Ana Sánchez Resalt :::: El pasado 24 de septiembre, en el congreso del partido de Rusia Unida, el presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, anunció que su primer ministro, Vladímir Putin, será el candidato para las elecciones presidenciales de marzo de 2012, y, por extensión, el próximo presidente de Rusia. Mientras tanto, la oposición política extraparlamentaria lucha por conseguir el registro de sus partidos en el Ministerio de Justicia. Nos encontramos en Moscú en julio con Eduard Limónov y Borís Nemtsov, líderes de dos partidos que no podrán participar en las elecciones parlamentarias de diciembre, para hablar de esa “otra” oposición que se ve obligada a trabajar desde las calles.

“Cualquiera que no esté en el gobierno representa al ‘cambio’, que no es un valor ni de izquierdas ni de derechas, sino de la oposición” (Daniel Innerarity, El País, Suplemento Babelia 10.09.2010)
Un maremágnum de movimientos, asociaciones y partidos sin registrar se reúnen puntualmente en toda clase de manifestaciones, mítines o marchas de protesta contra la corrupción, contra Putin, contra el gobierno, para que se investiguen los casos de personas detenidas tras juicios dudosos o a favor de la libertad de reunión. Radicales de izquierdas que gritan “Rossiya bez Putina” (Rusia sin Putin) junto a ultraconservadores imperialistas; fotos del zar Nicolás II, junto a otras de Stalin o Lenin. Se dice en algunos medios, sobre todo extranjeros, que la oposición rusa está dividida, pero quizás sería más correcto calificarla de “difusa” y, subrayar, desde luego, la ausencia de un único líder que pudiera aglutinarla. Sin embargo, lo que no escasean son figuras importantes que arrastran a mucha gente con propuestas más o menos realistas y que coinciden en exigir, de entrada, elecciones libres. Piden elecciones libres para un país, al parecer, democrático.

Las dos oposiciones
En Rusia, el gobierno se ha de enfrentar, en teoría, a dos grandes grupos opositores: la oposición integrada en el sistema (partidos registrados) y la que no lo está (los que no han pasado la criba de la ley). La oposición rusa juega el mismo papel que la de cualquier otro país europeo, es decir, se trata de una serie de fuerzas políticas que no están de acuerdo con el rumbo que lleva el país bajo el actual gobierno y que exige un viraje radical: “Estamos en completo desacuerdo con sus políticas y estrategias, una estrategia basada en la burocracia, corrupción ilimitada, la exportación de petróleo y gas, la ausencia de competencia, no solo en economía, sino también en política, en ideología, en todos lados. Su objetivo es el monopolio. El nuestro, la competencia”, afirma Borís Nemtsov, líder del Partido de la Libertad Popular (Partiya narodnoi svobodny), PARNAS.

Para formar parte de la oposición “legal” y tener la opción de luchar desde el gobierno por el cambio, primero hay que superar el escollo que supone el registro legal de un partido en la Federación Rusa para luego probar suerte en las elecciones parlamentarias. Para Eduard Limónov, dirigente de La Otra Rusia (Drugaya Rossiya), parece que “solo un grupo tiene permiso para hacer política aquí, en mi país, y ese es Rusia Unida. Además, hay unos pocos partidos satélite de este: el partido Comunista de Rusia, el Partido Liberal Democrático, Rusia Justa… Todos estos son partidos-satélite. Están jugando el mismo juego que la fuerza política dominante: Rusia Unida”.

