Valery Dzutsev (Jamestown Foundation) :::: El 7 de octubre, dos de los principales expertos en los servicios de seguridad rusos, Alexander Soldatov e Irina Borogan, dieron a conocer un informe sobre los preparativos del gobierno ruso para los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en Sochi. El informe señala que la magnitud de espionaje para con los visitantes durante los Juegos Olímpicos no tendrá precedentes en otros países que hayan acogido los juegos con anterioridad.

La recogida de información se iniciará desde el principio, cuando cada asistente que desee asistir a los JJOO se registre en el portal: https://pass.sochi2014.com . Esta página web solicita conexión de vídeo y audio con el ordenador del potencial visitante, y toda la información recabada es automáticamente transmitida al Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB). Cualquier persona que quiera asistir a los JJOO y sea mayor de dos años está obligada a solicitar el “pase” a través de esta página web. Los principales medios de espionaje electrónico que se utilizarán en los Juegos Olímpicos de Sochi serán mediante el Sistema operativo de espionaje SORM (Sistema Operativno-Rozysknykh Meropriyatiy). SORM , un sistema de vigilancia de Internet, se utilizará para interceptar no solo emails y llamadas de móvil, sino también para las comunicaciones a través de los servicios de Internet de mensajería, chats, etc.

Igor Korotchenko, editor en jefe de la revista Natsionalnaya Oborona (Defensa Nacional), dijo que durante los JJOO de Moscú 1980, el KGB, además de prepararse para poder hacer frente a amenazas terroristas, limpió la ciudad de disidentes políticos y de diversos “elementos poco fiables”, aunque la magnitud de la amenaza terrorista en ese momento era mucho más baja en comparación a las amenazas actuales. Otro experto en los servicios de seguridad rusos, Alexander Kolpakidi, restó importancia a las preocupaciones de la población civil: “Es evidente que ellos [los servicios de seguridad rusos] espían, por si acaso ocurriera algo, sobre todo porque el lugar está a tiro de piedra de Chechenia. Cuatro regiones [Daguestán, Chechenia, Ingushetia y Kabardino-Balkaria] están infestadas de terroristas y todas están muy cerca “. Dada la gran amenaza terrorista (en buena medida interna) que plantea el Emirato del Cáucaso, la decisión de las autoridades de poner a cargo de la seguridad de los Juegos de Sochi a Oleg Syromolotov, ex director de la contra-inteligencia en Rusia hasta 2012, parece extraño, según los expertos . En 2010, Syromolotov fue elegido para dirigir la seguridad de las olimpiadas, a pesar de que no tenía experiencia previa en actividades de lucha contra el terrorismo, después de haber pasado la mayor parte de su carrera en contra-inteligencia. Por ello, Soldatov y Borogan concluyen que el gobierno ruso considera que los servicios de inteligencia extranjeros, y no el Emirato del Cáucaso y el líder rebelde Doku Umárov, son la principal amenaza para los Juegos Olímpicos.

En julio de 2013, Umárov exhortó a sus seguidores a evitar que las olimpiadas se celebraran en Sochi. Umárov se comprometió a utilizar “todos los métodos permitidos por Alá” a fin de que los juegos no se conviertan en una “fiesta sobre los huesos de nuestros antepasados”. El líder insurgente también levantó la moratoria autoimpuesta de atentar contra civiles. En mayo de 2012, los servicios de seguridad de Rusia y Abjasia afirmaron que habían impedido un ataque terrorista en Sochi. Supuestamente, el Emirato del Cáucaso habría recibido el apoyo de las autoridades georgianas para atentar en la zona donde se celebrarían los Juegos Olímpicos. En septiembre de 2013, Yusup Lakaev, de etnia chechena, fue detenido en Georgia acusado de estar involucrado en el asesinato del vicecónsul de Rusia en Abjasia, Dmitry Vishernev. Algunas fuentes vincularon a Lakáev con el Emirato del Cáucaso y los JJOO de Sochi, pero fueron escasas las evidencias que apuntaban a un plan terrorista urdido por los militantes norcaucásicos.

Además de la vigilancia del tráfico de internet y las llamadas telefónicas, el gobierno tiene la intención de hacer un uso extensivo de los dispositivos de video vigilancia: en Sochi se han instalado 5.500 cámaras de circuito cerrado de televisión (CCTV). Los servicios de seguridad también planean utilizar aviones no tripulados para garantizar la seguridad durante las olimpiadas. Tal vez los dispositivos de protección más extravagantes que el Ministerio de Defensa ruso ha adquirido para los Juegos Olímpicos hayan sido dos sistemas novedosos de radar que pueden localizar submarinos y prevenir ataques desde el mar.

Este artículo fue publicado en inglés en Jamestown Foundation.
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