Ana Sánchez Resalt ::: Boletín “Caucasus News”, nº 40, mayo 2014 :::: A mediados del mes de mayo Vladímir Putin nombró al general Sergéi Melikov su representante especial para el Cáucaso Norte, puesto antes ocupado por Aleksánder Jloponin, que continúa como vicepresidente. Además, escogió a Lev Kuznetsov, antes gobernador de Krasnoyarsk, como cabeza del recién creado Ministerio de Asuntos para el Cáucaso Norte (1). El ministerio se crea, en palabras del presidente ruso, para “centrar la atención de los poderes federales en el desarrollo del Cáucaso”.

El nombramiento de Kuznetsov y la creación del Ministerio de Asuntos para el Cáucaso Norte supone el establecimiento de una especie de bicefalia de poder en la región. Por un lado, Kuznetsov se ocupará de dirigir el desarrollo socioeconómico de la región, incluida la determinación del presupuesto; por otro, Melikov será la figura fuerte, el encargado de mantener la seguridad en la zona y eliminar posibles amenazas (2).
Algunos expertos apuntan a que la sustitución de Jloponin por Melikov significaría un cambio en la política en la zona, un viraje hacia la mano dura, aunque otros señalan que estas restructuraciones son continuistas en relación a las políticas que lleva desarrollando Moscú desde hace años (3). A pocos pilla por sorpresa el cambio, y coinciden en apuntar a que la remodelación de la estructura del poder del Kremlin en el Cáucaso Norte tienen una gran carga simbólica: pone de manifiesto la posibilidad del uso de la fuerza en caso un aumento de la conflictividad en la zona.

Lev Kuznetsov y Vladímir Putin. Fuente: Kremlin.ru
Lev Kuznetsov y Vladímir Putin. Fuente: Kremlin.ru

Jloponin: el gran hombre de negocios que no cumplió las expectativas

Aleksánder Jloponin, un hombre de negocios con una gran fortuna propia, tenía como principales metas en su labor de representante plenipotenciario del Kremlin en el Cáucaso Norte atraer inversiones a la zona y trabajar en su pacificación mediante un reparto inteligente y equitativo del dinero invertido y el diálogo con los sectores más moderados de la población musulmana.

Este año se acaba el dinero del primer tramo (2012-2014) del presupuesto estatal destinado al programa de Desarrollo económico-social del Distrito Federal del Cáucaso Norte hasta 2025, con un presupuesto total estimado de 2,5 trillones de rublos. En este primer tramo temporal se habrían invertido en la zona algo menos de los 350 mil millones de rublos propuestos en un principio. Algunos medios de comunicación denuncian que buena parte del dinero destinado a este plan se ha quedado por el camino, principalmente en los bolsillos de funcionarios locales corruptos (4).

Por lo tanto, se puede concluir que el trabajo de Jloponin no ha cumplido con las expectativas, no ha dado sus teóricos y esperados frutos: no se ha pacificado la zona, no ha habido grandes inversiones de empresas extranjeras ni nacionales o locales en la zona, el Cáucaso Norte no es un paraíso para el turismo (5) (ni está cerca de serlo), la zona sigue castigada con altas tasas de desempleo y la pobreza, ahogada por la corrupción y azotada por esporádicos o frecuentes (según la zona) ataques terroristas. El no haber cumplido ninguno de estos objetivos se podría haber interpretado como el fracaso de la política “dialogante” propuesta por Jloponin en el Cáucaso Norte, y se habría evidenciado, así, la necesidad de volver a una política de mano dura (6), puesta de manifiesto con el significativo nombramiento de un alto cargo militar para el puesto de enviado especial para el Cáucaso Norte; toda una declaración de intenciones que, sin embargo, genera algunas incertidumbres , ya que la figura y el “legado” de Jloponin tienen continuidad en la zona con la elección de Kuznetsov, miembro de su equipo desde hace años.

