Ana Sánchez Resalt, Observatorio Eurasia ::: El pasado agosto se detuvieron en España a tres presuntos terroristas de Al Qaeda que, presuntamente, pretendían atentar en territorio europeo. Dos de ellos de (“presunto”) origen checheno.

Como es costumbre, los medios de comunicación nacionales nos han ofrecido el mismo tipo de noticias de todos los veranos: gente refrescándose en las fuentes, incendios y crisis -convertida en sección fija desde hace un tiempo-. Como única novedad destacable en este festival de innovación periodística, este año hemos recibido nuestra ración del maravilloso opio deportivo que han supuesto la euforia futbolística y los juegos Olímpicos.

Y como si viviésemos en un déjà vu hediondo y cansino, Rusia ha aparecido en nuestros medios por lo mismo de siempre: enfrentamientos deportivos (baloncesto España –Rusia), enfrentamiento diplomáticos (en el conflicto de Siria, las discrepancias ONU-Rusia/China) y opositores encarcelados (el caso de Pussy Riot ha sido el más relevante).

Sin embargo, también hay sorpresas en la prensa veraniega, y esta temporada destacamos tres de ellas: la decisión de un tribunal de Moscú de prohibir durante un siglo todo tipo de manifestaciones y marchas pro gays y lesbianas en la ciudad; el descubrimiento en Kazán de una secta islamista que mantenía bajo tierra, en un sótano, desde hacía 10 años a numerosas personas, entre ellas a 20 niños menores de 17 años; y el arresto y encarcelamiento en España de dos chechenos, junto a un tercer ciudadano de origen turco, presuntos miembros de Al Qaeda. Nos centraremos en esta última noticia por ser la que ha recibido mayor cobertura por parte de nuestros medios y la única que ha abierto telediarios y ocupado portadas en la prensa escrita.

Los hechos sucedieron, según relató la prensa (1), del siguiente modo: el 2 de agosto fueron detenidos dos individuos de origen checheno en Almuradiel (Ciudad Real). Viajaban en autobús desde Cádiz en dirección a Irún. Un día antes, un hombre de nacionalidad turca fue arrestado en su casa de La Línea de la Concepción (Cádiz), donde encontraron 100 gramos de una sustancia explosiva. Lo que convierte en noticia de primera plana estos arrestos es la presunta pertenencia de los tres detenidos a Al-Qaeda. Durante los días que duró la cobertura informativa de este suceso, las informaciones aparecidas siempre llevarán acopladas coletillas del tipo “supuestamente”, “supuestos”, “presuntos” y “presuntamente”, además de ir narradas con verbos en condicional (“podrían”, “pertenecerían”).

Detenidos dos “PRESUNTOS” chechenos y un turco, presuntos peligrosos miembros de Al Qaeda

Según determinaron los cuerpos policiales nacionales y confirmó en rueda de prensa el Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, supuestamente, los tres presuntos terroristas podrían haber estado preparando un atentado aéreo en el que pretenderían arrojar explosivos sobre un lugar de Europa no determinado (podría ser Gibraltar, la base estadounidense de Rota, o cualquier otro lugar del sur europeo).

Cuando se llevó a cabo el registro de la vivienda del ciudadano turco, se encontró un frasco de cristal que contendría entre 100 y 150 gramos de una sustancia explosiva. También hallaron un pequeño zulo recientemente limpiado en el que los perros guía podrían haber detectado “algo”.

El día tres de agosto, el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz enviaba a prisión sólo al detenido de origen turco, Cengiz Yalcin, aunque no pudo hacer lo mismo con los chechenos por falta de pruebas concretas que fueran más allá de algunos informes de inteligencia. Yalcin fue acusado de tenencia de explosivos, pero no de pertenencia a banda armada, lo cual, pese a ser pedido por el fiscal, no pudo ser demostrado. Él actuaría como “facilitador” de la banda.

