Ana Sánchez Resalt :::: Reseña del Borís Godunov del grupo de teatro catalán La Fura dels Baus.

En marzo de 2008 la Fura dels Baus presentó en primicia mundial en Molina de Segura (Murcia) su espectáculo Borís Godunov. Álex Ollé, director artístico y uno de los fundadores de la compañía, y David Plana, encargado de la dramaturgia, utilizaron el texto de Alexander Pushkin y los acontecimientos del secuestro del teatro Dubrovka de Moscú en octubre de 2003 para crear una obra que reflexiona sobre el terrorismo y la utilización del terror para justificar y conseguir fines políticos o el poder.

A lo largo de sus 26 años de existencia, la Fura dels Baus ha mostrado siempre su compromiso con la sociedad en la que vive. Temas como la violencia, la sexualidad, el enfrentamiento sociedad-individuo, la deshumanización del hombre, la dictadura del imperialismo o el horror de las guerras, han sido hilos conductores de sus creaciones. En las últimas décadas, el terrorismo se ha convertido en prioridad de las agendas políticas de los dirigentes de las naciones más poderosas. Las acciones terroristas a gran escala forman parte del imaginario de la sociedad contemporánea. Por eso, los creadores de Borís Godunov pensaron que era un tema sobre el que necesitaban reflexionar con un nuevo espectáculo.

Borís Godunov comienza con la representación de la obra del mismo nombre de Alexander Pushkin.  Godunov consiguió llegar al poder tras las muertes del heredero oficial de Iván IV (el Terrible), Teodoro I, y de su otro heredero, el zarévich Dimitri Ivánovich, al parecer auspiciada por el propio Godunov. Todo se complica para el nuevo zar cuando aparece un impostor que asegurar ser Dimitri Ivánovich, legítimo heredero al trono que sobrevivió al intento de asesinato. En mitad del desarrollo de la obra de Pushkin, un numeroso grupo de encapuchados entra en la sala y su líder anuncia a los asistentes que son rehenes y que permanecerán confinados en la sala el tiempo que sea necesario hasta que el gobierno retire de su país (el de los terroristas) las tropas internacionales que lo invaden. Las reivindicaciones reales de los terroristas chechenos que asaltaron el teatro Dubrovka eran parecidas: pedían la retirada de las fuerzas rusas de Chechenia y el fin de la segunda guerra ruso-chechena. El asedio terminó trágicamente cuando las fuerzas especiales rusas entraron en el edificio tras introducir un gas tóxico desconocido por las vías de ventilación. 129 rehenes y 39 terroristas murieron en el suceso. En Borís Godunov no hay gases y el final coincide con el abandono precipitado de los terroristas ante la inminente llegada de los miembros de la seguridad del gobierno. Se oyen tiros, pero no se ve nada. En el secuestro del Dubrovka, la periodista Anna Politkovskaya fue requerida por los terroristas como mediadora; en el espectáculo del grupo catalán, una doctora actúa de mediadora en el papel más parecido a uno real. La obra de la Fura intercala acción en la sala con imágenes proyectadas en las pantallas del fondo que muestran cómo las fuerzas de seguridad rusas se introducen en el teatro. También se proyectan imágenes y conversaciones del gabinete de crisis del gobierno para intentar solucionar el conflicto y se utilizan discursos reales de Bush, Sarkozy o el Che. Algunas de las conversaciones telefónicas son transcripciones reales de los rehenes.

En Borís Godunov se humaniza en cierto modo a los terroristas, lo que en ningún caso significa que se justifique la acción que llevan a cabo. Todos ellos presentan una “razón” para formar parte de ese “escuadrón de la muerte”. Al líder del grupo lo estimula cierto idealismo político; a la mujer que ha perdido a su marido y su hijo en el conflicto la mueven las ansias de venganza; y la actriz forma parte de un acto que cada vez está más alejado de sus principios y del que empieza a dudar.

La elección del acto terrorista en el teatro Dubrovka y de la obra de Pushkin para crear la dramaturgia del Borís Godunov de la Fura no está hecha al azar. El secuestro de los espectadores y actores del teatro Dubrovka fue un acontecimiento seguido por medios de todo el mundo. El trágico desenlace lo convirtió en un acto que quedó grabado en nuestras mentes. Por otra parte, al ocurrir en un teatro, facilitaba el desarrollo del guión y la puesta en escena. Con la elección del Borís Godunov de Pushkin se establece un paralelismo entre el terror infundido por Godunov y el infundido por los terroristas. En ambos casos utilizan la violencia para imponer sus ideas y llegar al poder. El único reparo que se puede poner a esta elección es que utilizar la obra de uno de los dramaturgos rusos más importantes de la literatura, no es la mejor manera de hacer olvidar al espectador que el hecho que ocurrió en Rusia no es lo que se representa.

Dadas las particularidades de la obra y de la compañía, para extrapolar el hecho real de la ficción de la Fura hay que tener presentes varios aspectos. Borís Godunov no es una recreación de lo que sucedió en el Dubrovka: la obra no transcurre en Moscú, ni en ese teatro, ni los terroristas son chechenos. Tampoco es una obra de lenguaje “furero” y el espectador no forma parte directa del espectáculo: los espectadores no son rehenes, son meros observadores. Los actores que representaban Borís Godunov son obligados por los terroristas a sentarse entre el público, las bombas y los cables pasan por los pasillos del teatro y los terroristas vigilan la sala con metralletas, pero en ningún momento actores y espectadores interactúan.

Se hace muy complicado no recordar lo que ocurrió en el teatro moscovita, pero el poco peso de elementos políticos, el protagonismo de las historias personales de los terroristas y los actores y el distinto desenlace, ayudan a desvincular ficción de realidad. Borís Godunov termina como una reflexión sobre el terrorismo: la violencia y el terror son siempre injustificables, reivindiquen lo que reivindiquen y procedan de donde procedan.

FICHA TÉCNICA: Borís Godunov. Dirección escénica y dramaturgia: Álex Ollé y David Plana. Intérpretes: Pedro Gutiérrez, Sara Rosa Losilla, Juan Olivares, Carme Poll, Jordi Puig “Kai”, Francesca Piñon, Albert Prat, Manel Sans y Pere Eugeni Font. Producción: La Fura dels Baus. Teatro Villa de Molina de Segura (Murcia). Estreno mundial 6 de marzo de 2008.

Anuncios