Los partidos que menciona Limónov son algunos de los que entran dentro del sistema, es decir, aquellos que pueden participar en las elecciones. Según un artículo escrito para Polit.ru por Grigory Golosov, profesor de la Universidad Europea de San Petersburgo y director de proyectos del Centro “Geliks” de Ayuda a la Democracia y los Derechos Humanos, en otoño de 2006 había en Rusia 30 partidos. Actualmente, sólo 7 cumplen las exigencias impuestas por la ley: Rusia Unida y seis partidos más. Por un lado, están los partidos con representación en la Duma, a saber: Partido Comunista de la Federación Rusa, Rusia Justa (Spravedlívaya Rossiya) y el Partido Liberal-Democrático de Rusia (LDPR); por otro, los partidos registrados sin escaños en la cámara baja: Causa Justa (Pravoe Delo) (1), Yábloko (Manzana) y Patriotas de Rusia (Patrioty Rossii). La diferencia entre partidos parlamentarios y no parlamentarios es que los primeros “pueden participar en las elecciones sin condiciones adicionales, y los segundos deben probar su derecho a participar a través de una gran cantidad de firmas”, aclara Golosov.
La Otra Rusia, PARNAS o El Frente Unido del Trabajo (Rossiisky obedenenny trodovoi front, ROST Front) representarían la otra cara de la oposición, la que está “fuera del sistema”, esa que aún no ha logrado que su partido sea registrado, pero que sigue intentándolo (2). Limónov ya ha probado suerte hasta en 5 ocasiones.

La odisea del registro
El registro de un partido es complicado. Las condiciones son difíciles y numerosas (empezando por la exigencia de que el partido no debe tener menos de 45.000 miembros), además de una burocracia que muy probablemente ralentizará el proceso. Un partido legalmente registrado goza de una serie de beneficios (aparte del derecho a participar en las elecciones), como el derecho a recibir “ayuda financiera del Estado y colecta de donaciones privadas”, explica Golosov en su artículo. Eso sí, también hay que tener presente que “en cualquier momento un partido registrado puede ser privado de su registro por diversas causas o unas o otras razones formales”.

¿Qué razones puede alegar el Ministerio de Justicia para rechazar el registro de un partido? El partido de Nemtsov fue privado de participar en las elecciones parlamentarias después de que el Ministerio de Justicia estudiara sus documentos y concluyese que no cumplía algunos de los artículos expuestos en la ley de partidos. Al parecer, en las listas de PARNAS figuraban, tal y como citaba el Ministerio de Justicia, “mertvye dushi” (“almas muertas”, es decir, personas que en el congreso fundacional del partido ya habían fallecido), menores y personas que no fueron localizadas en las direcciones que figuraban en los papeles de registro. Otro motivo por el que el Ministerio de Justicia puede rechazar el registro de un partido es por la falta de “pravomóchnost’” (competencia) de los órganos del partido; si los funcionarios del Ministerio ven que los delegados del partido en el congreso fueron elegidos obviando algún procedimiento formal, o que la votación en el congreso fue incorrecta, esto sería óbice para el rechazo del registro.

Para Nemtsov, las causas expuestas por el Ministerio de Justicia fueron una “trampa”. Quitando a los supuestos fallecidos y menores que aparecían en las listas, el partido no llegarían al número necesario de miembros. Tanto Limónov como Nemtsov comparten la opinión de que el objetivo final en las trabas de registro de partidos es que ningún grupo amenace el liderazgo de Rusia Unida. Nemtsov cree que hoy día aún no es posible registrar un partido de oposición real en Rusia porque “[Putin] tiene miedo de la competencia. Tiene miedo a fracasar. Viene de su experiencia. Tomó parte en varios procesos electorales. Era el jefe de la campaña de Anatoli Sobchak en 1996… y perdió. Después de esto, estuvo en la campaña por gobernador en la región de Leningradsky… y perdió. Y tras esto entendió que una competencia honesta significaba fracaso, siempre. Así que decidió parar a la democracia en este país y gobernar como Mubarak”.

Si el partido consigue superar la fase del registro, para lograr un escaño en la Duma también necesitará al menos un 7% de los votos (3). En las parlamentarias de 2007, donde participaron 11 partidos, sólo consiguieron escaños 4: el 64% de los votos fue para Rusia Unida, el 7.74% para Rusia Justa, el Partido Liberal-Democrático se hizo con un 8.14% y el Partido Comunista de la Federación Rusa logró un 11.57%.