Se dieron 48 horas más a la Policía para localizar pruebas y poder encausar a los dos detenidos chechenos. Uno de ellos, como se supo más tarde, portaba documentación falsa en el momento de la detención. Durante el interrogatorio del juez, Yalcin afirmó que conoció en Turquía a los dos chechenos (identificados finalmente como Eldar Magomedov y Muhamed Ankari Adamov) y que se hicieron amigos entonces. Posteriormente, el turco se ofreció a ayudar a los chechenos para conseguir asilo político en España (2), ya que eran “independentistas”. Al informarles de que no sería posible obtener el asilo, decidieron volver a Francia, donde habían ya habían estado al salir de Rusia.

Por su parte, los chechenos también sostuvieron la versión de la petición de asilo como motivo del viaje durante el interrogatorio del juez, y negaron haber recibido ningún tipo de entrenamiento militar en Afganistán o Pakistán, como se desprendía de los informes de inteligencia con los que trabajaba la Policía española. Al parecer, un testigo en Estados Unidos habría dicho que Magomedov participó en actividades de carácter terrorista desde 2010 en Pakistán y Afganistán.

Ninguna fuente oficial corroboró la supuesta petición de asilo por parte de los dos chechenos, ni en España ni en Francia. Al mismo tiempo, el juez Ruz entendió que los imputados no habían explicado “de manera lógica o racional” su viaje hasta Francia desde Rusia, para después desplazarse a España entre abril y mayo, donde permanecieron desde esa fecha sin realizar ninguna actividad concreta.

A esto unimos que los informes de inteligencia internacionales aseguraban que se trataba de individuos “supuestamente” peligrosos y presuntamente relacionados con otros individuos investigados por sus vinculaciones a bandas terroristas internacionales; asimismo, el juez destacaría las contradicciones en las que incurrieron los detenidos durante el interrogatorio y las “pruebas” que encontraron en España como motivos para ordenar el ingreso en prisión provisional incondicional de Eldar Magomedov y Muhamed Ankari Adamov el 5 de agosto, acusados de pertenencia a banda armada y tenencia de explosivos, aunque los explosivos los encontraron en la casa de Yalcin y ninguno de los chechenos portaba ninguna sustancia explosiva durante su detención. El juez no concretó más los motivos por los que finalmente tomó la decisión de enviarlos a prisión porque “el estado de la actual instrucción” y la “buena marcha de la cooperación judicial” así lo aconsejaban.

Gracias a la información que proporcionan las siempre abstractas “fuentes de la investigación”, supimos que se sospechaba que uno de los chechenos arrestados podría haber formado parte de los Spetznaz, los comandos militares y policiales de elite rusos. También estas “fuentes de la investigación” asegurarían que los tres detenidos formaban parte de un grupo terrorista islamista vinculado a Al Qaeda. Aún así, contra ellos sólo hubo “indicios de”, principalmente basados en investigaciones e informes de los servicios de inteligencia de Francia, Reino Unido y EE.UU.

En cuanto al detenido turco, Yalcin, fuentes policiales y el mismo ministro Fernández advirtieron que era conocedor de aeromodelismo y parapente. En respuesta a estos conocimientos aéreos, Yalcin le contó al juez que era porque su hijo era aficionado al aeromodelismo.

Además, según cuenta un piloto con el que viajó el detenido de origen turco, éste le habría pedido con insistencia unas fotografías aéreas de un centro comercial situado en Gibraltar (o cerca) porque pensaban realizar obras en esa zona (Yalcin era jefe de obra en una constructora y promotora gibraltareña desde hacía más de 6 años).

A todo esto, uniremos el vídeo difundido por el Ministerio del Interior días más tarde en el que se ve a Yalcin pilotando por control remoto una avioneta de unos dos metros. Hacia el final del vídeo se ve descender la avioneta y, según informa el Ministerio, lanzar algo desde el aire para, posteriormente, celebrar con alegría el éxito del vuelo y el lanzamiento. Esta es la gran evidencia por la que las autoridades españolas sospechan que los tres individuos estaban preparando un atentado (en las imágenes sólo aparece Yalcin) . Por lo que podemos ver, este caso, aparentemente, la duda razonable no hizo acto de presencia.

