Boletín “Caucasus News”, nº 29 (noviembre 2012) :::: El 14 de octubre se celebraron elecciones a gobernador, municipales y parlamentarias en 77 de las 83 regiones de la Federación Rusa sin grandes sorpresas. Los conflictos abiertos no han modificado la intención de voto.

El 14 de octubre de 2012 se celebraron elecciones en 77 de las 83 regiones de la Federación Rusa. Los rusos elegían alcaldes, representantes para los parlamentos regionales y gobernadores (los resultados, aquí) . No hubo grandes sorpresas: en el caso de las elecciones a gobernador, Rusia Unida hizo pleno con la reelección de sus cinco candidatos en Amur, Briansk, Riazán, Bélgorod y Nóvgorod; en los parlamentos regionales, el partido del gobierno lideró de nuevo las votaciones en prácticamente todos los distritos, seguido, generalmente, del Partido Comunista.

Tampoco se produjeron novedades en las elecciones en el Cáucaso Norte. A pesar de la existencia de un conflicto largo y cada vez más violento y evidente en la zona, la inacción parece ser la postura “oficial”, tanto del electorado como de los gobernantes. ¿Hay algo que falla? En teoría, las elecciones son una “herramienta democrática” para permitir que el pueblo exprese “su voluntad”, pero parece ser que la “voluntad” de los ciudadanos, para alivio de los actuales dirigentes, es que nada cambie.

Como hemos mencionado en numerosas ocasiones, la pobreza, el desempleo, la corrupción y los abusos de poder por parte de las autoridades pro-kremlin, entre otras muchas razones, han provocado una escalada de las tensiones y la violencia en la zona y, sin embargo, esta situación de inestabilidad permanente y falta de futuro no han tenido reflejo en las urnas. Ni siquiera las numerosas muertes en atentados que se han producido en los últimos meses, ni las campañas mediáticas y militar de las últimas semanas han surtido efecto. En el caso de Daguestán, el área más conflictiva del Cáucaso actualmente, estas campañas se ejemplifican en dos acontecimientos:

Con respecto al primero, es cada vez más frecuente la aparición en medios rusos de noticias negativas vinculadas a ciudadanos norcaucásicos, además de las consabidas manifestaciones de corte xenófobo contra los inmigrantes del Cáucaso que tienen lugar con relativa frecuencia en las principales ciudades rusas. La última noticia negativa en este sentido, de gran repercusión mediática, se produjo el 30 de septiembre, cuando varios daguestaníes fueron detenidos en Moscú por celebrar una boda disparando al aire. El presidente de la república, Magomedsalam Magomedov, afirmaba en una entrevista que no entendía “el agiotaje y la histeria que se han levantado alrededor de esta historia. Han construido de la nada un conflicto interétnico, y esto me molesta”.

En relación a la campaña militar, varios medios rusos se han hecho eco del incremento de operaciones contraterroristas en el Cáucaso Septentrional en este mes de octubre. La primera se produjo el pasado 9 de octubre, cuando la aviación rusa bombardeó zonas donde supuestamente se escondían guerrilleros cerca de la capital, Majachkala (Politsovet, 9 de octubre de 2012; Kommersant, 9 de octubre de 2012).

Da la sensación de que las elecciones continúan siendo algo ajeno a la situación real en el Cáucaso Norte, un mero trámite, como una “deuda” con Moscú que hay que pagar cada dos y seis años. Da igual lo que esté ocurriendo en la región: si hay guerra o no, si el extremismo religioso y el nacionalismo se extienden a gran velocidad, si hay atentados terroristas o si son los rusos eslavos los que bombardean; no importa, porque se vota lo que se debe votar para que todo sigua igual y el Kremlin siga aportando más del 80% de los presupuestos de las repúblicas caucásicas. Aún así, por mucho que gane Rusia Unida, aún hay demasiados frentes abiertos y muy poca disposición para cerrarlos de forma pacífica y efectiva. Si todo sigue sin cambiar, la situación terminará estallando, literalmente, por algún lado.

Existe, por lo tanto, cierta sensación de que el elector, sobre todo en el Cáucaso Norte, es utilizado para mantener el status quo en Rusia. En esta ocasión, ni los medios de comunicación rusos ni otras organizaciones han informado sobre posibles fraudes masivos y extendidos, aunque sí han hablado de irregularidades en distritos concretos. Sin embargo, no podemos pasar por alto que algunos resultados de estos comicios -de los que el dato más significativo podría ser la baja participación- son ciertamente sospechosos y sugerirían que, al igual que ocurrió con las presidenciales y las parlamentarias, estas elecciones podrían haber estado, de uno y otro modo, manipuladas y falseadas.

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