Sova Center :::  Boletín “Caucasus News”, nº39, abril 2014 :::: El 2013 nos ofrece un panorama extremadamente decepcionante para la sociedad rusa en todo su conjunto, y sólo los nacionalistas radicales tienen razones para sentirse optimistas.

La disminución de la violencia racista en la calle, que se había apreciado desde 2009 hasta 2012, evidentemente ha llegado a su fin.  El 2013 estuvo caracterizado por un notable aumento de la violencia étnica. Se desencadenó una verdadera persecución contra los inmigrantes de Asia Central y del Cáucaso. Las personas oriundas de estos lugares sufrieron tanto ataques organizados como agresiones de violencia xenófoba espontánea.

En particular, ha habido un aumento del número de ataques en vagones de metro y trenes. En octubre, se registraron varios asaltos de grupos de jóvenes contra trenes con destino a Tayikistán. Junto a las redadas semi-legales cada vez más frecuentes contra los lugares de residencia y de trabajo de los inmigrantes, estos acontecimientos han creado un ambiente de violencia generalizada.

Los conflictos locales impulsados por la extrema derecha que, más o menos exitosamente, fueron presentados a los medios como conflictos étnicos, fueron las revueltas de Pugachev y Arzamas, y en el distrito de Biryulyovo de Moscú.

En primavera, las autoridades iniciaron una dura campaña anti-inmigración a gran escala que intensificaron en verano a raíz de los acontecimientos de Pugachev. Como resultado, las encuestas sobre intolerancia étnica y apoyo a los eslóganes nacionalistas han crecido hasta niveles sin precedentes en la sociedad rusa.

Estos factores han creado un contexto favorable para los nacionalistas. Y así, sus iniciativas para introducir visados para los ciudadanos de los países de Asia Central y el Cáucaso y las manifestaciones que se organizaron contra la “criminalidad de los inmigrantes” han conseguido atraer a un gran público de manera rápida, y la atención de los medios de comunicación. A pesar de esto, este mayor nivel de atención no ha significado un aumento del peso político de los nacionalistas ni un crecimiento notable en el número de sus seguidores. De hecho, nunca asumieron el liderazgo de ninguna de estas protestas.

Hay que subrayar que el cambio en las políticas del gobierno han permitido que la ultraderecha utilice tácticas más agresivas contra los inmigrantes y que no se escondan de ello. Las redadas con el propósito de encontrar inmigrantes ilegales, que ocasionalmente se convirtieron en pogromos, crecieron en proporciones sin precedentes y se convirtieron en la principal plataforma para los movimientos nacionalistas. En otoño, las autoridades indicaron que estas persecuciones no serían toleradas, e iniciaron procedimientos criminales contra varios activistas conocidos de ultraderecha, consiguiendo que el resto se calmara.

Sin embargo, hay que señalar que al mismo tiempo, la policía y el Servicio Federal de Inmigración han cooperado estrechamente con la ultraderecha, involucrándola en sus redadas e inspecciones en el contexto de la lucha contra la inmigración ilegal.

Hay que tener en cuenta que los neonazis, los “soldados de infantería” del movimiento nacionalista radical ruso, han sido mucho más activos en la toma de las calles durante manifestaciones, piquetes o redadas. A su vez, las principales organizaciones nacionalistas empezaron a derivar hacia un mayor radicalismo, dejando atrás sus intentos de crear una imagen con cara humana de los últimos años. No han abandonado su intención de entrar legalmente en la gran política y las organizaciones nacionalistas continúan con sus intentos de registrar partidos y participar a las elecciones. Hasta ahora, con muy bajo éxito.

Así pues, el apoyo potencial del movimiento de la extrema derecha ha crecido significativamente en 2013, pero el movimiento continúa siendo un conglomerado de células radicales semi-legales. Teniendo esto en cuenta, es poco probable que el segmento de la ultraderecha atraiga a un número realmente importante de nuevos partidarios, pero sí podrá ganar simpatizantes dentro de la creciente sociedad xenófoba rusa, y se volverá más atractivo para la mayor parte de los que apoyan la ideología radical nacionalista.

Las autoridades federales continúan con su línea tradicional de confrontación retórica contra los nacionalistas y las manifestaciones violentas de xenofobia. Esta política sigue igual.

La persecución criminal del racismo violento es similar a la del año anterior. Como en 2012, los delincuentes condenados son miembros de varios grupos peligrosos.

Mientras tanto, el número de condenas por propaganda xenófoba ha aumentado dramáticamente, especialmente cuando lo comparamos con las penas de otros tipos de crímenes de naturaleza extremista. Desafortunadamente, la calidad de los juicios en los casos de propaganda se mantiene baja; la mayoría de los extremistas son identificados mediante la red social Vkontakte.

La mayoría de las personas declaradas culpables por incitación al odio, de hecho habían publicado comentarios racistas, pero no poseían una notable reputación entre la ultraderecha y acostumbraban a tener pocos seguidores. Los castigos impuestos en estos casos normalmente son adecuados: los tribunales no envían nadie a prisión por “sólo palabras”; la mayoría de los delincuentes son sentenciados a trabajos obligatorios o correctivos.

Vemos que las agencias de la aplicación de la ley reorientan su principal foco hacia la propaganda racista y no a la violencia racista. Creen que atacando el origen se podrá disminuir la violencia racista en las calles.

El crecimiento cada vez más acelerado de la Lista Federal de los Materiales Extremistas hace que su inutilidad sea más evidente; esta no tiene ningún efecto sobre las manifestaciones de intolerancia en la sociedad, sólo causa daños sociales y sigue siendo objetivo de comentarios indignados y sarcásticos. Nos gustaría reiterar que no es posible corregir los numerosos errores de la Lista, y no hay justificación para la existencia de este mecanismo ineficiente y molesto.

Así pues, podemos concluir que en 2013, los éxitos de los años anteriores se han perdido gradualmente, y los problemas se agravaron. Además, vemos que estas tendencias negativas continúan en 2014.

Este artículo es un extracto del publicado en inglés por Sova Center.
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