Ana Sánchez Resalt :::: Muchos jóvenes rusos de ascendencia eslava y creencias ortodoxas ven a los inmigrantes de Asia Central y del Cáucaso norte, mayoritariamente musulmanes, como los culpables de buena parte de los males que azotan la sociedad rusa actual: la falta de trabajo, los bajos salarios, la pobreza, la drogadicción y el alcoholismo, los delitos de cualquier tipo, la degradación de los valores y la moral tradicional rusa, la corrupción… todo parecería culpa de los caucasianos. Estas ideas han propiciado un aumento de las actitudes y manifestaciones xenófobas en los últimos tiempos, tal vez alentadas por ciertos acontecimientos y decisiones políticas.

En la primavera del año pasado tuvo lugar una gran manifestación bajo el eslogan “Basta de alimentar al Cáucaso”, lema que también defendió con fuerza el famoso activista de la oposición, abogado y bloguero Alekséi Navalny (1). Se pegaron carteles y se repartieron folletos por todo Moscú en los que se veía el mapa del Cáucaso Norte desbordado por rublos y rodeado de sangre; al fondo, siluetas de terroristas chechenos. Bajo el difuso lema “Basta de alimentar al Cáucaso”, se defendía un forzado “Basta de alimentar a los terroristas” -o a los líderes corruptos del Cáucaso- y se escondía, en realidad, un políticamente poco correcto “Rusia para los rusos”.

Pero, ¿es realmente cierto que el gobierno central “alimenta” al Cáucaso? Los números dicen que sí, puesto que gran parte de los presupuestos de Chechenia, Ingusetia o Daguestán provienen del presupuesto federal, aunque lo cierto es que el dinero del Kremlin también alimenta a muchas otras regiones aisladas geográficamente y castigadas por la pobreza, el desempleo y la falta de desarrollo económico. Eso sí, quizá lo que ocurre es que no molesta tanto que el dinero acabe en regiones en las que viven rusos “auténticos”.

El Cáucaso Norte y el norte de Rusia, los mayores beneficiados por el presupuesto federal

El presupuesto para 2012 de la Federación Rusa supone recortes en educación, ciencia, cultura y deportes, pero también en vivienda y servicios públicos y en la ayuda regional. En el otro extremo, los gastos en salud, defensa y en seguridad y fuerzas del orden público se han incrementado en un 7%, 20,5% y 37% respectivamente. Resumiendo: disminución en los gastos sociales, incremento para los siloviki . El Ministerio de Finanzas excusa la reducción de la inversión en servicios sociales por la falta de fuentes de ingresos en los presupuestos. Sin embargo, algunos expertos intuyen otras razones en esta carestía de entrada de capital. Según recogía una información del Eco de Moscú, Gazprom paga muchos menos impuestos que las empresas petroleras, a pesar de que el volumen de producto obtenido es muy similar. Además, hay buena parte de los posibles ingresos para el presupuesto que van a parar a ayudas para los bancos de Gazprom, como el “Banco de Moscú”, “Tsentrobank” o “La Agencia Aseguradora de los Depósitos (bancarios)”, que han obtenido un crédito de 295 mil millones de rublos (7.5 mil millones de euros) a un interés del 0,5% a 10 años para financiarse. Y entre esas fugas silenciosas están también las que se producirán en el proceso de acondicionamiento de Sochi para las Olimpiadas de Invierno de 2014, con cifras astronómicas y que han despertado ciertas dudas (2) …

El pasado 12 de marzo, el diario Komsomolskaya Pravda (3) publicaba un artículo que se proponía averiguar cuánto de cierto había en ese cliché de que Rusia alimenta al Cáucaso. Evgeni Arsyujin, autor del artículo, explica que no encontró a ningún funcionario de ningún ministerio que le pudiese responder directamente a dicha pregunta, es decir, nadie le pudo proporcionar un documento conciso y claro con todos los datos de los presupuestos concretos destinados a cada región, distrito o república rusa; ni el Ministerio de Economía, ni el de Desarrollo Económico y Comercio, ni la tesorería Federal, ni el Ministerio de Finanzas, ni el de Desarrollo Regional, ni el Consejo de la Federación tenían información sobre cuánto recibe cada región. Así que para escribir su artículo tomó todo el material del presupuesto del estado (varios miles de páginas) y buscó lo que necesitaba.

