International Crisis Group :::: El Cáucaso Norte es una de las regiones más bonitas de Rusia, con paisajes sorprendentes, pueblos pintorescos, monumentos históricos, una diversidad cultural única y un clima suave. La Gran Cordillera del Cáucaso, que ocupa la mitad de la región, incluye la montaña más alta de Europa, el Elbrus (5.642m); también hay 490 km de costa del Mar Caspio, seis reservas naturales, dos parques nacionales, siete reservas estatales de fauna salvaje i unas instalaciones balnearias únicas.

A pesar de todo eso, los ingresos por el turismo representan solo un 2% de la economía regional, en gran parte a causa de la inseguridad, las débiles infraestructuras y la imagen negativa que hay del Cáucaso Norte.

La estrategia del gobierno ruso para el desarrollo socioeconómico del Distrito Federal del Cáucaso Norte (DFCN) identifica el turismo como el sector de crecimiento más prometedor, con un potencial de creación de 100.000 puestos de trabajo. En octubre de 2010, el gobierno creó un clúster de turismo del DFCN, en el territorio o kray de Krasnodar y Adiguesia; y una zona económica especial turística y de ocio, operada por la empresa North Caucasus Resorts (NCR). El objetivo es “el desarrollo social y económico de las regiones del sur de Rusia y la mejora del nivel de vida de la población local mediante la integración de proyectos de negocios de infraestructuras del sector del turismo y de las industrias relacionadas”. Los planes incluyen las infraestructuras para un complejo de turismo de montaña y recreativo al sur de Rusia, mayor soporte gubernamental en inversión y la promoción del Cáucaso Norte como “un área nueva y segura de turismo global”.

Monte Elbrus

Rápidamente París mostró su interés. En mayo de 2011, los presidentes de Rusia y Francia llegaron a un acuerdo de cooperación para la construcción de una estación de esquí en el Cáucaso Norte. En septiembre del mismo año, durante el Fórum Económico Internacional de Sochi, la NCR y France-Caucase crearon un proyecto conjunto de desarrollo del clúster de turismo del Cáucaso Norte.

El objetivo inicial previsto por lo que al número de turistas se refiere fue de 10 millones anuales (una cifra superior a la población actual de la región, de 9,86 millones) i su coste se estimó en 450 mil millones de rublos (15 mil millones de dólares). La mayoría de los expertos calificación la cifra de 10 millones de turistas inviable, i el 2013 la NCR la redujo a 3,5 millones. Las estaciones ocuparán una superficie de 268.000 hectáreas y se pretende crear al menos 160.000 puestos de trabajo  relacionados con el turismo.

Ahora, el Cáucaso Norte dispone de dos estaciones de esquí importantes– Elbrús (Kabardino Balkaria) y Dombai (Karachevo-Cherkesia) – con desarrollo y financiación local, que ofrecen 10.000 puestos de trabajo hoteleros. Los complejos turísticos previstos aumentarán hasta la cifra de 167.000. Chechenia fue la última república que se adhirió al proyecto, después de la presión que ejercieron los líderes chechenos del sector energético.

El proyecto de la NCR puede convertirse en una auténtica locomotora para el desarrollo, aligerar tensiones y crear incentivos para una solución sostenible de los conflictos, contribuir a la mejora de las relaciones étnicas en Rusia, promover las culturas étnicas locales y una mejor integración del Cáucaso.

Sin embargo, existe un gran problema para desarrollarlo: el proyecto se encuentra en una zona de intensa actividad insurgente y reclama el  uso de importantes recursos territoriales en una región sitiada por la escasez de tierra, la superpoblación y las disputas territoriales. En este momento, la seguridad en algunas zonas de la República es simplemente demasiado frágil para permitir el desarrollo turístico. Así pues, el proyecto necesita de más estudios de viabilidad independientes. Numerosos problemas territoriales deben ser resueltos, se debe conseguir el apoyo local y reducir al mínimo el impacto de la corrupción.

A- Grupos, objetivos y riesgos

La NCR inicialmente busca turistas rusos, en su mayoría provenientes del sur del país. El turismo islámico también tiene un fuerte potencial, sobre todo en Daguestán. La mayoría de los centros turísticos esperan visitantes de fin de semana que lleguen en coches particulares o autobuses turísticos. Las elevadas tarifas aéreas representan un obstáculo importante que afecta a los viajes interregionales.

