El atentado del pasado día 21 de septiembre contra el parlamento checheno que costó la vida a 6 personas, podría ser una muestra más de la violencia, inestabilidad y confusión que aún reina en Chechenia.

El ataque de una parte de la insurgencia al parlamento de Grozny ha devuelto a Chechenia a las portadas de los grandes medios, y lo ha hecho con el “envoltorio” habitual: violencia armada y versiones confusas, en el mejor de los casos, sobre lo ocurrido. Las informaciones, también como siempre, han estado trufadas con los términos islamismo, terrorismo, guerrilla, etc. Es decir; Chechenia vuelve a ser portada por lo habitual en los últimos años: la violencia de (o, como en este caso, en contra de) un gobierno (el de Ramzán Kadírov) que, según muchos de estos medios, había traído cierta estabilidad a la región.

Otros medios (no tan “grandes”) matizan algo más e intentan contestar a preguntas básicas para cualquier analista curioso que se enfrente a un asunto como este. Y, una vez descartadas las respuestas fáciles, lo que quedan son muchas preguntas.

¿Quiénes eran los asaltantes? Se ha escrito mucho, últimamente, sobre la división interna de esa rama “islamista” de la insurgencia chechena. Umárov, dicen, ya no es el jefe de jefes en el “Emirato”. ¿Cuál ha sido, si es que existe, el criterio de esa división? La inercia nos llevaría a la separación entre islamistas y nacionalistas pero, a priori, no parece el caso a tenor de los nombres que se han apuntado. Ambos ¿bandos? hablan de Emirato y se expresan en términos similares. ¿Y Zakáyev? Parece haber mostrado sus simpatías a uno de los grupos… ¿por qué?

El papel de Kavkaz Center como principal órgano de propaganda internacional de la insurgencia islamista está también en entredicho, así como el papel de su líder, Movladi Udúgov, que viene encargándose de la propaganda insurgente desde los tiempos de Dudáev. De él han dicho que es un agente del FSB: ¿lo es?, ¿qué significa exactamente ser un agente del FSB en la posición de Udúgov?

Por otra parte, parece que Kadírov está cumpliendo con parte de las que, en su día, fueron reivindicaciones de la insurgencia islamista (muchos de cuyos miembros, por cierto, están hoy entre los asesores del presidente). Hay elementos de la shariá que cobran plena vigencia (en contra, claro está, de la Constitución Rusa), en la Chechenia de Kadírov.

Resulta cada vez más difícil describir la situación político-social en Chechenia recurriendo a “bandos” bien definidos. Y lo es, entre otras cosas, porque cada vez quedan menos que se atrevan a contarlo. El dinero (sucio, muy sucio) y las venganzas personales son a menudo causa de decisiones que las inercias de los analistas pueden confundir con motivaciones políticas. Pero no es sólo cuestión de dinero, venganza, nacionalismo o islamismo; el avispero del Cáucaso sigue revuelto y confuso… Tengamos cuidado al interpretarlo.

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