El presupuesto federal de 2011 se cumplió con superávit. Sin embargo, si se añaden todos los presupuestos regionales al cómputo final, se obtiene un déficit de 2 billones de rublos (más de 51 mil millones de euros). ¿Cómo se explica esto? En Rusia hay 83 regiones. A trece de ellas, tras ajustar las cuentas con el Kremlin, aún les quedará dinero que podrán gastar en lo que más les convenga: son las llamadas regiones “donantes”, las que presentan un saldo positivo. Por el contrario, las 70 regiones restantes, el 84% del total, contribuyen a hacer cada vez más grande el agujero del déficit, ya que tras ajustar cuentas con Moscú, aún se quedan en números rojos. Resumiendo: como hay más regiones con saldo negativo que positivo, el resultado final es un elevado déficit.

La mayor parte del presupuesto federal de 2012 lo recibirán los habitantes de la región de Kamchatka, casi 100.000 rublos por persona (algo más de 2500 euros). Hemos de aclarar que el presupuesto anual de las regiones rusas se calcula según el índice de ingresos per cápita, que depende de las condiciones del lugar (situación geográfica, nivel de desarrollo económico y social, precio del transporte, de las construcciones, posibilidades de trabajo, etc.). Esta región también fue la que más dinero recibió en 2011 y, puesto que Kamchatka no muestra síntomas de poder desarrollar una economía independiente, parece que en 2013 volverá a liderar la lista de regiones más ayudadas económicamente por Moscú.

Entre las cinco regiones más beneficiadas en el presupuesto federal también se encuentra Yakutia, una zona rica en diamantes y oro. Según el director del Instituto de Reformas Económicas Públicas, Vladímir Klimanov, el impuesto para la extracción de minerales termina en los bolsillos moscovitas, en lugar de repercutir en la región. ¿Y sigue necesitando Yakutiya dinero a pesar de ser una zona rica en oro y diamantes? Sí, mucho, para el desarrollo de la zona y para evitar que la gente emigre. Todas las regiones del norte de Rusia tienen problemas similares: las distancias son enormes, las construcciones gigantescas y los desplazamientos en ferrocarril muy caros, según señala Klimanov. Esto hace de las comarcas norteñas excelentes candidatas a grandes subvenciones.

A Yakutia le sigue Buriatia, que trabaja en desarrollar una economía independiente y convertir su república en un paraíso turístico. En los cinco primeros puestos no hay ninguna región del Cáucaso, pero sí que están todas incluidas en el ranking de las veinte primeras. En esa lista hay sólo cinco regiones del centro de Rusia: Ivanov, Tambovsky y la República de Marii El.

Los programas especiales para el Cáucaso Norte

No todas las ayudas destinadas al Cáucaso septentrional proceden directamente de la dotación presupuestaria del Kremlin. La región recibe también ingresos a través de tres Programas Federales Especiales (para los proyectos “Sur de Rusia” (4), “Desarrollo económico-social de la República de Chechenia” (5)  y “Desarrollo económico-social de la república de Ingusetia”), así como de la polémica línea de la Corporación del Desarrollo del distrito federal del Cáucaso Norte para 2025 (6) (SKFO en sus siglas rusas), que obtiene parte de sus fondos del gobierno central, según Klimanov. Las dotaciones regulares se reflejan claramente en el presupuesto, pero estas otras cantidades no son tan fáciles de calcular. El consejo de dirección de la Corporación aprobó siete proyectos para las repúblicas caucásicas cuyo coste total es de 65,2 mil millones de rublos (1.7 mil millones de euros) (4,9 mil millones de rublos llegan de Moscú, es decir, unos 128 millones de euros). A estas siete regiones, como media, se destinarían entre 350 y 342 mil rublos por habitante (entre 9000 y 8.800 euros). Entre 2012 y 2014, el programa de Desarrollo del Distrito Federal del Cáucaso Norte para 2025 recibirá del gobierno de Rusia 350 mil millones de rublos (9 mil millones de euros), cifra que será probablemente reducida cuando el proyecto se apruebe definitivamente.

Arsyujin subraya que no se conoce exactamente cuánto les darán finalmente a las repúblicas del Cáucaso con el nuevo y “grandioso” programa de desarrollo del Cáucaso septentrional; la inversión prevista es de 2,6 billones de rublos del presupuesto federal hasta 2025, a 200 mil millones por año (5 mil millones de euros al año, aproximadamente). Si el programa finalmente se cumple tal y como figura, significaría que cada ciudadano de estas repúblicas recibiría una media de 28 mil rublos (unos 720 euros).

