Sara Bicchierini (Corriere della Sera) :::: El domingo 4 de diciembre los ciudadanos de la Federación Rusa fueron llamados a elegir a los candidatos de la Duma, el parlamento ruso. Aunque el partido de Vladimir Putin, Rusia Unida, preveía obtener más del 60% de preferencias, su victoria ha sido conseguida con un margen mucho más escaso y fuertes sospechas de fraude. Con el 49,54% de votos, Rusia Unida tiene derecho a 238 de los 450 asientos parlamentarios, perdiendo casi 80 escaños y quedándose sin la mayoría absoluta obtenida en el 2007. Los comunistas tendrán 92 asientos, Rusia Justa 64 y los nacionalistas del partido Liberal Demócrata 56.

Vitaliy Yaroshévskiy, vicedirector del diario Novaya Gazeta, el mismo en el que trabajaba Anna Politkóvskaya, explica: “Hasta hoy los diputados de Rusia Unida hacían leyes sin preocuparse de nada y de nadie. Sabían que no tenían limitación alguna. Ahora, por fin, tendrán que debatir en el Parlamento con fuerzas políticas diferentes. Aunque los partidos de la oposición democrática no hayan podido presentarse a estas elecciones y no estarán presentes en la Duma, ya es un resultado importante”.

Ataque a la transparencia

La organización “Golos” (Voz), junto al portal de información independiente Gazeta.ru, habían ideado un proyecto llamado el “Mapa de Fraudes” (www.kartanarusheniy.ru), cuyo objetivo era monitorear y señalar los casos que pudieran reducir la “transparencia” de las elecciones en todo el territorio ruso. En un país donde la corrupción, la compraventa de votos y las interferencias son muy recurrentes, este tipo de proyecto, que se apoya sobre una red capilar de observadores y colaboradores y sobre la ayuda de los ciudadanos, representa un verdadero desafío.

En la víspera de la jornada electoral, las presiones sobre “Golos” se volvieron muy fuertes. El viernes, Lilia Shibánova, fundadora de la asociación, recién llegada de Varsovia, fue interrogada por las fuerzas de seguridad rusas en el aeropuerto Sheremétevo de Moscú: su ordenador fue examinado y tuvo que entregarlo a los agentes. El sábado por la noche, un ataque informático bloqueó la página web del proyecto y los correos de sus colaboradores, mientras sus líneas gratuitas fueron masivamente ocupadas por miles de llamadas mudas o muy raras. Poco después, también los sitios de otros medios de comunicación y de organizaciones consideradas “incómodas”, como la radio Echo Moskvy, el diario Kommersant o el portal Kasparov.ru, fueron atacados y obscurados.

Descontento real

El lunes siguiente a las elecciones, entre 5.000 y 10.000 personas llenaron las plazas de Moscú y San Petersburgo con sus protestas contra los supuestos fraudes electorales. Hubo, como en casi todas las manifestaciones de protesta en Rusia, ataques de la policia y detenciones, pero se trató probablemente de la manifestación más multitudinaria de los últimos años.

Nadezhda Prusenkova, periodista de Novaya Gazeta, cree que un nuevo viento se está levantando en el aire. “Es un momento crucial, se está delineando la sociedad civil rusa. La gente ya se ha cansado de ser ignorada por las autoridades o de ser tratada como una masa anónima e informe”. Tiene la misma opinión Timur Olévskiy, periodista de Echo Moskvy, la radio independente más conocida de Rusia. Según él, las razones de la creciente impopularidad de Vladímir Putin están en el comportamiento de su mismo partido. “El descontento del pueblo es algo real que los políticos han preferido no escuchar por demasiado tiempo. Hace unas semanas Vladímir Putin fue abucheado durante la entrega de un premio de artes marciales en un estadio. ¿La reacción? Su portavoz, Dmitri Peskov, dijo que todo el mundo estaba silbando en contra del deportista americano vencido.”

El gobernador de San Petersburgo ha llegado a decir que hoy en día todos los jóvenes suelen silbar y abuchear a sus ídolos. “Es que no han entendido que ya se ha acabado el tiempo de aceptar todo en silencio”. La paciencia tiene límites.

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