Además de la inseguridad, la región tiene un historial muy precario en derechos humanos. Organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales e informadores de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa han denunciado repetidamente que es la situación más grave de Europa y han enfatizado la necesidad de mejoras.

Daguestán continuó siendo el epicentro de la violencia insurgente en 2013, con una larga lista de enfrentamientos con violencia, incidentes con artefactos explosivos, asesinatos de funcionarios y ataques contra establecimientos de venta de alcohol. También se produjo un número significante de presuntos abusos por parte de oficiales de las fuerzas de seguridad, que incluyeron detenciones ilegales, desapariciones forzosas, ejecuciones extrajudiciales, falsificación de causas penales y tortura.

La violencia en Chechenia ha disminuido significativamente en los últimos años. El 16 de abril del 2009 finalizó el período oficial de operaciones antiterroristas iniciado en 1999, 20.000 soldados fueron retirados y se abolió el régimen especial de control de viajeros y pasaportes. Fue considerada una de las regiones más agitadas de Rusia, solo superada por el Daguestán, has el 2012; después, los enfrentamientos, las detenciones, las explosiones, los desmantelamientos de escondites de armas y las operaciones de seguridad han continuado, aun que con menor intensidad.

El distrito de Itum-Kalé, en Chechenia, donde está previsto ubicar uno de los nuevos centros turísticos, Veduchi, fue una área donde la insurgencia estuvo activa hasta hace pocos años.  Registró pequeños estallidos de violencia en 2013, pero en el distrito adyacente de Shatoi ocurrieron varios incidentes graves: se produjeron enfrentamientos en los meses de abril, junio, julio y agosto. También hubo actividad insurgente en el distrito de Achkoi-Martan, fronterizo con Shatoi. La seguridad de los turistas en la ruta desde el aeropuerto de Grozni hasta Veduchi exigiría, por tanto, un número importante de recursos humanos y de financiación.

La violencia en Ingushetia llegó a su punto álgido en los años 2007-2008, pero aunque se haya producido un descenso significativo de los actos violentos, los asesinatos selectivos y los ataques suicidas continúan, y en mayo de 2013 un terrorista suicida hirió a trece policías. Los servicios de seguridad han introducido en varias ocasiones el régimen de operaciones antiterroristas en algunas partes de la República.

Osetia del Norte ha vivido los ataques terroristas más violentos de los últimos años, sin olvidar el secuestro, en 2004, de una escuela en Beslán, que acabó con más de 300 víctimas mortales, más de la mitad niños. También se han registrado múltiples ataques de suicidas en Vladikavkaz, la capital de la República. El año 2013 fue más tranquilo, a pesar de que se decretó el régimen de operaciones antiterroristas en varias ocasiones.

En Karachevo-Cherkesia la situación fue más tranquila con sólo cinco víctimas mortales; en el territorio de Stávropol, trece personas fueron asesinadas por la violencia insurgente en 2013, y la situación se ha deteriorado con la proximidad de los juegos olímpicos; una explosión a Piatigorsk el 27 de diciembre del 2013 mató tres personas, y seis taxistas fueron asesinados entre el 8 y el 10 de enero supuestamente a manos de los insurgentes; la policía dijo que, en  cuatro taxis, se habían colocado trampas explosivas. El régimen de operación antiterrorista también se decretó en dos distritos de Stavropol.

Kabardino-Balkaria registra también una insurgencia activa. El distrito de Elbrús ha sufrido frecuentes incidentes de seguridad los últimos años. El 2011, el régimen de operaciones antiterroristas que duró nueve meses, decretado en respuesta a los ataques insurgentes, paralizó el turismo y causó una crisis económica y humanitaria local. Entre 2012 y 2013 dieciocho personas murieron en nuevos ataques insurgentes. Cuatro insurgentes fueron abatidos durante una operación antiterrorista en el distrito de Elbrús del 15 al 16 de diciembre del 2013. A pesar de todo, el Elbrús es, sin duda, el complejo más popular de la región gracias al hecho que algunos turistas parecen no inmutarse ante el riesgo.