El senador de la región de Perm, Alexandr Pochinok, comenta a KP que las inversiones de los programas estatales y de las corporaciones estatales no cambian la situación: las regiones de extremo oriente se financian de manera más generosa de todos modos, y el eslogan “Basta de alimentar al Cáucaso” es “simplemente populista”. Sólo con el dinero del presupuesto general, sin otras subvenciones adicionales, la media del habitante en el Cáucaso sería de algo más de catorce mil rublos (360 euros), pero sumándole el dinero de los Programas Federales Especiales y del SKFO, se añadirían 29 mil rublos más (746 euros), por lo que la suma total alcanzaría los 43-44 mil rublos (1.118 euros) por persona al año. Kamchatka, Buratia, la región de Magadansky y Yakutia obtienen, en cualquier caso cifras mayores. “Pero en Tuva, un lugar que hay que visitar para entender que el dinero allí sí que es muy necesario, se quedan muy detrás”, escriben en KP.

Según Arsyujin, es cierto que el Cáucaso Norte es pobre y que por eso es necesario hacer inversiones fuertes para que pueda desarrollar su economía y crecer (y porque “los terroristas encuentran a los suyos entre los pobres”). Sin embargo, también hay otras zonas en Rusia terriblemente pobres, como la región de Nechernozem, todo el norte de Rusia o Siberia, y en ellas no “viven a lo grande”, ni existen programas especiales de ayuda, ni se discuten en los medios si las subvenciones recibidas son suficientes.

Desde el gobierno admiten: “Hemos cometido muchos errores -dice Pochinok-. Les hemos dado a las regiones pescado, pero no cañas. Necesitan una nueva economía, puestos de trabajo, solamente así lograrán salir de la pobreza”. Yuri Shchervanin, del Instituto de Previsión Pública-Económica, sostiene que las dotaciones e inversiones por sí solas no servirán de ayuda a las regiones deprimidas si el poder regional no se encuentra en situación de desarrollar su economía de forma independiente. Pone dos ejemplos contrapuestos: en la región de Kaluga, que no es rica en petróleo ni en otros recursos naturales, se ha desarrollado una buena industria automovilística que ha atraído a inversores para construir allí sus fábricas; por otro lado, la citada Kamchatka, que es una de las regiones más ricas en cuanto a pescado, pero que no sabe cómo utilizar y explotar esa posible fuente de desarrollo económico. Y aunque Kamchatka podría ser la principal industria piscícola a nivel nacional, Rusia es el mayor importador de pescado del mundo.

Ante las constantes críticas, desde el Kremlin defienden con firmeza estas inversiones, sobre todo la del plan del SKFO hasta 2025. Para el gobierno ruso, la región norcaucásica posee un enorme potencial, es una “gallinita de los huevos de oro en potencia” si se saben aprovechar bien sus recursos, según palabras del presidente de la Cámara de Cuentas de la Federación Rusa, Sergéi Stepashin, recogidas en Rossiiskaya Gazeta. Afirman que la zona reúne unas excelentes condiciones para el turismo, los tours de balnearios y salud, que posee capacidad energética y que podría ser un centro de atracción de pequeñas inversiones muy rentable. Según Rosiiskaya Gazeta, un banco francés ya está invirtiendo en cinco regiones unos mil millones de euros en los complejos de esquí de montaña. Además, durante la ejecución del proyecto del SKFO se crearán más de 160 mil puestos de trabajo fijos. Aparte del turismo, sostienen que es necesario potenciar la energía hidráulica y otras formas de energías alternativas en la región. Para ello, en el SKFO ya se planea la construcción de 30 centrales hidroeléctricas en el territorio norcaucásico, a través de RusGidro, que utilicen el enorme potencial de los ríos que atraviesan las montañas de la región.

Encontramos cinco regiones del Cáucaso Norte y cinco regiones del norte de Rusia entre las 15 que más ayuda reciben del presupuesto federal. Los habitantes de Kamchatka, Yakutia o Buriatia reciben bastante más dinero por cabeza que los chechenos, kabardos o daguestaníes, pero los objetivos de las protestas son siempre los mismos. Todos dudan de Ramzán Kadírov, pero nadie de Yegor Borisov (presidente de la república de Sajá -Yakutia-). Quizá sea porque Yakutia es realmente pobre y atrasada y no puede hacerse más por aquella región (aparte de robarle los diamantes). Quizá sea porque Kadírov es bastante poco prudente y se gasta el dinero ruso ostentosamente en fiestas para inaugurar fastuosos hoteles que esperaran a unos turistas que no parece que vayan a llegar. La excusa de los terroristas y de los políticos y funcionarios corruptos la hemos oído muchas veces, el problema de la corrupción es endémico en Rusia, no sólo en el Cáucaso, y posiblemente a estas alturas nadie piensa que todos los chechenos sean terroristas. El problema es que un amplio sector de la población opina que con los fondos de Moscú se compra la tranquilidad de la zona (que no molesten al resto, más bien, porque en Daguestán o Kabardino-Balkaria siguen produciéndose atentados), o que realmente ese dinero se lo quedan los ciudadanos de a pie. Sea lo que fuere, parece evidente que “Basta de alimentar al Cáucaso” es un lema que va más allá de exigir un reparto equitativo de los presupuestos y denunciar que el dinero acaba en las arcas personales de políticos y funcionarios.