El grito silenciado de la oposición extraparlamentaria en los medios
A los partidos que no entran en la “oposición legal” no les queda más remedio que actuar desde otras tribunas. Utilizan internet y, sobre todo, organizan mítines, protestas, acciones y marchas por las calles de las principales ciudades rusas. Como mencionamos más arriba, los unen varios “gritos de guerra”, sobre todo contra Putin y contra la corrupción “La corrupción es una consecuencia de los 11 años de gobierno de Putin-Medvédev. Para resolver todos nuestros problemas deberíamos librarnos de toda esa tiranía, de la dictadura de ese gran grupo de gente que gobierna”, apunta Limónov. Borís Nemtsov va más allá. Nos habla de la corrupción en las altas esferas (de los “amigos billonarios de Putin” que “robaron propiedades y dinero de las compañías estatales”) y pone algunos ejemplos muy ilustrativos. El primer ejemplo es Yuri Kovalchuk: propietario del Banco “Rusia” (Bank Rossiya), pudo hacerse con activos de Gazprom por 60 billones de dólares, incluyendo también de Gazprom Bank, Sogaz (la mayor compañía de seguros de Rusia) y Gazprom Media. El segundo de los billonarios amigos de Putin es Timchenko. Su riqueza debe mucho, según Nemtsov, a que “Putin le dio la oportunidad de exportar petróleo ruso. Él exportaba el 40% del petróleo ruso. ¡El 40%! Unos 75 millones toneladas de petróleo al año, principalmente de compañías estatales, como Rossneft, Gazprom Neft, Surgutneftegaz”. Un tercer ejemplo de riquísimos amigos del primer ministro sería el que representan los hermanos Rotenberg. Cuando Putin era un adolescente, los Rotenberg eran sus compañeros en judo. Ahora son los mayores proveedores de tuberías para Gazprom y los mayores contratistas de construcción de tuberías (gasoductos, oleoductos). Se encargan de la construcción del gasoducto Nord Stream, son los responsables de los que se construyen en Sochi (para los juegos olímpicos de invierno de 2014) y también están dentro del escandaloso proyecto de construcción de la autopista Moscú-San Petersburgo a través del bosque de Jimki”.

Pero la corrupción no se limita sólo a favorecer y enriquecer al círculo de amigos del ex presidente de Rusia. Hace mucho que se convirtió en un enfermedad endémica en Rusia, algo visible en todas las esferas de poder del país “Todos los rusos creen que sea quien sea quien esté en el Kremlin, la corrupción seguirá existiendo (…) No hay confianza entre la sociedad y el Estado. Nadie confía en los tribunales, nadie confía en las decisiones de los jueces, todo el mundo está seguro de que los corruptos serán liberados sea lo que sea que hayan hecho durante su vida”. Limónov apunta en la misma dirección. Según él, en Rusia viven en un “estado policial”, lo que significa que no tienen “libertades básicas. No tenemos libertad para manifestaciones pacíficas, nuestro sistema judicial está subyugado a las autoridades políticas, nuestra policía es empleada como una fuerza para resolver todos los problemas políticos. (…)Todas las instituciones de nuestro estado son prácticamente instituciones penitenciarias. El Ministerio de Justicia es una institución penitenciaria que castiga a la gente. Igual que otros ministerios como el de Asuntos Internos, o el FSB. Ellos son sólo una “karatel’naya sluzhba” (agencia punitiva)”.

