Francescomaria Evangelisti :::: 30 de octubre. Después de la apertura de los colegios electorales en Kirguistán, en la página institucional de la OSCE ha aparecido el primer comunicado de prensa en el que, por boca de varios funcionarios de la organización, se declaraba que las elecciones se estaban celebrando en un ambiente tranquilo y sin importantes violaciones del derecho al voto. El informe publicado por esta institución tras el fin de las operaciones electorales, aunque no ponga en entredicho el resultado final, deja claro que estas irregularidades no deben ser subestimadas. Así que he llamado a Neil Simon, director de comunicaciones de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, durante una breve parada en Turquía cuando regresaba de Bishkek, para tratar de comprender las dimensiones y consecuencias de estas irregularidades.

Madumarov y Tashiev, los líderes nacionalistas, declaran que no reconocen la victoria de Atambayev en las elecciones, han pedido la anulación de los resultados electorales y han amenazado con llamar a sus partidarios a las calles. OSCE informó de casos de múltiples irregularidades en la expresión del derecho al voto. A fin de cuentas, para la OSCE, ¿el resultado es válido?
La OSCE es cautelosamente optimista sobre el papel que estas elecciones tuvieron en el desarrollo de la democracia en el país; las campañas electorales se llevaron a cabo de manera correcta y los votantes tuvieron la posibilidad real de elegir, pero hubo problemas muy serios con la tabulación de los resultados y las listas de los electores, lo que ha privado de sus derechos a algunos ciudadanos.

¿Por qué en vuestro primer comunicado de prensa no habéis dado mucha importancia a las
irregularidades, otorgando relevancia al ambiente pacífico del día electoral, mientras que en las conclusiones del informe final publicado esa noche habéis reflejado una realidad diferente?
El comunicado de prensa y el informe reflejan lo positivo y negativo de las elecciones. Hemos hecho bien en destacar el hecho de que el día de la elección fue pacífico, dado que las votaciones se han llevado a cabo después de años de sufrimiento del pueblo, como el estallido de violencia que se produjo entre la mayoría kirguiz y la minoría uzbeka hace tan sólo un año.

La OSCE ha supervisado varias elecciones que se han celebrado en las “nuevas democracias”, por vuestra experiencia, ¿no creéis que un mínimo de irregularidades son inherentes cuando se trata de aplicar un modelo occidental en un país tan diferente a nivel cultural y social de “nosotros”?
La tarea de la OSCE es medir si un país ha cumplido con sus compromisos internacionales de celebrar elecciones democráticas en intervalos regulares que expresen la voluntad del pueblo. No importa si se trata de una democracia de 100 años o 100 días, todos los países deben respetar las mismas normas, ya que todos los países se han comprometido libremente a hacerlo.

Ha vuelto de Kirguistán y conoce el país, ¿ha visto el desarrollo de las reformas aprobadas en 2010 y cree que el país está listo para ser gobernado por una democracia parlamentaria?
El pueblo de Kirguistán votó a favor de desarrollar esta forma de gobierno, lo que los convierte en únicos en la región. El número de partidos representados en el parlamento muestra que el país está listo para usar este sistema pluralista, aunque esperamos ser testigos de un mayor desarrollo del poder judicial y otras instituciones para infundir en el público mayor confianza en este sistema.

La última pregunta, sois la institución que supervisa, en nombre de Europa, la regularidad de los procesos electorales. A la luz de la irregularidades detectadas descritas en las conclusiones de vuestro informe final y de
las declaraciones de los líderes nacionalistas derrotados, ¿cree que la violencia regresará al país?
Kirguistán ha atravesado dos años tumultuosos y la gente no quiere más violencia. Cada parte ha tenido la oportunidad de
expresar sus opiniones, por lo que no debe haber razón para la violencia relacionada con el resultado de la votación. Para aquellos que quieran quejarse de las votaciones, existen específicas estructuras institucionales para su uso.

La conversación se interrumpe. Él, es decir, la OSCE, ha contestado a medias. Estoy seguro de que la otra mitad de las respuestas se podría encontrar en Moscú, dado que Putin ha felicitado de inmediato al nuevo presidente, “su candidato”, poniéndolo a salvo de posibles represalias. Más allá de los derechos democráticos del pueblo kirguiz, quien sale victoriosa de las urnas es Rusia, que, con el consentimiento de la OSCE, el domingo colocó algo más que un pie en un área que aumenta cada día su valor comercial y estratégico. El hecho es que, pocos días después de su proclamación, el nuevo presidente ha declarado que auspicia el cierre de la base estadounidense de Manas, vital para las operaciones militares en Afganistán.

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