Adrián Tarín :::: Tal y como pudimos leer en la primera parte de esta entrevista, el grupo de anarquista ruso Voiná utiliza el arte y la controversia como forma de propaganda. No obstante, no sólo ha generado polémica, sino que también se ha visto envuelto en ella debido al acoso policial sufrido, a una escisión destacable y a su relación con la banda de punk Pussy Riot.

Dadas sus raíces anarquistas, Voiná ha estado involucrado en diferentes protestas, no sólo contra el capitalismo sino también contra el sistema democrático representativo y contra el Estado. A su juicio, las estructuras de poder en Rusia están corrompidas y la vida política mutilada. “No hay escena política en Rusia. Lo que hay es una mafia que sostiene el poder, las financias y los recursos naturales del país. Hay también una oposición pseudo liberal que simula protestar y en realidad no son más que conformistas”, afirma el artista Leonid Nikolayev. Molesta con los manifestantes no comprometidos, Natalia Sokol, miembro activo del grupo, explica que “quienes participan de una protesta real están ya en prisión o lo estarán pronto. En Rusia hay varios presos políticos que se están pudriéndo en la cárcel”. Tal fue el caso de Oleg Vorotnikov y del propio Leonid, quienes a finales de 2010 fueron detenidos y enviados a prisión por su creación Palace coup, en la cual volcaron varios coches de policía tratando de evocar un sistema patas arriba. A propósito de ello nació la campaña Free Voiná, a la cual el célebre artista callejero británico Banksy se adhirió donando una cuantiosa suma de dinero para cubrir la fianza impuesta.

No obstante, no es sólo a través del arte y de las manifestaciones que el grupo Voiná actúa políticamente. Su actitud frente a la vida es también una forma de protesta. La propaganda por el hecho, tradicional en el anarquismo y frecuente vinculada a la acción armada, se basa en el elemental principio de difundir una ideología practicándola. De esta manera, algunos miembros de la organización han rechazado el uso del dinero, sobreviven robando comida en supermercados y han vivido largas temporadas en caravanas y garajes. El uso de simbología y referencias anarquistas, también, son habituales en sus creaciones: “El 7 de noviembre de 2008, Voiná celebró el 120º natalicio del líder anarquista ruso Nestor Makhno asaltando el parlamento de Rusia, la Casa Blanca”, apunta el encargado de medios Alexey Plutser-Sarno en referencia a la acción The seizure of the White House, en la que algunos activistas cruzaron la cancela del edificio mientras se proyectaba en la pared una calavera y dos tibias de más de 40 metros de altura. “Antes de la acción yo ya había declarado la Casa Blanca es el mejor lienzo para un artista. La calavera con dos tibias en su fachada es una advertencia a las autoridades corruptas, la anarquía es una inevitable reacción a las políticas de xenofobia y genocidio”, completa Alex.

Verzilov es un traidor que ha llevado a gente a prisión

En el año 2009 Voiná expulsó a uno de sus miembros más activos, Pyotr Verzilov, acusado de ser un confidente de la policía. Su entonces compañera, Nadezhda Tolokonnikova –hoy en prisión por su participación en la acción Punk prayer de Pussy Riot-, también abandonó la formación. Juntos reclutaron a nuevos activistas para organizar la autodenominada Facción moscovita de Voiná, con la que ganaron cierta fama internacional a costa de la organización original. No son pocas las entrevistas en la que los miembros originales de Voiná han declarado la existencia de cierta ordenación jerárquica y de cargos fijos en la estructura. No obstante, justifican dicha falta de asamblearismo -propio de cualquier colectivo anarquista- a necesidades organizativas e intentos de desestabilización difundidos por Verzilov. “La fuente de esta mentira es Verzilov. Con el fin de ocultar su traición disemina información falsa sobre el comportamiento represivo de Vorotnikov. En los medios de comunicación, le llama Oleg Führer, lo que es absolutamente un ultraje. Es una de sus muchas provocaciones; la forma de vengarse por su expulsión”, explica Leonid. Alexey, en cambio, se centra en responder a cómo se organiza la estructura del grupo. “En el día a día y en el trabajo los activistas de Voiná son iguales y absolutamente libres. Nosotros elegimos un líder sólo cuando vamos a la acción. Tiene que haber alguien que coordine a todo el mundo en la calle. Tiene que haber una organización, un guión. Generalmente todos estamos de acuerdo en delegar la gestión de la operación a Natalia Sokol”. Leonid añade sobre Natalia. “Ella es nuestra comandante en jefe para las acciones. Si no hay una gestión y una eficiencia probablemente acabaríamos en prisión por una larga temporada. Aparte hay gente en el grupo que tienen como cargo el desarrollo ideológico –Oleg y Alexey. Podríamos llamarlos líderes intelectuales”. Alexey matiza: “Aunque no intentamos imponer nuestras ideas y no oprimimos a nadie con nuestras ambiciones. El grupo es libre de elegir nuestras ideas o rechazarlas”.

