La Duma ha aprobado una ley que endurece las condiciones para celebrar manifestaciones en Rusia. Castigará las infracciones en los mítines con fuertes multas económicas, aunque no aclara el término “infracción”, que deja a la interpretación del juez.

Durante el siglo XIX el movimiento obrero no cesó de luchar, además de por la mejora de las condiciones laborales, por tres libertades políticas fundamentales: la de expresión, reunión y asociación. La estructura de medios en Rusia, así como la legislación que la ampara, es un atentado en toda regla contra la primera de esas libertades, ya nos hemos referido aquí a ello. También hemos analizado en más de una ocasión las dificultades para “asociarse” en la Federación Rusa (las trabas para constituir un partido y presentarse a unas elecciones son el ejemplo recurrente).

Las libertades de reunión y de manifestación eran ya, digámoslo con suavidad, precarias en Rusia y dicha precariedad ha sido motivo de permanente protesta por parte de la oposición extraparlamentaria. La llamada “Estrategia 31” (llamada así por el artículo 31 de la Constitución de la Federación Rusa, que “garantiza” el derecho a reunirse, manifestarse pacíficamente, organizar piquetes, etc.) es prueba de la insistencia de unos ciudadanos que, desde 2009, se manifiestan (y son regularmente detenidos) todos los días 31 en defensa del demanda de ese derecho sancionado constitucionalmente.

Pero no parece que estas limitaciones para manifestarse sean suficientes para un renacido Putin, que tiene claro haber venido para quedarse, y también que para quedarse necesita meter en cintura al enemigo: y ya se sabe; a mis amigos todo, a mis enemigos… la ley. La Duma ha aprobado, previo debate sobre las enmiendas presentadas y con el voto en contra de toda la oposición (ambos hechos altamente excepcionales) una ley que endurece las condiciones para celebrar manifestaciones en Rusia. Lo hace aumentando exponencialmente la cuantía de las multas por infracciones a dicha ley y desde luego, dejando lo menos claro posible qué significa cometer una “infracción”. Igual que otras polémicas normas, como la ley “contra el extremismo”, deja a la interpretación del juez el significado, en cada caso, de dicho término. Queda para otro editorial el comentario sobre el poder judicial en Rusia, pero si las luchas del XIX siguen vigentes (no solo) en Rusia, las del XVIII, como la reivindicación de separación de poderes, no parecen haber envejecido demasiado.

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