internacional, la insuficiente credibilidad de su versión de los hechos.

El comunicado oficial ofrecido por el director del grupo de investigación criminal Petros Garibián a los medios de comunicación, justo después del veredicto, provocó una reacción unánime entre los representantes de la familia de la víctima: están seguros de que los investigadores no están siendo sinceros. El grupo de investigación criminal y su director son responsables directos de la ineficacia del proceso de investigación, ya que durante siete años y medio no se han podido esclarecer los hechos.

Desde el principio, los investigadores debieron de haber considerando varias hipótesis de lo sucedido. Sin embargo, en este caso, la investigación ha sido, por un lado, ineficaz y, por otro lado, cumplía claramente un encargo. Por ejemplo, se ha gastado mucho tiempo y esfuerzo para probar la implicación de Berezovsky y Zakáev en el asesinato de Politkovskaya. Al mismo tiempo, no se han estudiado otras líneas de investigación, incluyendo la más incómoda para las autoridades rusas. Es la versión por la que siempre han apostado los compañeros de Anna Politkóvskaya y que relacionaba la muerte de la periodista con sus actividades profesionales. Esta versión no se ha tomado en cuenta, entre otras cosas, porque a los representantes de la víctima se les negó violentamente cualquier participación en el proceso de investigación. En relación con esta negativa, la parte ofendida presentó varias denuncias en la fase inicial del proceso, pero dichas denuncias no han sido consideradas por los tribunales rusos. ¿Cuál ha sido el resultado de todo esto?

Seguimos sin saber quién es o incluso quiénes son los que encargaron el asesinato, quién y cómo lo organizó, cómo fue financiado, de qué forma los servicios secretos rusos han resultado involucrados en el crimen, y por qué los coautores del asesinato, agentes del Ministerio del Interior ruso y del FSB [Servicio Federal de Seguridad], no han respondido ante la ley.

Teniendo en cuenta que la investigación se está llevando a cabo de una forma ineficaz y que existen claras dudas de que el crimen vaya a ser investigado de manera exhaustiva, los demandantes (madre, hijos y hermana de Anna Politkóvskaya) están dispuestos a seguir adelante con su denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya que dicha denuncia no ha perdido su fundamento tras la sentencia.”

Así pues, tras años de investigación, y después de haberse emitido ya sentencias condenatorias de cadena perpetua y largas penas de prisión para los sospechosos del asesinato, la familia de Politkóvskaya continúa opinando que ninguno de los imputados ha tenido un papel determinante en el homicidio, que la investigación no se llevado a cabo, evitando precisamente indagar en líneas poco convenientes para el poder, y que los auténticos culpables continúan en libertad.

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