Es probable que buena parte de la población rusa estuviera de acuerdo con las reivindicaciones y denuncias que hacen estos partidos. El problema es que a la oposición de fuera del sistema (y a la de dentro…) le faltan foros donde poder expresarse libremente y espacios en los que buscar más apoyos. Los medios generalistas se olvidan de ellos. Más bien, los ignoran. Limónov es directo en su opinión sobre el sistema de medios en Rusia: “es una mierda. Creo que nosotros sólo tenemos una oportunidad y es hacer una revolución en este país”. Temas como la flagrante corrupción, el desempleo, los bajos salarios o la falta de libertad de expresión difícilmente aparecen en los debates televisivos “Es imposible ver un programa donde traten un tema como por qué los amigos de Putin se convierten en billonarios (de dólares). Formalmente, el Estado controla el Primer Canal, el Segundo Canal, la TV de Moscú… y ‘Estado’ significa Putin y su ‘hermano pequeño’ [Medvédev], a veces, en algunos casos”, afirma Nemtsov. “Formalmente, REN-TV es privada, pero pertenece a Kovalchuk y Kovakchuk controla NTV, el Canal 5… [recordemos que tiene activos de Grazprom-Media]. En cuanto a los periódicos, los tabloides están el 100% bajo su control. Komsomolskaya Pravda es propiedad de Kovalchuk. Izvestia es suyo [en abril de este año se hizo con el 25% del Primer Canal y con el periódico]. Algunos periódicos no pertenecen a sus amigos, pero dependen fuertemente de impuestos, como Argumety i Fakty, que también es un tabloide. Lo que es interesante es que controla incluso periódicos que son absolutamente amarillos, del tipo News of the world, como el periódico Tvoi Den’. Los medios más populares están bajo su control. ¿Y cuáles son libres? Los libres que más circulación tienen son Kommersant, Vedemosti, Novaya Gazeta, por supuesto The Moscow Times, y, lo más gracioso, la radio Eco de Moscú, que es gracioso porque pertenece a la estructura de Gazprom Media. Gazprom controla el 65% y el 35% restante es de Venediktov y Gusinsky, muy conocido en España. (…) En cuanto a internet, es bastante libre. Las webs más importantes en Rusia son Yandex, Rambler y Mail.ru. Todas ellas son privadas, pero existe censura. Sus propietarios (extranjeros, principalmente), es bastante probable, tienen miedo de repetir la experiencia de China. Por ejemplo, buscarme en Mail.ru es casi imposible; en Rambler me mencionaron cuando me arrestaron; y en Yandex mencionaron que Putin me prohibió salir del país a principios de julio. La censura existe. Estas tres webs cubren sobre el 75% del mercado de internet. El resto es principalmente libre, pero hay autocensura. Un ejemplo: decidí recaudar dinero para publicar el informe “Putin. Corrupción” y quería hacerlo en internet. Abrí una cuenta en Yandex Den’gi y decidí publicar anuncios en una web de fans del fútbol, que no tiene mucho que ver con la política. Pero ellos lo rechazaron. Dijeron que no necesitaban mi dinero. Tenían miedo de ser bloqueados (…) La autocensura en un problema real en este país. Y hay listas negras, personas que nunca deben aparecer en televisión. En el Primer Canal, y es un gran honor para mí, yo estoy en esa lista. Eso es por lo que los ucranianos me conocen mejor que los rusos, porque a veces me invitan a talk-shows en Ucrania”.