Creando y perpetuando estereotipos

A pesar de lo dicho hasta el momento, y para que conste, en ningún momento pretendemos aquí cuestionar el trabajo del Cuerpo Nacional de Policía, o de los servicios policiales o de inteligencia de países como Francia, Reino Unido o Estados Unidos; ni siquiera ponemos en clara duda las informaciones que barajan estas instituciones y que las llevan a concluir que estas personas son peligrosos terroristas. Probablemente, todas las sospechas estén más que bien fundadas, pero el modo en el que se presentó lo sucedido ante los medios por parte del Ministerio del Interior no fue, probablemente, ni el más adecuado ni el más respetuoso con la presunción de inocencia.

El ministro Fernández Díaz, en su comparecencia ante los medios (3) el día de la detención de Eldar Magomedov y Muhamed Ankari Adamov, dio clara muestra de la importancia de controlar tanto el contexto (4) como el contenido de un discurso para, a través de él, poder difundir un mensaje determinado que contribuya a conservar determinados estereotipos, a consolidar imaginarios colectivos, a perpetuar las estructuras de poder y sociales existentes, etc. El que dos chechenos y un turco con 100 gramos de explosivo, parapentes y conocimientos de aeromodelismo (además de otras pruebas que desconocemos) puedan ser acusados de terrorismo también es fruto de la creación y consolidación de determinadas ideas en torno al terrorismo internacional y a los terroristas. El 11-S dio forma definitiva el nuevo enemigo global que llevaba gestándose varios años: el terrorista islamista o yihadista. Afganistán se convirtió en su oficina central. A partir de este momento, una paranoia colectiva auspiciada por el gobierno estadounidense (junto a otros) y subrayada por los medios de comunicación se apoderaría de nosotros y nos haría ver terroristas en cualquier musulmán, en todos los afganos o pakistaníes, y en general, siendo simplistas, en cualquier individuo que pareciera árabe, especialmente si tenía barba.

La información que expuso Fernández Díaz el pasado dos de agosto podría ser un ejemplo de cómo el poder manipula el discurso, lo prepara, para justificar ciertas actuaciones y perpetuar determinadas convicciones. En este caso, lo hace a través de las autorepresentaciones positivas frente a las representaciones negativas de “los otros”, o del énfasis en las nacionalidades. De su intervención, y sin necesidad de que se mencione explícitamente, se desprende que las personas de las que habla son terroristas, que son de Al Qaeda, que son un gran peligro, que cualquier ciudadano euroasiático de las ex repúblicas soviéticas pueden ser un terroristas, que planeaban atentar en Europa, que el atentado sería altamente destructivo y causaría víctimas, que las fuerzas policiales españolas actuaron con valentía y seguridad, etc. No es necesario que explícitamente lo expresara de este modo, porque nuestros imaginarios están preparados para hacer las “conexiones” necesarias.

Veamos, para finalizar, varios fragmentos extraídos de la intervención del ministro que, ya sean fruto de una intencionalidad oculta o de la ignorancia del ministro, destacan sobre los demás por ser especialmente significativos:

– “Uno de los detenidos ofreció una resistencia descomunal aprovechando su entrenamiento militar, de tal manera que fueron los GEOs los que tuvieron que emplearse a fondo para que esta detención se consumara”. Es un buen ejemplo de la representación positiva de “nosotros” (abundantes en la comparecencia del ministro) frente al “ellos”. También se refiere modo parecido a los TEDAX, destacando de estos dos grupos especiales su buen hacer y su valentía.

– Los detenidos fueron “dos personas nacidas en dos repúblicas euroasiáticas de la Antigua Unión Soviética”. Pero ¿a qué se refiere exactamente con “euroasiáticos”? Porque, siendo tan difuso, los detenidos podrían ser de Kazajstán, Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán, Turkmenistán… también de Armenia, Georgia… Finalmente resultaron ser de Chechenia, que no es ninguna república euroasiática de la Antigua URSS. Es una república autónoma que pertenece a Rusia. Y nunca fue una República Federada de la Antigua URSS, como las mencionadas anteriormente.

