Peter J. Marzalik (analista) ::: Boletín “Caucasus News”, nº 40, mayo 2014 :::: Con la atención del Kremlin puesta en Ucrania, el Emirato del Cáucaso, un grupo terrorista que lucha por establecer un Estado independiente islámico, amenaza con minar con nuevos métodos la seguridad interior en Rusia.

La muerte de Doku Umárov, el veterano líder del Emirato, precipitó el pasado otoño una lucha interna por el poder que dió como resultado un importante cambio en la estrategia y la estructura organizativa de este grupo. Pese a que, en un principio, no fue bien recibido por ciertas células de la organización con bastante influencia, el sucesor de Umárov está consolidando ahora su autoridad y parece dispuesto a abandonar ideologías anticuadas y y ampliar el campo de actuación y las capacidades operativas del movimiento. Hay que resaltar, como dato muy significativo, que la influencia chechena dentro de la organización ha disminuido.

La principal duda en estos momentos es si los cuerpos de seguridad rusos serán capaces de adaptarse rápido a los cambios en el Emirato del Cáucaso. El Kremlin, distraido actualmente por los acontecimientos en Ucrania, podría perder fácilmente terreno en sus esfuerzos por contener a la camaleónica insurgencia en el Cáucaso Norte.

El pasado 18 de marzo Kavkaz Center, el principal portal de noticias del Emirato del Cáucaso, anunció oficialmente el “martirio” del veterano jefe del movimiento, Doku Umárov. Ampliamente reconocido como una importante figura militar en la primera y la segunda guerras chechenas, saltó a la fama en 2007 al asumir el mando de la insurgencia y autoproclamarse como el primer emir del recién creado Emirato del Cáucaso. Inicialmente guiado por aspiraciones independentistas, el grupo viró hasta convertise en un movimiento por la yihad global y aliado de Al-Qaeda.

Umárov estuvo fuertemente vinculado a una avalancha de ataques terroristas en Rusia durante los últimos años, entre los que se incluye el atentado de 2011 en un aeropuerto de Moscú, las inmolaciones de varios suicidas en 2010 en el metro de la misma ciudad, y el atentado de 2009 en un tren que viajaba de Moscú a San Petersburgo. Cada uno de estos atentados supuso la muerte de decenas de personas y que varios centenares resultaran heridas. En su último video propagandístico, Umárov llamaba a los militantes islámicos a atentar contra los Juegos Olímpicos de Sochi, celebrados este mismo año.

Doku Umárov
Doku Umárov

Pese a su destacado papel en publicitar los postulados del Emirato del Cáucaso y en motivar a sus miembros, Umárov jugó un reducido papel en los diseños operativos en los últimos años. Su salida de escena, pues, no seŕa un grave trastorno para la organización terrorista, según sugieren algunos expertos. “El daño causado al Emirato del Cáucaso por la muerte de su líder es tangible, pero no será definitorio”, escribía recientemente Simon Saradzhyan, un investigador del Centro de Ciencias y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, en un artículo de análisis publicado en The Moscow Times.

Las circunstancias que rodean a la muerte de Umárov están envueltas en un halo de misterio: abundan las especulaciones, que van desde la muerte por enfermedad a un ataque de un dron o incluso a un “golpe de Estado interno”. Una prolongada dilación en la confirmación de su muerte sugiere que su desaparición provocó una lucha interna por el poder, principalmente con las jamaats (unidades) de los daguestanís y los kabardino-balkarios pugnando por hacerse con el poder que tanto tiempo había estado en manos del liderazgo checheno. Tras meses de tensa deliberación, un consejo de emires provinciales formado por seis hombres eligió al teólogo ávaro Aliaskhab Kebekov, alias Ali Abu-Muhammad.

El sucesor de Umárov carece del pedigrí militar de pasados comandantes, pero posee una notable preparación teológica para impulsar al Emirato del Cáucaso hacia una diferente dirección estratégica y operacional. Con base en Daguestán, Kebekov es un antiguo qadi (autoridad suprema religiosa) y el primer no-checheno que lidera la insurgencia del Cáucaso Norte. Fue él quien ordenó el asesinato del sheij sufí Said-Afandi Chirkeisky a manos de una suicida en 2012, según relatan los oficiales de seguridad rusos.

En un clip de audio del pasado enero, Kebekov condenó el “nacionalismo” y el “espíritu nacionalista” de los chechenos al mando del Emirato del Cáucaso. Esta retórica conduce a una separación profunda de este grupo del movimiento nacionalista original checheno de los años 90 y refuerza la orientación yihadista global y la lucha por un Estado islámico autónomo en Rusia y dirigido por una estricta interpretación de la ley de la sharia.

En una continuo alejamiento de Chechenia, Kebekov desea fortalecer las operaciones en Daguestán, usando para ello quizás unas formas menos agresivas de yihad. Pese a sufrir las reticencias iniciales, las últimas promesas de alianza indican que algunas jamaats, entre las que estarían algunos chechenos que controlan recursos clave y medios de propaganda del Emirato del Cáucaso, están aceptando, algunos opositores están ahora aceptando la subida de Kebekov al liderazgo.

Aliaskhab Kebekov, alias Ali Abu-Muhammad
Aliaskhab Kebekov, alias Ali Abu-Muhammad

La elección de Kebekov como sucesor también indica que el Emirato del Cáucaso podría extender su campo de actuación más allá de la región del Cáucaso Norte. Recientes operaciones parecen evidenciarlo. Desde 2011, centenares de militantes provinientes de Rusia se han desplazado al exterior para luchar junto al Frente Al-Nusra, vinculado a Al-Qaeda, en la guerra civil siria. La organización ha intentado también llevar a cabo operaciones en la región rusa del Volga-Ural. En 2012 los muyahidines del Tatarstán, un grupo extremista con fuertes vínculos con el Emirato del Cáucaso, perpetraron una serie de atentados terroristas contra líderes religiosos musulmanes en la ciudad rusa de Kazán. Más recientemente, terroristas suicidas de Daguestán mataron a docenas de personas en diferentes ataques en estaciones de autobus y tren en Volvogrado.

De momento los líderes rusos siguen en la línea de actuar con mano de hierro en las operaciones de contrainsurgencia. El pasado 19 de marzo Nikolai Patrushev, Secretario del Consejo de Seguridad ruso, tuvo un encuentro gubernamental en Chechenia para discutir sobre formas de quebrar los canales de financiación de los guerrilleros y de detener la amenaza de ataques terroristas fuera del Cáucaso Norte. Los participantes en este encuentro parece ser que no valoraron las implicaciones del cambio de liderazgo en el Emirato.

Las fuerzas de seguridad rusas han conseguido aniquilar a importantes líderes extremistas y a centenares de militantes del Cáucaso Norte en los últimos años, provocando grandes pérdidas a la organización. Pese a ello no se vislumbra una reducción en el reclutamiento de nuevos militantes del Emirato del Cáucaso, debido principalmente a la desatención del gobierno ruso por cuestiones básicas como la libertad religiosa, la disparidad socioeconómica y la corrupción a gran escala.

Algunos observadores sugieren que bajo las actuales circustancias, la amenaza a la seguridad causada por el Emirato del Cáucaso irá en aumento. “La creciente importancia de la organización en la estructura de mando del Emirato del Cáucaso representa un riesgo creciente de ataques terroristas contra lugares turísticos y redes de transporte dentro de Rusia”, afirmó recientemente Jean-Francois Ratelle, miembro de la Universidad George Washington, en un reciente artículo.

Este artículo se publicó originariamente en Eurasianet.org

 

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