Verzilov, además de traidor, es considerado por Voiná como un plagiador, a pesar de que en numerosas ocasiones la línea original se ha manifestado contraria al copyright. Según Alexey, “estamos en contra del copyright y no hemos registrado la marca Voiná Group. Estaríamos encantados de que tú prepararas una acción y la suscribieras bajo el nombre de Voiná. Sería mejor incluso si discutes la acción con nosotros y podemos ayudarte de alguna manera. Pero si tú públicamente anuncias que has fundado Voiná en Moscú, que tú personalmente has preparado todas las ideas y acciones de Voiná, podría ser, claro, un plagio ya que el grupo fue fundado por Oleg y Natalia en 2005 y las ideas y acciones pertenecen a ellos y a mí”. “Cuando Oleg y Natalia prepararon la acción en el puente Liteiny en San Petesburgo y pintaron un falo gigante en él –prosigue Leonid-, el provocador Pyotr Verzilov concedió una entrevista al canal REN-TV en la que se nombró autor de la acción a pesar de que se enterara de ella a través de los medios”. A propósito de ello, Oleg pone un ejemplo: “cuando él dice que fundó el grupo junto a su esposa Nadya miente. Se olvida de mencionar que en 2005 ella tenía 15 años e iba a la escuela en Norlisk. Él tenía 17 años y acababa de venir de Canadá”. “Pyotr –dice Natalia- fue invitado por Oleg Vorotnikov a participar en algunas de las primeras acciones. Pero fue descubierto delatando a algunos activistas de Voiná a la policía”. Este punto lo amplía Leonid. “Él intentó delatar a Oleg y a Natalia, pero lograron escapar. En Rusia, Pyotr Verzilov es conocido no sólo como un provocador, sino también como un traidor. Siempre intenta ganarse la confianza de los anarquistas presentándose como un activista de Voiná. Regularmente filmaba sus rostros y los subía a Internet. Inmediatamente, muchos de esos anarquistas eran encarcelados. En agosto de 2012, en España, el anarquista Pyotr Silayev, un activista a favor de la conservación del bosque Jimki y partícipe de la marcha anarquista Jimki, fue arrestado. Fue Verzilov quien filmó a los anarquistas y les envió el video a los policías. La verdadera naturaleza de Verzilov fue también puesta al descubierto por Pussy Riot. Cuando las chicas fueron encarceladas, él se presentó a sí mismo como su director de relaciones públicas y su líder. Se apropió de sus trabajos. Pero la peor parte es que es un provocador que ha llevado a gente a prisión”. Oleg, finaliza añadiendo más información: “El caso sobre Pussy Riot está basado en información procedente del ordenador de Verzilov que él mismo le dio a la policía. Este hecho es recogido formalmente en la sentencia”.

Por su parte, Voiná no sólo ha tenido problemas con Verzilov. A raíz de la inclusión en diversos festivales de cine internacionales del documental Tomorrow, dirigido por Andrei Gryazev, el grupo ha vuelto a aparecer en la agenda mediática tras un periodo de inactividad. La cinta, en cambio, no deja en muy buen lugar a sus componentes más destacados. Leonid ofrece una larga explicación acerca del origen de tal producción: “Gryazev pidió unirse al grupo, quería ser un activista y luego robó el vídeo completo del archivo de Voiná, incluyendo algunos filmados por Oleg y Natalia. Posteriormente, sin permiso del grupo, creó una película de uso privado. También falsificó las firmas de Vorotnikov y Sokol y las usó en el juicio alemán y en la inscripción a la Berlinale. Aquí y aquí pueden verse sus firmas. Pero estas son las verdaderas. El documento 02170001.17 de la corte de Berlín confirma que realizó un juramento bajo la jurisdicción alemana que prohíbe el falso testimonio. Él testificó bajo juramento que todos los derechos de autor de la película Tomorrow le pertenecían, y que todos los participantes (Oleg Vorotnikov, Natalia Sokol, Alexey Byelov, Sergey) de la película le dieron por escrito su consentimiento. Este falso testimonio ocurrió el 11 de febrero de 2012. Pudo cometer esta falsificación porque sabía que Oleg y Natalia no podrían contrarrestar la información, ya que la policía les había confiscado sus documentos de identidad y los había puesto en busca y captura”. Para Natalia, la actitud de Gryazev resume el estado político y social en que se encuentra sumida Rusia. “Gryazev ha engañado a un elevado número de festivales de cine y de compañías de distribución proveyéndolas de documentos falsos con firmas adulteradas. Y ahora está proyectando su película por todo el mundo. Se ha convertido en un director famoso y está obteniendo pingües dividendos. Todo esto es común en esta situación de mierda que padece Rusia, con gente de mierda buscando la fama y el dinero a cualquier precio”.

