Adrián Tarín :::: Poco se ha contado acerca de la posición del movimiento libertario sobre la crisis de Ucrania. El sindicato anarquista Unión de Trabajadores Autónomos (AWU) ha mostrado una definida y férrea postura en este conflicto, defendiendo la lucha de clases, oponiéndose al nacionalismo y al fascismo, y denunciando la manipulación discursiva de las autoridades rusas. En el Observatorio de Eurasia hemos tenido la oportunidad de hablar con Denis, un militante del sindicato anarquista más popular de Ucrania.

¿Qué rol jugó AWU en las protestas de Maidán?

Cuando las protestas empezaron el 21 de noviembre no las apoyamos. Pero después de la represión durante la madrugada del 1 de diciembre, la agenda de las protestas cambió significativamente: el propio nombre “EuroMaidan” quedó obsoleto, porque la protesta pasó de apoyar la integración de la UE a condenar la violencia policial y a exigir la dimisión del presidente. También, la cantidad de gente que participó en las protestas creció sustancialmente: esta nueva agenda resultó ser mucho más atractiva que la integración europea. Pero el verdadero punto de inflexión fue el 16 de enero, cuando el parlamento ucraniano aprobó las conocidas como “leyes de la dictadura”: el derecho a la protesta fue, efectivamente, cancelado a través de estas leyes, y cualquier actividad política cotidiana iba a convertirse en imposible. Se hizo evidente que a partir de ese momento, nosotros como activistas de izquierda también íbamos a ser atacados, y de hecho íbamos a ser las primeras víctimas en caso de que el régimen triunfara y comenzase la represión. Por ello, apoyamos la protesta por los derechos políticos básicos, por la democracia burguesa.

No fuimos parte activa como organización en Maidan, pero algunos miembros de AWU, de manera individual, tomaron parte en diversas acciones: algunos participaron en los enfrentamientos callejeros (aunque como organización no lo alentamos), otros pintaron graffitis antigubernamentales y antinacionalistas alrededor de Maidan, tratando de erosionar la hegemonía ideológica nacionalista allí. Algunos militantes se turnaron en la Guardia del Hospital: esta iniciativa de activistas de izquierdas estuvo encaminada a proteger a los heridos en los hospitales de la policía, que intentaron llevárselos. Otros compañeros intentaron organizar una huelga de estudiantes. Cuando cayó el gobierno, muchos miembros de AWU participaron en las ocupaciones de edificios gubernamentales, formulando demandas sociales y económicas al nuevo gobierno.

En el Estado español, el movimiento anarquista jamás compartiría protestas con grupos fascistas. ¿Cómo fue la relación con estos grupos tras las barricadas?

Bueno, ¡Nosotros tampoco lo hicimos! Nuestras relaciones no fueron precisamente agradables, muchas veces los fascistas atacaron a los izquierdistas. Y el ánimo general de la gente era más cercano a la derecha. No obstante, nos las arreglamos para llevar a cabo algunas incursiones. Por ejemplo, organizamos la presentación de la revista de izquierdas “Commons” en la Casa Ucraniana -uno de los edificios ocupados en Maidan. Gracias a las acciones bien organizadas, nadie resultó herido o atacado, aunque, por supuesto, los riesgos fueron enormes.

En Kharkiv la situación fue diferente desde el principio. Todas las fuerzas fascistas se reunieron en Kiev, y en Kharkiv los miembros de AWU lograron ganar posiciones importantes en el Maidan local. Generalmente, la protesta fue más liberal-progresista y “antipolitica”. Por supuesto, todo cambió cuando los nacionalistas pro-rusos atacaron a los activistas allí, incluyendo a nuestros camaradas. Ahora, los activistas de izquierda y los liberales del Maidan de Kharkiv están trabajando dentro de su movimiento, mientras las calles han sido tomadas por las disputas entre los fascistas pro-rusos y los fascistas pro-ucranianos. ¡Esperemos que no por mucho tiempo!

¿Es cierto que hay una fuerte presencia de elementos fascistas en el gobierno de transición?

El partido fascista (o al menos, de extrema derecha) Svoboda posee los puestos de viceprimer ministro, responsable de la política humanitaria (así, este hombre que pretende prohibir el aborto ¡va a dirigir la reforma sanitaria!); de ministro de Política Agraria y de ministro de Medio Ambiente. Además, consiguieron la Fiscalía General -una posición importante en Ucrania.

Andriy Parubiy, el lider de la Autodefensa Maidan y miembro del partido Batkivschyna, ha sido nombrado secretario de la Seguridad Nacional y el Consejo de Defensa. En la década de los noventa, fue nazi: ayudó a fundar el Partido Nacionalsocialista (ahora llamado Svoboda) y Patriota de Ucrania (un grupo neonazi). Ahora es liberal, pero es bastante respetado entre los nazis por su pasado.