En contra de Jloponin también habría jugado su enfrentamiento con Ramzán Kadírov (el mejor y más exitoso ejemplo de mano dura en la región) sobre su manera de dirigir la república chechena en 2011 (7). A pesar de los esfuerzos, Jloponin nunca consiguió establecerse como figura de autoridad en el Cáucaso Norte, y al final todos los asuntos relevantes terminarían resolviéndose siempre en Moscú.

Melikov: golpe de efecto

Los expertos coinciden en señalar que la sustitución de Jloponin era más que esperada. La elección de Melikov supone un golpe de efecto por el significativo cambio de perfil del sustituto: de una persona con reputación de gran hombre de negocios, a un militar perteneciente al MVD.
Sergéi Melikov, general en el Ministerio del Interior, ha estado muy vinculado a la región del Cáucaso Norte a lo largo de su carrera, participando incluso en la primera guerra ruso-chechena. Todo apunta a que el objetivo principal del general sería combatir a los grupos armados de guerrilleros.

Asimismo, otro detalle que podría haber tenido un peso considerable en la elección de Melikov es que este general pertenece a la etnia tabasaran, cercana a los lezguinos de Daguestán (8). Diversas informaciones sostienen que su familia es oriunda de Daguestán y que es lezguín por herencia étnica de su padre. Su padre y su abuelo habrían nacido en esta república. En cualquier caso, todas las informaciones apuntan a un vínculo étnico con la república daguestaní, actualmente la más inestable de la zona (9).

Nikolai Rogozhkin (izquierda) y Sergéi Melikov (derecha) con Vladímir Putin. Fuente: Kremlin.ru
Nikolai Rogozhkin (izquierda) y Sergéi Melikov (derecha) con Vladímir Putin. Fuente: Kremlin.ru

Ekaterina Sokiryansky, del Grupo Internacional Anticrisis, mantiene que el problema del Cáucaso Norte no es sólo la corrupción, y que gran parte del dinero presupuestado para la región se pierde en su azaroso camino desde el Kremlin, sino que, además, ese dinero acaba en el “mercado de la violencia”, permitiendo mantener un conflicto armado (10).

Maksim Shevchenko, periodista, recuerda que el general lleva años sirviendo en el Ministerio del Interior, es conocedor de la región por las misiones en las que ha participado, y es especialista en la lucha contra el terrorismo. Por si la inestabilidad en el Cáucaso va en aumento, será necesario tener “una persona con gran experiencia en actividades contraterroristas y militares”, sugiere Shevchenko, quien apunta un dato que podría adquirir mayor relevancia con el paso del tiempo (11).

Aleksei Malashenko, del Carnegie Center de Moscú, apunta a que el nombramiento de un general como enviado presidencial a la región es más significativo que la propia creación del Ministerio. Lev Kuznetsov, en su puesto como gobernador de Krasnoyarsk en Siberia, habría llevado a cabo con relativo éxito varios programas de desarrollo económico en la zona, por lo que su elección estaría claramente orientada a continuar con la implementación de estos planes de desarrollo, ahora en el Cáucaso Norte. Todo parece indicar que su papel será más el de “tesorero” y vigilante del desarrollo económico de la zona. Las políticas (o las intenciones) quedarían, pues, vinculadas a las acciones acometidas por el general Melikov.

Lo que parece más que evidente es que la política en el Cáucaso Norte ha comenzado una nueva fase en la que, tal vez, el diálogo no sea un elemento ni clave ni tan siquiera accesorio.

Pese a todo lo expuesto, el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, aseguraba a Interfax que esta “reestructuración” está orientada a “unificar y simplificar las políticas gubernamentales para las regiones en desarrollo”. Dudo que la remodelación en la estructura de altos cargos enviados por el Kremlin al Cáucaso septentrional, en la que sus dos principales representantes son dos personajes con perfiles, en principio, tan distintos, contribuya a “simplificar y unificar políticas gubernamentales”. Y, por supuesto, que el representante presidencial sea un militar es de todo menos tranquilizador.

