Marta Ter :::: Pocos días antes de la llegada de la fiestas de Navidad, Putin concedió una amnistía a Mijaíl Jodorkovski, poniendo así punto y final a la década que pasó en prisión por haber cometido delitos económicos.

A los opositores del régimen de Putin la liberación de Jodorkovski, uno de los prisioneros políticos más destacados, les cogió por sorpresa. Y aunque el principal motivo de la liberación de Jodorkovski era mejorar la imagen de Putin en occidente antes de los Juegos Olímpicos de Sochi, prácticamente todo el que se considerara un “demócrata” en la Rusia actual celebró su indulto.

Mijaíl Jodorkovsky
Mijaíl Jodorkovsky

Pero esta alegría empezó a matizarse poco después que Jodorkovski, icono de la oposición rusa, diera su primera entrevista desde Alemania.

Con sus declaraciones, Jodorkovski hizo dos grandes favores a Putin. Primero, dejando claro que no quiere entrar en política. Y segundo, justificando, desde el punto de vista ético e histórico, uno de los puntos más controvertidos de su mandato: las guerras en Chechenia.

Para que no haya ninguna mala interpretación en las palabras de Jodorkovski, transcribimos aquí literalmente las partes de la entrevista para la revista The New Times donde habla de la importancia que para él reviste la integridad territorial de Rusia y de la amenaza que representa el Cáucaso.

(minuto 4.03-04.25):

Jodorkovski: Nunca he considerado que Putin fuera un cobarde. Estoy completamente seguro que una persona que empezó su camino hacia el poder con una guerra no puede ser un cobarde.

(minuto 10.40 – 13.50):

Jodorkovski: Creo que, en comparación con la importancia que tiene la cuestión de la integridad territorial de un país, las otras cuestiones son… yo no diría que totalmente irrelevantes, pero sí que secundarias. Porque los problemas que puede traer a la gente, a millones de personas, la desintegración de la Federación Rusa, no se pueden comparar con casi ningún otro problema.

Y hablo de la realidad, sí. Si tenemos en cuenta los problemas reales que afectan a nuestro país, todos son considerablemente menos peligrosos que la cuestión de la integridad territorial.

Creo que la separación del Cáucaso Norte comportaría millones de víctimas. Millones. Por este motivo, a pesar de que pienso que la guerra es algo muy malo, si se tratara de escoger entre la separación del Cáucaso Norte o de iniciar una guerra, yo escogería, sin duda, la guerra.

Entrevistadora: Sr. Jodorkovski, ¿recuerda que había un país, Checoslovaquia? ¿Y que el gobierno checo, entendiendo que el nacionalismo eslovaco reclamaba un país soberano, permitió su división pacífica?

Khodorkovski: Sí, ya lo recuerdo. Pero yo no estoy hablando de esta opción como una receta global. Yo solo hablo de Rusia y de nuestras tradiciones. Hoy en día aquí no tenemos el nivel de cultura política que había en Checoslovaquia en esos momentos. Aquí habría una carnicería. Y si me pregunta concretamente a mí, si cogería las armas, la respuesta es sí.

Entrevistadora: ¿Por el Cáucaso Norte?

Jodorkovski: Por el Cáucaso Norte.

Entrevistadora: ¿Por una realidad culturalmente tan alejada de la nuestra?

Jodorkovski: Este territorio es nuestro, nosotros lo conquistamos. Hoy en día, no hay ningún territorio en el mundo que no haya sido conquistado. Todos los territorios han sido conquistados por alguien, en algún momento. Y nosotros conquistamos el Cáucaso Norte.

Entrevistadora: ¿Es imperialista?

Khodorkovski: No. Yo soy… hasta cierto punto, nacionalista.

Las reacciones no se hicieron esperar. Algunos activistas por los derechos humanos del Cáucaso pusieron el grito al cielo y afirmaron que para ellos, este personaje dejaba de existir; otros se arrepintieron del hecho de haber colgado un retrato de Jodorkovski en sus oficinas…

En cuanto a los opositores rusos, las reacciones variaron. Para algunos, el tema del Cáucaso Norte es una cuestión aparte de la agenda, que se tiene que valorar con unos estándares específicos y, como tal, las declaraciones de Jodorkovski no les provocó indignación alguna.

Para otros, sobre todo para aquellos que hace años que han estado trabajando en programas de paz y de rehabilitación en el Cáucaso, estas palabras debían ser contestadas. Así lo hizo Svetlana Gannúshkina, presidenta de la ONG “Ayuda Ciudadana”, y cofundadora de la reconocida ONG “Memorial”, que respondía a Jodorkovski con una carta en la que le hacía varias preguntas. Las traducimos a continuación.

“Yo no quiero entrar en polémicas con alguien que acaba de pasar una década en prisión, pero sí que querría destacar una de la frases que esta persona ha dicho: “Esta es nuestra tierra, nosotros la conquistamos”.

Y yo me pregunto, en primer lugar: ¿de qué territorio estamos hablando exactamente? ¿De una colonia del Imperio? ¿O de una parte que tiene los mismos derechos que cualquier otra parte del país que llamamos Rusia?

(…) Si este “NOSOTROS” aún tiene sentido hoy en día, ¿qué significa “conquistamos”? ¿Espera que la gente del Cáucaso Norte se sienta ciudadana de Rusia? Si es así, tiene que admitir que los descendientes de los “conquistadores” y de los “vencidos” hoy se incluyan en este NOSOTROS. NOSOTROS deberíamos haber hecho las paces hace mucho tiempo, tenemos antepasados comunes y descendientes comunes. Y lo mas importante, deberíamos tener un futuro en común.

Y si no es así, luego no hay ninguna guerra que pueda preservar la unidad de Rusia”.

Y ella sabe, igual que Jodorkovski, que el Cáucaso aún se contempla como una colonia del Imperio; que conquistadores y vencidos no han hecho las paces; y que el Estado ruso trata a la gente del Cáucaso Norte como ciudadanos de segunda.

Las palabras de Jodorkovski no son más que el reflejo de la mentalidad de la mayor parte de la población eslava que vive en Rusia: los caucásicos no son “NOSOTROS”; son ellos, los vencidos, los salvajes que no pueden romper la unidad de Rusia.

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