Ahora, los verdaderos fascistas -Sector de Derechas- no consiguieron ningún asiento en el Gobierno. No sabemos si se les ofreció alguno y declinaron, o si no recibieron ninguna proposición, pero es un hecho.

Tanto Dmitry Yarosh (líder del Sector de Derechas) como Oleh Tyahnybok (líder de Svoboda), van a participar de las elecciones presidenciales en mayo. En este momento, afortunadamente, sus posibilidades son muy escasas: ¡no más de un 4% los dos juntos!

¿Y en las calles? ¿Hay ataques de grupos neonazis?

Por ahora no ha habido nuevos ataques contra militantes de izquierda desde el derrocamiento del anterior gobierno. Pero es obvio que los habrá. Me temo que muchos fascistas no abandonarán las hachas, bates de baseball y pistolas que se acostumbraron a usar durante Maidan, y el nivel de violencia crecerá.

Aquí, en España, los medios de comunicación han simplificado y polarizado la protesta entre pro-europeístas y pro-rusos. ¿Podéis comentarnos, desde el punto de vista de AWU, la realidad detrás de Maidan?

Como comenté antes, el asunto principal de las protestas fue la violencia policial y la corrupción del gobierno. No hubo mucha agenda social y económica en Maidan, aunque, obviamente, el impulso que lanzó a las personas a la calle fueron los bajos estándares de vida y al aumento de la desigualdad. La Unión Europea fue sólo un símbolo: un símbolo de una vida rica y próspera, pero no querían saber nada de la realidad de la Unión Europea. De cualquier modo, como dije, el tema de la Unión Europea pronto dejó de discutirse.

En cuanto a la crítica situación económica de Ucrania, podemos decir que se avecinan momentos muy difíciles para nosotros. El nuevo gobierno está amenazando con reformas neoliberales que reducirán drásticamente los ingresos de los trabajadores. Este gobierno ya es extremadamente impopular. Por ello, las protestas continuarán y estamos seguro de que seremos capaces de virarlo hacia la izquierda. Contra las medidas de austeridad, contra el nacionalismo (que es dañino, como muchos ven ya), contra el Estado.

Hemos visto a través de los medios, que algunos manifestantes portaban banderas rojinegras con franjas horizontales. ¿Son banderas fascistas o anarcosindicalistas?

Lo más probable es que se vieran las banderas fascistas horizontales, que simbolizan la sangre y la tierra. Eran las banderas de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) de 1930. ¡Por desgracia, siempre tenemos muchos problemas para explicar a la gente la diferencia entre nuestras banderas diagonales y las horizontales fascistas! Los símbolos anarquistas fueron casi inexistentes en Maidan. Los nazis combatieron cualquier intento de reivindicar la presencia de la izquierda.

¿Son la Unión Europea y los Estados Unidos cómplices del fascismo?

Bueno, yo no diría que apoyan el “golpe de Estado fascista”. Primeramente, porque no ha habido un golpe de Estado fascista. Sí, el papel de la extrema derecha es enorme, pero numéricamente constituyen una minoría minúscula, y de hecho ahora vemos que Svoboda pierde drásticamente su popularidad. La Unión Europea no ha prestado mucha atención al aumento de popularidad que, desde hace años, han experimentado los poderes fascistas en Ucrania, los han tolerado y los han hecho aceptables para la “alta política”. Este es el principal problema. Y ahora están intentando ayudar a Ucrania por la agresión rusa, hablan de fascistas.

¿Y Rusia? ¿Es una opción para el antifascismo?

De hecho, Rusia es una fuerza pro-fascista mucho más pronunciada. El régimen de Putin es un ideal político para toda la ultraderecha europea (incluida la ucraniana, aunque ninguno lo diría en voz alta). Vemos allí políticas conservadoras excepcionalmente fuertes, xenofobia de Estado, homofobia, clericalismo, persecución del antifascismo y de la izquierda -¡todo lo que puedas imaginar! La Organización Militante de Nacionalistas Rusos (BORN) y Russkiy Obraz -organizaciones que son responsables de asesinar a muchos extranjeros y antifascistas- han estado recibiendo dinero del gobierno ruso.

También vemos que todos los grandes partidos fascistas y populistas de derechas en la Unión Europea apoyan a Putin, avergonzando a sus antiguos aliados de Ucrania. Fascistas de Polonia, Italia, Bulgaria, Bélgica o España han ido a Crimea a hacerse pasar por “observadores europeos” invitados por Putin. Pero al mismo tiempo, el régimen ruso clama que “combate al fascismo” en Ucrania y explota la memoria de la Segunda Guerra Mundial. Esto es un enorme problema para los antifascistas reales: tenemos que combatir a los nazis de todos los colores y también explicamos a la gente quienes son los fascistas reales y qué significa el antifascismo realmente.

