Valery Dzutsev (Jamestown Foundation) :::: El presidente de Kabardino-Balkaria, Arsen Kanókov, presentó, de forma inesperada, la dimisión de su cargo el pasado 6 de diciembre. Su abrupta renuncia causó revuelo entre los analistas, que especularon sobre las razones de la misma y sobre los planes que Moscú tiene para esta república del Cáucaso del Norte.

La situación en la República de Kabardino-Balkaria es particularmente significativa debido a su cercanía a Sochi, el lugar donde se celebrarán los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de 2014.

Buena parte del grupo étnico mayoritario en la república, los circasianos (o kabardinos), se oponen a los Juegos Olímpicos de Sochi. Los circasianos afirman que Rusia llevó a cabo un genocidio en la región en el siglo XIX, eliminando prácticamente toda la población circasiana que habitaba la zona hace 150 años. Hoy, Moscú no sólo se niega a admitir los errores del pasado, sino que también trata de borrar cualquier rastro de los circasianos en esta región.

Según el periódico Nóvaya Gazeta, el presidente Vladímir Putin recibió al presidente de Kabardino Balkaria, Arsen Kanókov, el 4 de diciembre en Moscú y le ordenó que presentara su dimisión. Ese mismo día, Putin se reunió con un viejo rival de Kanókov, el General Yuri Kokov, y le pidió que dirigiera la república de ahora en adelante.

Arsen Kanokov y Vladímir Putin

El propio Kanókov explicó su renuncia por la necesidad de una “necesaria rotación de personal”. Pero apenas un año atrás, en noviembre de 2012, Kanókov había expresado una visión diferente de su futuro político. Después de que Moscú nombrara un viceministro controvertido para la república (contra los deseos del propio Kanókov ), surgieron rumores de la dimisión de este, que él acalló con la siguiente declaración: “Mientras el presidente de la Federación de Rusia confíe en mi, continuaré en mi posición actual. No tengo otros planes”.

Kanókov llegó al poder en la república en septiembre de 2005. Hasta la fecha había combinado política y negocios con bastante éxito, ocupando diversos cargos políticos a partir de 1998, incluyendo el de diputado de la Duma Estatal de Rusia. Al mismo tiempo, desde que llegó a la política su riqueza no hizo más que aumentar. Subió en la clasificación de Forbes de las personas más ricas de Rusia, escalando de la posición 185 en el 2011 a la posición 156 en 2013, con una fortuna estimada en 650 millones de dólares.

Dos semanas después del nombramiento de Kanókov en 2005, la capital de Kabardino-Balkaria de Nalchik fue el blanco de un ataque rebelde a gran escala. Los servicios de seguridad reprimieron con mano dura a la sociedad de Kabardino -Balkaria, en especial a los musulmanes practicantes. Líderes musulmanes jóvenes y populares, como Anzor Astemirov y Musa Mukozhev, tuvieron que esconder sus actividades “pacíficas” en la clandestinidad, hecho que llevó a su radicalización y a la de sus seguidores. Acabaron uniéndose a la insurgencia armada. Astemírov fue asesinado en una operación policial en marzo de 2010, y a partir de esa fecha las actividades de la insurgencia en Kabardino-Balkaria se dispararon. En la primavera-verano de 2011, la mayor parte de los líderes insurgentes en la república fueron asesinados por las fuerzas de seguridad rusas.

Varios expertos rusos sostienen que Kanókov ha sido apartado de su cargo por la “precaria situación de seguridad” en la república. Afirman que Moscú estaba preocupada por la situación de seguridad en Kabardino-Balkaria dada la inminencia de los Juegos Olímpicos de Sochi. Sin embargo, Alekséi Malanshenko, experto del Cáucaso Norte en el Centro Carnegie de Moscú, advierte de que la eliminación precipitada de Kanókov puede tener un impacto negativo en la seguridad en la región.

A mi parecer es poco probable que la seguridad en la república haya motivado la “dimisión” de Kanókov. Este fue reelegido para un segundo mandato como presidente de la República en septiembre de 2010, cuando la situación de seguridad en Kabardino-Balkaria estaba en su peor momento. Y los Juegos Olímpicos de Sochi ya estaban sobre la mesa en esos momentos, así que la candidatura de Kanókov no era incompatible con los planes de Moscú sobre Sochi.

La causa más probable de la renuncia de Kanókov fue el enojo de Moscú por su incapacidad o falta de voluntad para reprimir a la oposición circasiana en contra de los Juegos Olímpicos en Sochi, y la asistencia que su gobierno proporcionó a los refugiados circasianos que emigraron desde Siria. El colmo para el Kremlin pudo haber sido el recurso del Parlamento de Kabardino-Balkaria en el Parlamento ruso en noviembre, cuando se solicitó a Moscú que adoptara enmiendas a la legislación que permitieran la repatriación masiva de circasianos sirios hacia el Cáucaso Norte.

Dadas las realidades en el Norte del Cáucaso, los parlamentarios de una república casi nunca adoptan medidas con las que pueda discrepar el jefe de la república. Por lo tanto, Moscú debe haber discernido atisbos de deslealtad para con Rusia en los pasos relativamente inocentes que Kanókov ha permitido dar a los activistas circasianos.
El sustituto de Kanókov, Yuri Kokov, un agente de seguridad ruso cuyos antepasados son de Kabardino-Balkaria, probablemente aumentará la presión sobre los activistas civiles e intensificará las operaciones de los servicios de seguridad en la república. Kokov fue uno de los creadores y dirigió el famoso Departamento “E” (“E” de extremismo) del Ministerio del Interior ruso.

 Este artículo se publicó originalmente en inglés en Jamestown Foundation.
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