— NOTAS —

(1) El Ministerio para Asuntos del Cáucaso Norte es el tercero de los ministerios orientados específicamente a una región en concreto. Los otros dos son el Ministerio para Asuntos del Lejano Oriente y el también recién creado para la anexionada península de Crimea.

(2) Para Konstantín Kazenin, del Instituto de Política Económica Egor Gaidar, esta bicefalia podría ser un arma de doble filo. Con dos departamentos, es posible dividir las tareas y actuar en consecuencia, atendiendo y respondiendo con precisión a situaciones concretas. Por otro, también podría surgir un conflicto de poderes, enfrentamientos por el liderazgo en la zona, según Novoe Delo (Ref.: 22.5.2014)

(3) Al mando del nuevo Ministerio queda Kuznetsov, quien lleva años colaborando con Jloponin en negocios privados y en la administración.

(4) Un cargo del Instituto Ruso de Investigación Estratégica (RISI) mencionaba la cifra en 6,6 mil millones de rublos robados de los fondos presupuestarios para el Cáucaso Norte sólo durante 2013 (Ref.: 22.5.2014)

(5) Los subprogramas para fomentar el turismo incluidos dentro del programa para el Desarrollo económico-social del Distrito Federal del Cáucaso Norte dan muestra de la importancia que se otorgaba a este aspecto.

(6) Los nombramientos de los presidentes de Ingushetia y Daguestán el año pasado también apuntarían en esta dirección, tal y como comentábamos en un artículo anterior de Caucasus News.

(7) En septiembre de 2011, Aleksánder Jloponin declaró que los jóvenes chechenos sentían “la falta de libertad” y que no estaba de acuerdo con “algunos de los principios” de la dirección de Kadírov, según Rosbalt (Ref.: 22.5.2014)

(8) Los lezguines, junto con ávaros y dagines, son las etnias mayoritarias en Daguestán. El presidente daguestaní, Abdulatipov, es de origen ávaro, y fue reelegido – después del paréntesis que supuso la gestión de Magomedsalam Magomedov- el año pasado, con el beneplácito del Kremlin. El descontento en Daguestán por la gestión de su presidente va en aumento por la falta de resultados en su lucha contra los terroristas y la corrupción en la república. Como dato curioso: algunos de los líderes más famosos de la resistencia contra el Imperio Ruso durante la guerra por la conquista del Cáucaso (1811-1864) eran ávaros. Hadji Murat (líder de la resistencia en Chechenia y Daguestán) e Iman Shamil (venerado líder de origen musulmán en Chechenia) pertenecían a esta etnia.

(9) Sólo en el mes de abril se registraron 52 muertos en el Cáucaso Norte, 32 de ellos en Daguestán y 12 en Chechenia, según las estadísticas de Kavkaz Uzel (Ref.: 22.5.2014). El origen étnico de Melikov podría utilizarse para intentar un acercamiento más sencillo con determinados sectores en Daguestán.

(10) Los grupos de insurgentes armados obtendrían algunos de sus medios a través de los propios funcionarios y los hombres de negocios, que pagan también así por su propia seguridad.

(11) Se ha nombrado a un militar como representante del Kremlin y encargado de mantener la seguridad en la región coincidiendo con el desplazamiento de tropas de la OTAN de Afganistán vía Azerbaiyán y Georgia. Esto podría interpretarse como un claro mensaje de advertencia del Kremlin a Occidente: no permitiremos la desestabilización de la zona. Por otro lado, con respecto a posibles influencias de conflictos externos, los centenares de personas procedentes del Cáucaso Norte que combaten en Siria como apoyo a la oposición, volverán con el tiempo. Además, aún desconocemos la repercusión  que puede tener el conflicto ucraniano en el Cáucaso Norte. Algunas informaciones indicarían que podría haber combatientes caucasianos apoyando a los nacionalistas ucranianos.

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