– El material encontrado en la casa de Yalcin estaba siendo analizado por laboratorios del cuerpo policial, por lo que habla de este supuesto explosivo con la “cautela debida a la investigación”, para añadir más tarde que “es un material explosivo especialmente lesivo si se le sumara metralla (…) El volumen de explosivo aprehendido por sí solo podría destrozar todo un autobús”. Parece evidente que el ministro está realizando especulaciones sobre el uso y el posible alcance de los explosivos. El tono enfático y contundente con el que emite la última frase (podría destrozar todo un autobús) podría ir encaminado a proporcionar un valor añadido a la detención de los dos chechenos, al presentarse como salvaguardas de la seguridad nacional al haber conseguido interceptar a los terroristas antes de que pudiesen provocar un atentado. Ni Magomedov ni Adamov tenían en su haber explosivos en el momento de la detención, pero puesto que Yalcin tenía varias fotos de carné de los dos chechenos y que estuvieron visitándolo en esa casa, por extensión, también los chechenos son dueños de los explosivos.

– “Tengo que decirles que hay indicios claros en la investigación de que los detenidos podría estar planeando un atentado en España y/ o también en otros países de Europa”. La operación, dijo el ministro, fue una “de las más importantes” contra el terrorismo internacional que se ha realizado en España. De nuevo recurre a la autor-representación positiva como “salvadores”.

Como no conocemos más datos sobre la investigación, sólo nos queda confiar en la “justicia de la justicia”, y en que la policía y los servicios de inteligencia estén trabajando y hayan trabajado con diligencia. Lo más probable es que se trate de terroristas que quizá planeaban un atentado, pero no puedo evitar que me parezca absolutamente ridículo, por ejemplo, la importancia que se le dio al vídeo que hizo público el Ministerio del Interior (prácticamente como si fuera una prueba irrefutable del delito de terrorismo), o que las fotos que hicieron desde el aire tuvieran, aparentemente, tanta trascendencia. Porque, puestos a especular (y sin tener en cuenta otros datos que se hayan obtenido del material informático incautado en casa del turco, o esos informes internacionales que no conocemos), podríamos intuir que lo que pretendían hacer, dadas las pruebas ofrecidas por el Ministerio hasta la fecha, era arrojar sobre Gibraltar 100 gramos de explosivos que llevarían en sus manos mientras sobrevolaban el Peñón subidos en un parapente. ¿O quizá pensaban arrojar una cabeza nuclear?

NOTAS

1) Hemos consultado la prensa escrita entre los días 2 y 13 de agosto en los periódicos: El País, El Mundo, ABC, La Razón y La Vanguardia. En cuanto a medios televisivos, hemos seguido los informativos TVE, Antena 3 y La Sexta.

2) No sería el primer caso en el que ciudadanos chechenos piden asilo en España. Al inicio de la segunda guerra chechena, se dieron algunos casos de petición de asilo en varias ciudades españolas (http://elpais.com/diario/1999/12/16/ultima/945298801_850215.html; http://elpais.com/diario/1999/10/16/andalucia/940026144_850215.html). En 2008 tuvo lugar el polémico caso de Gasayev, que pidió asilo en España y finalmente fue extraditado de nuevo a Rusia (http://elpais.com/diario/2008/12/13/espana/1229122805_850215.html).

3) Aquí, un fragmento de la comparecencia del Ministro Jorge Fernández Díaz

4) El simple hecho de que el que informa de las detenciones sea el ministro y en la sede del Ministerio del Interior es una muestra de la importancia que se le quiere dar a la noticia. Además, en su intervención, Fernández Díaz lo deja claro al sostener que se trata de una de las operaciones contra el terrorismo más importantes realizadas hasta la fecha en España. En estos casos es fundamental, pues, analizar los contextos en los que se produce el discurso: quién dice qué (el ministro habla sobre las detenciones de tres posibles miembros de Al Qaeda), cuándo (el mismo día en el que se detienen los dos chechenos), dónde (en el ministerio del Interior) y con qué objetivos (informar sobre una acción policial extremadamente relevante contra el terrorismo internacional= estamos fuertes en esta lucha).

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