La época de las protestas autorizadas ha terminado

En los últimos años, el activismo político en Rusia ha despertado de lo que parecía un letargo sin fin. Las manifestaciones contra el fraude electoral entre 2011 y 2012 han supuesto las demostraciones más numerosas que se recordaban desde hacía una década. A pesar de ello, para Oleg no es suficiente. “Ya sabes que todas estas protestas masivas y liberales no tienen nada de reales. Bien, los gerentes y oficinistas fueron a la calle, cantaron cosas con sus banderas y pancartas, se desahogaron y se dispersaron pacíficamente. Las autoridades no le dieron importancia. Creo que cientos de miles de liberales parados de pie en una plaza rodeada de policías influyen en los políticos menos que 300 anarquistas marchando por San Petersburgo o Moscú. El grupo Voiná está seguro de que la época de las protestas autorizadas ha terminado”. “Desafortunadamente –apunta Natalia- hay muy pocos anarquistas para cambiar radicalmente el país. Los anarquistas no tienen nada que hacer en estas pseudo protestas liberales en Rusia”. Según Oleg, lo que demostraría el poder de influencia de los anarquistas es la atención que el poder invierte en reprimirlos. “Los anarquistas y los antifascistas son el único y más valiente movimiento organizado en Rusia. Cuando hay manifestaciones anarquistas en las calles todos los policías huyen de terror. Es una de las razones por las que muchos anarquistas de Rusia y Bielorrusia están en prisión en estos momentos. Muchos de ellos han sido asesinados, y según las autoridades han estado involucrados grupos de extrema derecha. Por supuesto, la policía también está dispuesta a asesinar a anarquistas y antifascistas cuando les conviene”.

La aparición del grupo de punk anarcofeminista Pussy Riot también ha significado un soplo de aire fresco en la escena política rusa. La repercusión internacional que ha tenido el encarcelamiento de tres de sus activistas (actualmente una de ellas se encuentra ya en libertad) tras grabar un videoclip que denunciaba las relaciones entre la Iglesia y el Kremlin en una de las más famosas catedrales ortodoxas de la capital, ha levantado las sospechas de algunos sectores. Asombrados por el desequilibrado tratamiento mediático que reciben habitualmente los anarquistas en prisión y el que han recibido Pussy Riot, hay quien en Rusia se pregunta si se tratará de una operación propagandística dirigida por Occidente. “Las chicas de Pussy Riot que están hoy en prisión –explica Alexey-, abandonaron Voiná hace tres años, pero su acción es, en todos sus sentidos, una protesta contra el sistema”. “Desde el momento en que su canción es titulada Holy Mother, blessed Virgin, drive Putin away!, se trata de un ataque hacia Putin. Es claramente un gesto político. Es por eso por lo que la reacción de las autoridades ha sido tan agresiva”, concluye Leonid. Sin embargo, en una ocasión pudo verse a Alexey en una manifestación a favor de los presos políticos portando una pancarta con el lema Madonna Pussy Riot, en una referencia hacia la solidaridad mostrada por la estrella pop hacia la banda punk. El detalle pudo parecer irónico, más aún teniendo en cuenta que una de las activistas encarceladas estuvo casada con Pyotr Verzilov. Alexey defiende su trayectoria y a sus antiguas compañeras: “He estado en acciones de apoyo a presos políticos (incluyendo Pussy Riot) en muchas ciudades europeas (por ejemplo, en Tallin, Cracovia, Varsovia, Salzburgo, Liubliana, Maribor). Las chicas de Pussy Riot son claramente prisioneras políticas y todo el mundo tiene que apoyarlas. Habitualmente los anarquistas locales se unen en estas acciones. Aquí puede verse un video del trabajo en Cracovia en el que marchamos bajo banderas anarcosindicalistas. En Liubliana también había banderas anarcofeministas. Pussy Riot necesita la solidaridad de la mayoría de nosotros porque las prisiones rusas son un infierno, especialmente los campos de mujeres, donde reina la violencia. Lo que hicieron y la sentencia que obtuvieron fue absolutamente desproporcionada”. Según Leonid, Pyotr Verzilov habría sido defenestrado por Pussy Riot. “Verzilov no tiene nada que hacer con Pussy Riot, del mismo modo que no tiene nada que hacer con Voiná. Fue expulsado de nuestro grupo. Es un provocador y ha sido recientemente revelado como tal una vez más”.

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