Mairbek Vachagáyev (Caucasus Survey) :::: Después de siete meses en silencio, la cúpula de las vilayats (regiones) nacionales del Emirato del Cáucaso ha reconocido oficialmente la muerte de su líder Doku Umárov.

El comunicado oficial sobre la muerte de Doku Umárov no aporta ninguna explicación del momento y la causa de su muerte. La última intervención pública conocida de Umárov es la presentación del nuevo emir de Ingushetia el verano de 2013. Hubo unos meses de silencio y el 16 de enero de 2014 cayó a manos de las fuerzas de seguridad chechenas un lápiz de memoria que contenía una conversación del emir de Kabardia, Balkaria y Karachai con el cadi (juez q aplica la sharia) del Emirato del Cáucaso, donde se hablaba de la muerte de su líder.

En aquel momento corrieron rumores sobre la posibilidad que Doku Umárov hubiera sido envenenado, pero parece más verosímil que resultara muerto durante alguna de las múltiples operaciones especiales que tuvieron lugar con la participación de la aviación y la artillería pesada militar.

De este modo se pone punto y final a la época del checheno Doku Umárov, que asumió el liderazgo del movimiento checheno de resistencia el verano de 2006. Un año más tarde, Umárov sustituía la idea de un movimiento de liberación nacional por el Islam mediante la formación de un futuro estado islámico en todo el territorio del Cáucaso Norte, desde el mar Negro hasta el mar Caspio.

Doku Umarov

Aun así, y aunque pueda parecer extraño, las estructuras oficiales de la Federación Rusa, y entre ellas la Comisión Nacional Antiterrorista, no confirman su muerte. Pero esto es sólo cuestión de tiempo: necesitan el cuerpo de Doku Umárov, sin el cual no se puede reconocer el hecho de su muerte.

En este punto, hay que aclarar que, previamente, en el lápiz de memoria que interceptaron las fuerzas de seguridad chechenas, el mismo Abú Mukhamad (que finalmente ha sido elegido como nuevo Emir), sostenía que el nuevo líder del Emirato tendría que ser un checheno, porque éstos hace veinte años que luchan. El mejor candidato, según los líderes de la jamaat del Daguestán, era el checheno Aslanbek Vadalov. Sabemos que, finalmente, éste no ocupó el cargo de nuevo Emir, pero no el porqué.

Tampoco se entiende por qué, después de la muerte de Umárov, no se nombró automáticamente como nuevo líder del Emirato del Cáucaso el emir militar y primer naib de Doku Umárov, el emir Hamet (Batukáev). Por jerarquía, debía convertirse en el nuevo líder del Emirato. Su candidatura tenía el apoyo de la jamaat de Kabardino-Balkaria. Esto precisamente se comentaba también en el lápiz de memoria que las fuerzas especiales pudieron conseguir en Chechenia. En cualquier caso, tantos meses de intriga acabaron con la elección de Abú Mukhamad.

Con la confirmación de la muerte de Umárov, se presentó Abú Mukhamad, el nuevo líder de los yihadistas del Cáucaso Norte. Su nombre real es Aliaskhab Kebekov, y era el cadi (juez islámico) del Emirato del Cáucaso durante el liderazgo de Dokú Umárov. En su discurso explicó que las elecciones del nuevo emir tuvieron lugar en un reducido círculo del consejo integrado por cuatro emires de las vilayats que componen el Emirato (Chechenia, Daguestan, Ingushetia y la vilayat unificada de Kabardia, Balkaria y Karachai) con la participación del mismo cadi del Emirato del Cáucaso.

También explicó en su discurso que se le había pedido en diferentes ocasiones de presentar su candidatura y siempre había declinado la propuesta, pero que, al final, decidió asumir la responsabilidad. Se dirigió a todos los emires y guerrilleros del Cáucaso Norte y les pidió juramento de fidelidad (baiat).

Aliaskhab Kebekov, que se presenta como Abú Mukhamad, tiene 42 años y nació en el pueblo de Teletl, en la región de Shamil, en la República de Daguestán. Es de etnia ávara y los registros de su primera actividad armada se remontan a 1999. A pesar de que no hay pruebas directas que demuestren su participación en las filas de la resistencia hasta el 2009, esto no significa que justo aquel año sus creencias experimentaran un gran cambio y decidiera unirse a los guerrilleros.

Si nos basamos en la información que tenemos, el futuro emir intentó dedicarse honestamente a los negocios y registró una empresa privada de transporte de pasajeros en 2009. Podemos suponer que precisamente este año fue el último de su integración total con los guerrilleros de la jamaat del Daguestan. Pero, con todo, también podría haber sido hasta entonces miembro de la jamaat y aprovechar su situación para ayudar los guerrilleros. De lo contrario, resulta muy difícil explicar cómo es que, con tanta prontitud, fuera nombrado cadi de la jamaat de Daguestán (en 2010) y aquel mismo otoño se convirtiera en cadi de todo el Emirato del Cáucaso por decreto de Doku Umárov del 18 de octubre de 2010.

Además, las autoridades rusas abrieron una causa penal contra él el 2012 y, de acuerdo con los artículos que se le imputaban, se ha visto que no lo acusaban de participar en grupos armados ilegales, sino de ser el organizador de estas mismas formaciones. Participó personalmente en operaciones militares de su unidad; una de las últimas fue el enfrentamiento en una zona bloqueada en el municipio de Gimri (Daguestán) contra las fuerzas especiales.

A menudo aparece en internet con grabaciones donde expone su punto de vista sobre algunas acciones de los guerrilleros en condiciones de clandestinidad de los yihadistas. Aun así, su manera de hablar poco clara no lo hacen nada carismático.

La biografía de Abú Mukhamad tiene también una página negra: hace unos veinte años, en 1996, el futuro emir del Emirato del Cáucaso se dedicaba a la comercialización de alcohol, y una sentencia del juez Gadzhimagomedov, del juzgado popular Kírov de la ciudad de Majachkalá, lo declaraba culpable de un delito tipificado en el apartado 1, página 157 del Código Penal.

Así pues, el nuevo emir tendrá que empezar de cero en muchos aspectos porque no dispone de canales de comunicación con el mundo musulmán exterior y con las fuerzas yihadistas que previamente estaban bajo el control de chechenos; le será muy difícil mantenerse independiente del lobby checheno de Turquía.

Abú Mukhamad tendrá que establecer también nuevos canales con cada una de las vilayats de la región y, para conseguirlo, necesitará mucho tiempo. Sea como sea, se abre un nuevo periodo para el Emirato del Cáucaso, y no hay ninguna razón para suponer que no será tan largo como el de Doku Umárov.

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