Elena Miláshina (Novaya Gazeta) :::: En el Tribunal Municipal de Dzerzhinsk, en la provincia de Nizhni Nóvgorod, están intentando que se considere extremista el libro Tribunal Internacional para Chechenia. La Lliga dels Drets dels Pobles, junto con la Fundación Solidaridad UB publicamos, ahora hace dos años, un resumen de esta obra, que describe minuciosamente los crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos durante la segunda guerra ruso-chechena. Conocemos personalmente a los tres autores del libro, personas que arriesgan sus vidas por denunciar las graves vulneraciones contra la población civil que, desde 1994, se han cometido y todavía se están cometiendo en Chechenia y en el Cáucaso Norte. A continuación os ofrecemos un artículo de Elena Miláshina, periodista de Novaya Gazeta, que describe que está ocurriendo en este juicio.

En el Tribunal Municipal de Dzerzhinsk, en la provincia de Nizhni Nóvgorod, están intentando que se considere extremista el libro Tribunal Internacional para Chechenia.

La Oficina del Fiscal de Nizhni Nóvgorod es quien ha presentado la demanda a fin de proteger los intereses de la Federación Rusa. Como partes implicadas en el proceso civil hay los autores del libro – el disidente Stas Dmitrievsky, la defensora de los derechos humanos Oksana Chelysheva y el miembro de “Memorial” Usam Baysaev.

Los dos últimos, a causa de amenazas reiteradas (incluso amenazas de muerte), se vieron forzados a huir de Rusia hace unos años. Como parte implicada también está el propietario del ejemplar del libro que cayó a manos del sistema judicial ruso. Igor Kalyapin es director del “Comité contra la tortura” y miembro del Consejo de los Derechos Humanos de la Presidencia de la Federación Rusa.

El libro acusado es una investigación sin precedentes en la intersección de la historia contemporánea y el derecho penal internacional. El título completo de los dos volúmenes es Tribunal Internacional para Chechenia: perspectivas legales para procedimientos penales individuales contra personas sospechosas de haber cometido crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante el conflicto armado en la República de Chechenia.

En una resolución de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, del 2 de abril de 2003, se recomendaba, por primera vez, la necesidad de establecer un Tribunal Internacional para Chechenia como respuesta a la negativa de las autoridades rusas de investigar de manera eficaz y objetiva los crímenes cometidos durante las dos campañas chechenas.

Diez años después, se puede constatar que las autoridades rusas han cosechado un enorme éxito en la organización de una producción en cadena de justicia unilateral, trabajando sin interrupción para condenar a los separatistas chechenos. Los representantes del otro bando (los soldados rasos y los oficiales del ejército regular, agentes del Ministerio del Interior y de los servicios especiales rusos), en cambio, no han sido castigados por los numerosos crímenes cometidos contra la población civil en Chechenia. Precisamente por esto, en el libro Tribunal Internacional para Chechenia, se pone el acento en la descripción de los crímenes cometidos por el bando federal ruso.

“Los autores muestran de forma convincente – afirma la conocida abogada Karinna Moskalenko – que a la luz de la normativa en vigor del derecho internacional, los crímenes llevados a cabo por las partes del conflicto de Chechenia no son simplemente crímenes según la legislación rusa, y no son simplemente violaciones de los derechos humanos. También constituyen, al menos, dos clases de delitos internacionales: crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. El reconocimiento de un acto u otro como delito internacional implica la aplicabilidad de la jurisdicción universal. Conforme con el principio de universalidad, si un estado no desea o no puede perseguir de manera efectiva, por vía judicial, a sus ciudadanos que hayan cometido tales crímenes, cualquier otro estado, grupo de estados o comunidad internacional pueden juzgarlo mediante la jurisdicción universal.”

En otras palabras, es teóricamente posible el arresto y juicio, por ejemplo, del general Shamanov en el territorio de cualquier estado europeo (y no sólo europeo). Para ésto, sin duda, es necesaria la excepcional voluntad política de la comunidad internacional.