— NOTAS —

(1) Navalny colgó en su blog el vídeo difundido por Plataforma Rusa, en el que se decía que el dinero aportado por el gobierno central al Cáucaso se gasta “generosamente en actos terroristas y en el nuevo porsche de Ramsán (…) Nosotros les damos dinero; ellos nos dan los asesinatos”.

(2) Las estimaciones de gastos para las Olimpiadas de Invierno en Sochi en 2014 se mueven entre los 185 mil millones de rublos (casi 48 mil millones de euros) hasta casi el billón de rublos, con aportaciones del Ministerio de Desarrollo Regional y el de Finanzas como principales fuentes. Ya se ha creado, bajo la firma de Putin, un Comité organizador y una corporación estatal que se dedicarán a la preparación de las infraestructuras necesarias para los juegos.

(3) Komsomolskaya Pravda es propiedad de Media Parther, a su vez parte de ECN, una compañía energética con vínculos en Gazprom.

(4) En cuanto a los Programas Federales Especiales, el destinado al Sur de Rusia obtendría en 2012 5,6 mil millones de rublos.

(5) El programa especial de desarrollo de Chechenia finalizó (se gastaron 112 mil millones de rublos presupuestados), y todavía sigue activo el programa de desarrollo en Ingusetia, con un modesto presupuesto de mil millones de rublos por año.

(6) El Ministerio para el Desarrollo regional presentaba el pasado agosto el proyecto estatal “Desarrollo del distrito federal del Cáucaso Norte hasta 2025”, con una financiación de casi 3,9 billones de rublos, lo que multiplicaría por diez los gatos de los actuales programas federales. Desde el Ministerio de Desarrollo Económico y Comercio de la Federación declararon no estar de acuerdo con este documento y algunos expertos aseguraron, incluso, que la cifra podría suponer una carga excesiva para el presupuesto federal. Sin embargo, la decisión sobre los gastos de este proyecto era una “decisión política”, así que, a pesar de que otros departamentos no estuvieran de acuerdo con ella, finalmente se aceptaría, según explicaba un funcionario del Ministerio de Desarrollo Regional. Entre los objetivos del programa se incluyen: reducir el nivel de desempleo, mejorar el clima de inversiones en la zona, la modernización de las infraestructuras, la mejora de la calidad de vida, la creación de nuevos centros del desarrollo económico y la superación del atraso de las regiones deprimidas. La meta final es conseguir un refuerzo de la seguridad económica, social y política en todo el territorio del distrito federal del Cáucaso del Norte. De la cifra presupuestada en el proyecto inicial, algo más de 2,6 billones de rublos, provendría del presupuesto federal; 195,2 mil millones, de los presupuestos de los sujetos de la federación que forman parte del distrito federal del Cáucaso del Norte (SKFO); y de fuentes externas a los presupuestos se debería obtener el billón 96,6 mil millones de rublos del resto del proyecto. El programa de Desarrollo del Distrito Federal del Cáucaso Norte incluye los programas especiales que citamos más arriba, de los cuales, los referentes al Sur de Rusia y a Chechenia terminan este año, mientras que el de Ingusetia acabaría en 2016. El 32,5 % de toda la financiación del programa, es decir, casi 1,2 billones de rublos (del presupuesto federal proceden 720,7 mil millones), van para Daguestán; Chechenia obtendría 449,3 mil millones de rublos (423,4 mil millones del presupuesto federal); e Ingusetia, 389,6 mil millones de rublos (365,5 mil millones del presupuesto federal). Kabardino-Balkaria debería recibir 711,4 mil millones de rublos (del presupuesto federal, 338,2 mil millones), Karacháyevo-Cherkesia , 447 mil millones (293,4 mil millones del Kremlin). A Osetia del Norte se destinarían 183,3 mil millones (de los cuales, 137,3 mil millones provienen del centro). Una financiación mucho menor recaería en el territorio de Stavropol, para el que el programa presupuestaba 69,9 mil millones de rublos (63,2 mil millones del presupuesto federal).

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