Las opciones de cambio aún quedan lejos
Y ante este sombrío panorama planteado por Limónov y Nemtsov, ¿hay opciones reales de cambio en Rusia, opciones para que la oposición extra-parlamentaria y fuera del sistema aparezcan en los medios? “La pregunta es cuándo se irá Putin realmente” dice Nemtsov. Cuando Putin se vaya, cuando puedan celebrarse elecciones realmente libres y haya libertad de expresión, entonces quizá los partidos de oposición tengan posibilidades de aparecer con frecuencia en los medios “Creo que desaparecerá en aproximadamente 5 años. La gente está muy cansada de él. Durante 12 años ha aparecido cada semana, cada mes, cada día, cada noche, sea lo que sea lo que pasa, él siempre está en la televisión. La gente está cansada, incluso los leales”. Limónov, por su parte, opina que, de producirse algún cambio, sería después de que en Rusia afloraran revoluciones como “las de Túnez, Georgia Egipto, Kirguisia, Moldavia, Ucrania, etc. Solo [se produciría el cambio] con ese tipo de revoluciones contemporáneas, cuando la gente sale a la calle, cuando hay personas normales en las calles, que debaten y presionan a su gobierno para que se vaya. Eso es lo que necesitamos”. Y tras esta revolución, habría “en los próximos 15 o 20 años, estoy seguro, un parlamento multipartidista, tendremos también un gobierno de coalición, lo que será bueno para nuestro país. Un gobierno de coalición con cada partido defendiendo a alguna parte de la población. En un parlamento multipartidista habrá sitio para todos: comunistas, nacionalistas, el partido de Nemtsov, todo el mundo”.

El 4 de diciembre habrá elecciones parlamentarias, pero pocos dudan de que no habrá cambios significativos con respecto a los porcentajes actuales en la Duma.  “Estamos deseando que lleguen las elecciones parlamentarias. Queremos salir a las calles ese día para presionar a nuestro gobierno, porque es obvio que estas elecciones no serán unas elecciones libres. Saldremos a las calles y pediremos que se anulen estas elecciones. (¿Y eso es posible?) Todo es posible. Si salen a la calle 20.000 personas quizá sea posible …”, confía Limónov.

A la pregunta de si la sociedad rusa está preparada para el cambio, Limónov responde con un vago “yo no sé qué piensan todos los rusos”, mientras que Nemtsov, con un discurso político más firme y convincente, se muestra más esperanzado “La canción más popular ahora mismo en Bielorrusia es la de Vóktor Tsoi “Peremen” (Cambio). Creo que, ya que Rusia va en el mismo camino que Bielorrusia, en unos años esta será la canción más importante y popular en este país también [Ya tuvo mucha incidencia a finales de los 80 y principios de los 90]. Ahora la sociedad parece un hombre drogado por los precios del petróleo; no heroína o cocaína, sino petróleo. Funciona como las drogas, pero como da lugar a un estado altamente corrupto y caro es imposible continuar de por vida con este tipo de política. Por eso esta canción se hará popular” Queremos un cambio, cantaba Tsoi (Por cierto, que en uno de los comentarios a este vídeo alguien escribe “Esta canción la han prohibido en la radio en Bielorrusia, pero suena en todos los lados… ”).

Mientras en algunos países las elecciones aún tienen la falsa emoción de ver si gana el partidario del partido A o el del B, en otros saben qué formación ganará antes incluso de que el partido sepa quién postulará a la presidencia. Y a la oposición rusa no le quedará más remedio que seguir representando el cambio, olvidarse de ideologías y luchar para hacer oír su voz. La oposición rusa podría ser el cambio, pero ni siquiera podrá entrar en el juego.

— NOTAS —

1. Muchas expectativas se habían puesto en este partido (que tiene el “visto bueno” del Kremlin) desde que el pasado junio Mijail Prójorov, un billonario ruso propietario del equipo de baloncesto estadounidense New Jersey Nets y presidente de Polyous Zóloto, la mayor productora de oro de Rusia, decidió ser la cabeza visible de Causa Justa, como recogían The Guardian y Kommersant, entre otros muchos medios.  Sin embargo, el pasado el 16 de septiembre, se informaba de la salida de Prójorov del partido. Acusa a Vladislav Súrkov, director adjunto de la administración del Kremlin, de sabotear su liderazgo en el partido, tal y como informaron The Independent o Vedomosti.

2. El 9 de septiembre, Kommersant informaba de que, además, PARNAS había presentado un recurso casación.

3. El presidente Medvédev anunció su intención de modificar ciertos aspectos de la ley electoral, entre ellos reducir al 5% el porcentaje de votos mínimo por el que un partido podría conseguir escaños en la Duma

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