Cuando en Chechenia la guerra estaba en máximo auge, los políticos europeos simplemente se limitaron a realizar declaraciones sobre la posibilidad de un tribunal internacional. Diez años después, el presidente Obama ha firmado “la ley Magnitsky” que, sin duda, es la manifestación del reforzamiento de la voluntad política internacional. La idea del tribunal sobre Chechenia no prescribe, al igual que ocurre con los crímenes contra la humanidad. Desde este punto de vista, el libro, que ahora juzgan en una ciudad con el simbólico nombre de Dzerzhinsk[1], representa y siempre representará una fuente de constante peligro para los criminales de guerra, que tratan de repetir la historia en su propio beneficio.

Al libro Tribunal Internacional para Chechenia comenzaron a perseguirlo desde el momento en el que apareció. El 15 de julio de 2009, se presentó en el Centro de prensa Independiente de Moscú, y el 16 de julio los funcionarios del centro “E” de Nizhniy Nóvgorod del Ministerio del Interior de la Federación Rusa confiscaron ilegalmente 12 ejemplares del libro al defensor de derechos humanos Igor Kalyapin. La operación especial tuvo lugar bien entrada la noche, en la ruta Moscú-Nizhniy Nóvgorod. Es totalmente evidente que tuvieron lugar medidas operativas de investigación ilegales (escuchas telefónicas).

Detuvieron al coche de Kaliapin, le registraron y le confiscaron los libros. Posteriormente, las acciones de los investigadores de la policía del centro “E” se consideraron ilegales y el tribunal obligó a devolver los libros a su propietario. En los últimos años, los funcionarios del centro “E” no cumplen, de manera premeditada, con la disposición del tribunal.

A su vez, el Comité de Investigación de la Federación Rusa, funcionando según el principio “el estado soy yo”, unilateralmente, sin que se lleve a cabo la adecuada investigación pericial u otras acciones indagatorias, utilizando, en el fondo, evidencias físicas robadas, ha reconocido el libro como de contenido extremista y ha intentado presentar dos casos criminales en su contra: Por su publicación y por su difusión. Durante tres años, el Comité de Investigación de la Federación Rusa ha reunido pruebas. Un trabajo titánico que ha terminado en un fiasco total. En primer lugar, no se ha podido obtener ninguna prueba; en segundo lugar, expiraron los plazos para la persecución criminal del caso; en tercer lugar, se ha aclarado un hecho banal: el libro “Tribunal Internacional para Chechenia” NO ES LITERATURA EXTREMISTA.

“Yo, ayudante senior del fiscal de la ciudad de Nizhniy Nóvgorod, S.A. Babushkin, habiendo analizado la lista federal de materiales extremistas, publicados en la página oficial del Ministerio de Justicia de Rusia (…) declaro que durante la comprobación de la existencia en la lista federal de materiales extremistas en el libro Tribunal Internacional para Chechenia tomo 1 y tomo 2… no se encuentran”.

El informe del ayudante del fiscal de Nizhniy Nóvgorod está fechado el 27 de julio de 2012. Es decir, durante tres años el Comité de Investigación y el Ministerio del Interior de la Federación Rusa investigaron un delito que no existía. Además, los agentes del orden cometieron un gran número de infracciones, por decirlo con sutileza. Como resultado, han llegado a la conclusión con la que debían haber empezado: intentar demostrar en un tribunal que el libro es extremista.

En el tribunal de la ciudad de Dzerzhinsky, por parte de la acusación se presentan el mismo fiscal Babushkin y un mudo representante del Ministerio de Justicia. Defienden el libro, Stanislav Dmitrievsky y el conocido abogado Aleksandr Manov. En dos ocasiones se declinó la solicitud sobre la admisión de la organización “RID”Novaya Gazeta como persona interesada y parte del proceso.

En primer lugar, porque en nuestra web están disponibles los dos tomos del libro sometido a juicio. En segundo lugar, en el libro se citan artículos completos o parciales de Anna Politkovskaya. En tercer lugar, el material probatorio para los libros lo reunió Natalia Estemírova. El volumen de citas de nuestras periodistas en el libro que se juzga es tan grande que puede considerarse que son coautoras de la monografía. Si el libro fuera calificado de extremista, automáticamente los artículos de Anna Politkóvskaya y Natalia Estemírova también se considerarían extremistas. Por una razón excepcionalmente justificada, ellas no pueden defender su punto de vista sobre los crímenes de guerra en Chechenia.  Ellas fueron asesinadas por Chechenia.

[1] Felix Dzerzhinski fue el fundador de la policía secreta bolchevique, la Cheká, precursora del KGB (NT)

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