Boletín “Caucasus News”, nº39, abril 2014 :::: El 21 de marzo Naciones Unidas publicaba su informe anual sobre refugiados en la que se mencionaba que Siria, Rusia y Afganistán eran, por este orden, los principales países cuyos ciudadanos pedían asilo político en otros Estados.

Los conflictos armados que asolan Síria y Afganistán son el motivo por el cual gran cantidad de personas quieren huir de estos países. Pero ¿por qué hay tanta gente en Rusia que pide asilo en otros países? ¿Y por qué el número de solicitantes de asilo rusos ha aumentado en un 76% respecto al año pasado?

En esta entrevista, Svetlana Gannushkina, directora de la asociación “Ayuda Ciudadana” (www.refugee.ru), que defiende los derechos de las personas refugiadas y también de los inmigrantes, explica a Dozhd TV las principales razones que hay detrás de esta realidad:

¿Estaríamos en lo cierto si dijéramos que un número de refugiados tan grande se debe a la gente del Cáucaso?
Naturalmente, no se debe única y exclusivamente a la gente del Cáucaso, pero en gran medida sí. Por ejemplo, el año pasado en Alemania, de enero a noviembre, se habían registrado cerca de 15 mil demandantes procedentes exclusivamente de Chechenia. Estos datos no me sorprenden.

¿A qué se debe tal cantidad de refugiados?
En primer lugar, esta situación no es nueva. Hace unos años ocupamos el primer lugar en número de personas que pedían asilo en otros países. Luego nos adelantó Irak, más adelante bajamos hasta la sexta posición. Y ahora, sólo Siria está por delante de nosotros.

En cuanto a los refugiados procedentes de Chechenia, obviamente no es casualidad. Existen circunstancias objetivas que han llevado a esta situación. La gente se va de Chechenia, porque lo que ocurre ahí se parece a lo que ocurría en la Unión Soviética en el año 1937.

La gente en Chechenia vive aterrorizada, las leyes nacionales no se respetan, la única ley que vale son las “órdenes de Ramzán”. Si le dices a un funcionario público que está haciendo algo que va contra la ley, por ejemplo, la ley de la vivienda, te responde con total seriedad que “son órdenes de Ramzán”. Como si esta respuesta aclarara todas las demás preguntas.

Existe una atmósfera de terror cuando la gente no sólo no se atreve a decir algo malo sobre las autoridades, sino que tienen miedo a no decir algo bueno. Deben demostrar constantemente su lealtad a los gobernantes. Deben entregarles parte de su sueldo sin rechistar.

Un profesor checheno de lengua alemana que emigró a Alemania y ya obtuvo el estatus de refugiado, me contaba que cuando se negó a dar su sueldo al director del colegio, este le dijo que entonces sería él quien iría a pagar a las autoridades lo que les correspondía ese mes, porque había que pagar de todas formas. El profesor sólo tuvo dos opciones: aceptar las cosas como son o marcharse.

En Chechenia la corrupción lo engulle todo, las torturas son comunes a la hora de hacer el informe de turno a los jefes policiales sobre un caso resuelto con éxito, y los derechos de las mujeres son pisoteados de forma brutal.

Pero aparte de los motivos que acabo de enumerar, existe otra circunstancia. Es que en Chechenia ha habido rumores de que Alemania acoge refugiados chechenos. Sospecho que los rumores proceden de los intermediarios ilegales que transportan a la gente a Alemania a través de Polonia. La gente vende todos sus bienes para poder pagar al intermediario, alquilan un autocar y así atraviesan la frontera ilegalmente.

Svetlana Gannushkina
Svetlana Gannushkina

Entonces, ¿ese incremento enorme del 76% se ha producido sólo por culpa de los rumores?
No se puede decir que el número de refugiados haya crecido “por culpa” de algo. Existen motivos objetivos. Imagínense que corren rumores de que los Estados Unidos están acogiendo a todos los alemanes. No creo que estos se precipitaran a venderlo todo, a pagar a intermediarios ilegales para marcharse a los EEUU. Es que para la gente ha surgido una esperanza: en algún sitio los quieren y esperan. Es un fenómeno psicológico que tiene sus raíces en la desastrosa situación que hay en Chechenia.

Las malas lenguas dicen que también hay impostores: ya que la frontera está abierta, muchos se hacen pasar por chechenos.
Esto pasaba también durante la guerra. A lo mejor no son tantos casos, pero sí ocurren. Yo he visto gente que se hacía pasar por armenia o azerbaiyana, cuando en realidad no tenían nada que ver. Siempre existe un determinado número de demandas falsas, pero esto ocurre en todas partes.

La situación en las repúblicas vecinas de Chechenia, Daguestán e Ingushetia, es como mínimo igual de intranquila.
No, es más tranquila. En Ingushetia es posible decir lo que uno piensa y algunas veces, aunque pocas, se puede conseguir llevar ante la justicia a los torturadores. Participamos en calidad de defensores de la víctima en un caso de torturas y el perpetrador fue condenado. La gente no tiene tanto miedo. Y en Daguestán tampoco tienen miedo a hablar. Ahí existen espacios de debate, existen organismos que ayudan a la reinserción de los que quieren abandonar la resistencia armada. Todo esto se ha ido desarrollando poco a poco. Me da mucha pena que haya un retroceso en este ámbito ahora.

Si entiendo bien, Chechenia es una región donde hay más dinero y donde hay más seguridad en cuanto a los índices de criminalidad.
Esto es otra historia. La Chechenia de mucho dinero y en permanente construcción no es capaz de proveer con viviendas a la gente que perdió sus hogares. El dinero está ahí, pero los que lo tienen no son los que más lo necesitan.

¿Entre los refugiados de Chechenia hay rusos étnicos?
Creo que simplemente no tienen dinero para pagar a los intermediarios para que los lleven a Alemania, pero nosotros sí recibimos algunos. Recientemente, unos compañeros nuestros estuvieron en Chechenia para ver la situación de los rusos étnicos que se habían quedado ahí. Les aseguro que, a pesar de lo que nos quieren hacer creer, están bastante mal. Hasta el punto de que algunas mujeres mayores no se atrevían a salir para darse de alta como pensionistas y poder cobrar su paga, porque no se sentían seguras. Hay 200 personas que han solicitado el estatus de desplazado interno en Rusia y les puedo explicar por qué son tan pocos: porque el procedimiento es difícilmente accesible. No se tiene en cuenta toda la gente que quiere solicitar el estatus. Nuestro sistema de asilo es, de hecho, inoperante, por eso muchos renuncian a intentarlo.

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