Mairbek Vachagáev, historiador ::: Los últimos atentados en Chechenia o Kabardino- Balkaria, la tensión religiosa e interétnica, la dependencia de Moscú, etc. no permiten pensan en una estabilización de la zona para 2011.

Para Rusia, el 2010 acaba con un panorama inquietante en el Cáucaso Norte. Incluso es posible percibir en boca de los principales dirigentes rusos la ansiedad que genera el futuro de la región mientras las cifras confirman que la situación está claramente fuera del control de la policía y de las autoridades locales. A lo largo del año se han llevado a cabo varias reuniones  promovidas por el presidente Dmitri Medvédev, sobre la situación en el Cáucaso Norte, y este hecho, por sí mismo, refleja la gravedad de la situación y la preocupación de los responsables rusos por los acontecimientos que se suceden.

Como resultado de los ataques terroristas en el distrito federal del Cáucaso Norte, desde principios de año, han muerto 205 personas. En palabras del jefe del Comité de Investigación de la Fiscalía rusa, Aleksandr Bistrinkin, la situación que se vive en el Cáucaso Norte es prácticamente de guerra: los órganos del Ministerio del Interior de las repúblicas norcaucásicas pierden cada día entre 5 y 6 hombres, o sea, entre 1.825 y 2.190 muertos anuales. Esto constata que las víctimas entre miembros de las fuerzas de seguridad son cinco veces superiores a las de los combatientes.

El número de atentados terroristas en lo que llevamos de año, solo en la república de Kabardino-Balkaria, se ha multiplicado por cinco: de los 21 ataques sufridos en 2009, a los 117 que se han producido durante los primeros seis meses de 2010. Por lo que se refiere a Daguestán, la cifra de atentados se ha incrementado casi en más de un cincuenta por ciento: desde enero y hasta noviembre de esta año en la república se han cometido 231 atentados (el año pasado fueron 161).

La situación no mejora en Ingusetia, donde esta primavera fue arrestado el líder de los combatientes, el emir Magas (Evloev-Taziev), sin embargo, en otoño, la jamaat ya se había recuperado de la detención de su líder. En Chechenia, por primera vez en estos últimos años, los combatientes atacaron la pequeña localidad de Tsentorói en verano, y en otoño tuvo lugar una acción suicida contra el Parlamento de Grozny, además de otros atentados suicidas. Todo esto nos permite llegar a la conclusión de que los combatientes chechenos han cambiado las tácticas a raíz del escándalo en la cúpula del movimiento de resistencia, lo cual llevó a una división entre los comandantes chechenos y a que la gran mayoría se posicionara en contra de Doku Umárov y, por tanto, contra la idea de crear un Emirato o estado islámico.

Pero sería un error reducirlo todo a la actividad de las guerrillas en el Cáucaso Norte. Aun siendo el principal factor, hay muchos otros que anulan cualquier actuación de las autoridades en esta región.

No debemos dejar de notar tampoco la actividad de las autoridades locales, parásitas de las inyecciones monetarias que reciben sus presupuestos locales. La preocupación principal de los gobiernos locales, elegidos por Moscú, no es tanto la población como, más bien, satisfacer las expectativas de Moscú. Las desmesuradas inyecciones de capital a la región, con la esperanza de combatir el extremismo, no se traducen en los resultados previstos por el Kremlin. Actualmente, más de la mitad del presupuesto de todas las repúblicas sin excepción, procede de las subvenciones de la Federación Rusa. Por ejemplo, en Kabardino-Balkaria, esta cifra representa entre el 65 y el 73% del erario de la República; en Karacháevo-Cherkesia, entre el 63 y el 72 %; en Ingusetia, entre el 82 y el 90 %; en Daguestán, entre el 75 y el 80 %; en Osetia del Norte, entre el 63 y el 70 %, y en Chechenia, entre el 87 y el 92%.

Evidentemente, las autoridades locales son totalmente dependientes de las limosnas de Moscú y las cantidades que perciben dependen directamente de su lealtad a la cúpula federal. El poder federal intenta luchar contra el sentimiento de descontento, pero el programa de desarrollo para la región hasta 2025 indica que el Kremlin no ha pensado nada mejor que construir cuatro estaciones de esquí en el Cáucaso Norte. ¿Por qué Moscú ha decidido que la población local necesita estaciones de esquí para ser completamente feliz? Una vez más confirmamos el hecho de que las autoridades no tienen ni idea de lo que sucede en la región, de por qué sucede y qué se debe hacer para reducir el descontento cada vez mayor de la población autóctona.

A lo largo de 2010 se ha producido una escalada de la tensión religiosa: en el pueblo de d’Ordjonikidzevsk (Ingusetia) fue tiroteada una iglesia ortodoxa; a principios del mes de noviembre en Karacháevo-Cherkesia durante la noche se incendiaron dos iglesias, una capilla bautista de Majachkalá fue atacada también, y así sucesivamente. Vemos pues, que no se trata de hechos aislados, sino que el tema tiene un alcance mucho más importante entre las confesiones no cristianas. Además, estos ataques se produjeron en unas repúblicas donde la mayoría de la población profesa la religión musulmana y lo primero que constatamos es que van dirigidos precisamente contra las iglesias. Aun así, si partimos del hecho de que en Rusia el cristianismo se identifica con el poder, estos ataques, más que beligerancia contra el cristianismo, pueden interpretarse como una acción contra las autoridades.

En este año que ya finaliza las relaciones interétnicas en el Cáucaso Norte han pasado a primera página. El Cáucaso Norte es la Babilonia del Cáucaso, donde se concentran decenas de grupos étnicos originarios de esta región. Desde la época de la conquista de la región por parte del Imperio Ruso, el siglo XIX, esta zona acumula una gran cantidad de problemas susceptibles de encender un grave conflicto. En su mayoría son conflictos territoriales ocasionados por la manera en que se modificaron artificialmente las fronteras durante los reasentamientos de los diferentes grupos étnicos a lo largo de los últimos cien años.

Entre los grupos caucasianos en la diáspora, este año ha tenido una fuerte repercusión la elección de Sochi como sede de los Juegos Olímpicos de 2014, un lugar que ha sido escenario de hechos trágicos, donde cada metro cuadrado quedó teñido con la sangre de los circasianos que tuvieron que abandonar la tierra de sus antepasados y huir hacia el Imperio Otomano en 1864. Por todas partes en el mundo, los circasianos han puesto en marcha iniciativas para oponerse a la candidatura olímpica en la tierra histórica de sus ancestros. Esto también ha influido en la relación entre los cherkeses, los adigueses y los kabardinos (estos tres pueblos pertenecen a un mismo grupo étnico), es decir, han tomado conciencia de su identidad como un solo pueblo y han generalizado su actitud hacia Rusia.

Tampoco debemos olvidar la criminalidad que padece la región, donde constantemente se reparten los negocios más lucrativos entre los principales grupos de empresarios. La situación social tiene un peso importante, sobretodo cuando en la región se han alcanzado las cifras más altas de paro del país. Resulta complicado evaluar todos estos aspectos en un breve artículo. Aun así, he enumerado los principales puntos que nos permiten pronosticar que el próximo año será tan complicado como el actual o incluso más. La situación que se ha creado en la región ya no depende únicamente de la solución de los problemas en Chechenia; su alcance es cada vez más generalizado y lleva a Rusia a cometer un error tras otro. Ante este panorama, no vemos ningún indicio que nos haga pensar en una posible estabilización de la región en un futuro cercano.

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