Los medios de comunicación de Putin están denominando a todos los simpatizantes de Maidan como “Banderites” (N. d. T. “Banderites” es el término coloquial con el que se conocen a los miembros y simpatizantes de la facción de la Organización de Nacionalistas Ucranianos dirigida por el neonazi Stepán Bandera), y ahora muchos liberales están diciendo “de acuerdo, no veo nada malo en Bandera, y tu puedes llamarme fascista si quieres” -sólo porque ellos son políticamente estúpidos y están enfadados con sus agresores. Así que, tenemos que explicar que Bandera fue, de hecho, un fascista, que no hay nada de bueno en ello y que, dicho sea de paso, Putin ha construido un régimen bastante fascista en Rusia.

¿Cuál es la posición de AWU respecto a la crisis de Crimea?

Obviamente, no nos preocupa la “soberanía nacional”, la “integridad territorial” y todo eso. Tampoco pensamos que las “naciones” tengan ningún derecho, incluido el derecho a crear un Estado. Generalmente, condenamos el nacionalismo y el patriotismo, y pensamos que la creación de nuevos estados nacionales es un fenómeno reaccionario que sólo divide más a los trabajadores y dificulta la lucha común contra el capitalismo.

Pero si la mayoría de los trabajadores de Crimea deciden que quieren crear su propio estado o unirse a otro, por supuesto que nadie debería impedírselo. El asunto es que el referéndum actual no puede ser considerado como honesto y libre incluso para los estándares de la democracia burguesa. Fue dirigido por rusos armados recorriendo toda la península. ¡En Sebastopol un 123% de la población “votó” unirse a Rusia! Por otro lado, estamos bastante seguros de que si el voto fuese perfectamente libre, la mayoría de Crimea querría unirse a Rusia. Sin embargo, una parte significativa de la población de Crimea son tártaros de Crimea que no quieren tener nada común con el Estado ruso. ¿Cuál será su destino?

Condenamos severamente la agresión rusa, porque fomenta el patriotismo y el nacionalismo a ambos lados de la frontera, y desvía a los trabajadores de la lucha de clases. Pero también vamos a condenar al gobierno ucraniano si más tarde intenta contraatacar y recuperar Crimea. Sólo los crimeanos tienen derecho a decidir su propio destino.

En general, la anexión de Crimea es algo extremadamente malo: porque el régimen ruso es mucho peor para la clase obrera. Ellos tienen un patriarcado bárbaro, conservador, leyes represivas, ellos no pueden organizarse libremente, no pueden manifestarse en las calles sin la acción policial; cualquier activista en Rusia puede ser encausado por “extremismo”, que es un delito (el anterior gobierno ucraniano intentó aprobar una ley similar el 16 de enero, pero no le dio tiempo). Muchos programas sociales que son algo normal para Ucrania no existen o son más modestos en Rusia. Por ejemplo, una mujer de Crimea se sorprendió al descubrir que su hija, que está embarazada de cuatro meses, no recibirá el subsidio por parte del Estado ruso! Así que, lo peor es que los trabajadores crimeanos (tenemos camaradas allí también) vivirán ahora bajo un régimen mucho más cruel y neoliberal.

Envía un mensaje a los lectores españoles y añade algún apunte que no haya sido comentado durante la entrevista.

Estamos muy alarmados debido a que una gran parte de la izquierda occidental ha caído bajo el encanto del llamado “anti-imperialismo”, y sólo condenan las acciones de los Estados Unidos y la Unión Europea. Ahora mismo, el imperialismo ruso es mucho más peligros para los trabajadores ucranianos que el americano. Y es hipócrita atribuir una “culpa igualitaria” para ambos lados del conflicto. Es cierto que el gobierno ucraniano es extremadamente asqueroso. Está compuesto por neoliberales que quieren implementar reformas de austeridad. También, hay fascistas en el país y ahora son más fuertes que antes. Pero el gobierno ucraniano ha mostrado consistentemente que no quiere una guerra. Y el régimen ruso es un obvio agresor, la fuerza más reaccionaria en la Europa de hoy. Nuestros camaradas rusos del movimiento anarquista lo entienden, pero no vemos mucha solidaridad desde Occidente. Creo que la posición de todas las fuerzas progesistas debería ser condenar la guerra y la invasión rusa, y mostrar solidaridad con los trabajadores ucranianos (¡por supuesto, condenando a los elementos ultraderechistas y neoliberales del nuevo gobierno!). Podemos probar y combatir a nuestros propios fascistas, pero necesitaremos ayuda si los fascistas rusos dividen este país junto a los fascistas ucranianos.

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