La estación de esquí de Matlas, en Daguestán, se construirá en el distrito de Khunzakh, un área muy protegida. El jefe del distrito dice que, comparada con otras partes de la República, esta región es estable, monoétnica y alberga pocos grupos radicales. Durante los años 2012-2013 se registró sólo un ataque vinculado a la insurgencia, pero aún así, las infiltraciones de los terroristas no podrán controlarse una vez la estación esté abierta. En Daguestán la situación es tan volátil que probablemente harán falta muchos recursos para garantizar la seguridad del complejo y sus accesos. La estación de esquí en el distrito de Dzheirakh, en Ingushetia, está en la zona de frontera, con una pequeña población local y una gran presencia militar. La estación de esquí de Mamisson, en Osetia del Norte, se encuentra en un área segura. Durante el 2013, Osetia fue parte del proyecto piloto del programa “República Segura” que con el tiempo será incorporado al sistema de seguridad de la NCR. El programa piloto, financiado en un 20-25% con el presupuesto de la República, supuestamente prevé el despliegue de aviones no tripulados, entre otros equipamientos.

Las cuestiones legales y de propiedad esconden un gran potencial de conflicto. El Cáucaso Norte tiene una alta densidad de población y escasos recursos de tierra. Por lo tanto, será importante asegurar una transición sin problemas de una agricultura tradicional y ganadera a una economía basada en los servicios. El régimen fiscal de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) para los nuevos negocios turísticos contribuirá muy poco a mejorar los presupuestos locales y de la República, por esto el territorio de Krasnodar se opuso a la ZEE después de los juegos olímpicos de Sochi.

En una Zona Económica Especial se pueden expropiar las tierra de un residente para construir carreteras o infraestructuras similares, pero hay que prever compensaciones. Además de las condiciones de seguridad, el Cáucaso Norte tiene una imagen negativa en Rusia asociada a dos problemas: la poca calidad de los servicios y la supuesta hostilidad de los residentes locales hacia los rusos. Esto último es el resultado de un deterioro dramático en las relaciones interétnicas en el país durante los últimos años, así como de los estereotipos negativos sobre la gente del Cáucaso que a menudo transmiten los medios de comunicación y los políticos. Estos estereotipos quedarán desmontados una vez los turistas lleguen a la región, pero convencerlos de que vayan exigirá una exhaustiva campaña mediática.

La calidad del servicio puede mejorar con modernas infraestructuras turísticas, y con la  reforma de infraestructuras sociales de la región, especialmente la sanidad, y una formación de directivos adecuada. Los funcionarios regionales se dan cuenta de la importancia de un buen servicio: “Ahora los rusos saben qué significa el servicio: han visitado los mejores complejos turísticos del mundo y pueden comparar. Tenemos que hacer los deberes para dar respuesta a sus expectativas”.

La NCR ha firmado un contrato con la Universidad Federal del Cáucaso Norte para formar personal en 85 profesiones relacionadas con el turismo. El apoyo local es fundamental para la seguridad y el éxito del proyecto de la NCR. En los complejos existentes, la solidaridad de la comunidad, los lazos familiares, los recursos administrativos y la consolidación étnica ayudan a garantizar la seguridad turística. En Dombai (Karachevo-Cherkessia), un empresario dijo que los negocios y hoteles locales protegen a “sus” turistas: “La seguridad de los turistas es un interés común”. Aún así, tanto los residentes locales como los funcionarios de Kabardino-Balkaria transmiten un mensaje claro: si los intereses locales son ignorados, los riesgos aumentarán de manera pronunciada, y el proyecto puede fracasar.

Los residentes están muy preocupados con los nuevos centros turísticos, la posible confiscación de sus tierras y el riesgo de perder sus medios de vida tradicionales. Temen que los grandes actores puedan presionar a los pequeños empresarios y acaben echándoles del mercado. Que se contrate a personal formado no local, y dejen sólo los lugares de trabajos mal remunerados para la población local. Abordar estas preocupaciones es decisivo si el proyecto quiere lograr los objetivos previstos de desarrollo económico y mejora del nivel de vida de la población local.

La ley federal exige un consejo de supervisión en cada Zona Económica Especial que coordine, controle y facilite los acuerdos relevantes. A pesar de que tendría que incluir a representantes locales en sus filas, en septiembre de 2013 se creó un grupo adicional de trabajo que no exige la presencia de residentes locales para resolver los conflictos que surgen entre las comunidades relacionados con disputas por las tierras, los lugares de trabajos y los impuestos. Las primeras reuniones se celebraron a finales de septiembre en Kabardino-Balkaria, una de ellas a Bezengi, área donde el proyecto ha encontrado mayor resistencia y donde se interrumpirá temporalmente.

Este artículo ha sido editado desde el original en inglés.
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