Marta Ter, Lliga dels Drets dels Pobles ::: Las decisiones y acciones de Doku Umárov han provocado las primeras divisiones dentro del “Emirato del Cáucaso”

El “Emirato del Cáucaso” está dividido. Por una parte encontramos a todas las jamaats que reconocen como Emir a Doku Umárov y por otra, están los insurgentes chechenos, que han decidido no subordinarse más al Emir y nombrar uno de nuevo.

La escisión empezó el 24 de julio, cuando Doku Umárov anunció a través de un video su dimisión y nombró a Aslambek Vadalov su sucesor, un comandante checheno. Unos días más tarde, Umárov se desdecía de su primera intervención y denunciaba que su anterior discurso había sido una manipulación. Al mismo tiempo, apartaba a Movladi Udugov de la dirección de la página web Kavkaz Center, donde había aparecido su primer vídeo.
El centro de inteligencia Stratfor sostiene que la filtración del vídeo fue una hábil maniobra de los servicios secretos rusos para provocar serias discordias en el Emirato. Udugov, según esta versión, fue el agente del FSB infiltrado en el grupo que se encargó de publicar el vídeo que, en realidad, sólo estaba destinado a ser visualizado por los dirigentes de las diversas jamaats que componen el Emirato.
Tras la rectificación de Umárov, los comandantes chechenos Vadalov, Gakáyev y el cabecilla de los voluntarios extranjeros, el árabe Mujannad, decidieron no subordinarse en lo sucesivo al Emir. Como respuesta, el pasado 20 de septiembre, Umárov degradó a todos los “amotinados”, culpó a Mujannad de ser el responsable de sembrar la discordia y los conminó a ser juzgados por un tribunal de la Sharia.

Tres semanas más tarde, y después de haber cometido un asalto al pueblo natal de Ramzan Kadírov, operación que costó la vida gran número de personas, la jamaat chechena designó un nuevo Emir, Jusein Gakáyev. Cuatro días después, el 12 de octubre, Ajmed Zakáyev anunciaba desde Londres la disolución del gobierno de Ichkeria, la Chechenia independiente que él representaba, y dimitía como Primer Ministro. Reconocía a Jusein Gakáyev como la autoridad máxima de Ichkeria. De este modo, Zakáyev zanjaba, al menos simbólicamente, la escisión que se había producido en 2007 entre los seguidores de Masjádov y los islamistas radicales que proclamaron el Emirato. “Lo hemos hecho porque consideramos que los combatientes chechenos se han distanciado de esta formación mítica llamada “Emirato” y están dispuestos a volver a la esfera de la legalidad”, afirmaba Zakáyev: “los combatientes han entendido que los objetivos que perseguían los representantes del Emirato no tenían nada en común con los intereses de los chechenos y Udugov y Umárov, de hecho, con sus consignas yihadistas, sólo perjudican la existencia de Chechenia como Estado”, declaró Zakáyev al periódico Kommersant.

Sin embargo, las declaraciones de los insurgentes chechenos divergen mucho de la versión que Zakáyev ofrece de ellos. Si bien es verdad que han incorporado elementos puramente chechenos a su discurso, en su última aparición declaran seguir formando parte del Emirato y continuar con la yihad: “no penséis que con estos cambios nos apartamos de la yihad, que nos separamos del Emirato. En absoluto. No queremos distanciarnos del Emirato, solo dejamos de subordinarnos a Doku”. Los motivos: supuestamente, mientras Umárov ha ostentado el cargo de Emir, ha tomado decisiones clave sin consultarlo con los otros mujaidines; incluso la proclamacion en octubre de 2007 del Emirato fue una iniciativa individual.
Asimismo, el nuevo Emir checheno, Gakáyev, describe, en su discurso, los 5 puntos que les identifican: “ser un servidor de Alá; respetar las leyes de la Sharia; continuar con la yihad en el Cáucaso; preocuparse por el pueblo (checheno) y querer liberar a Chechenia de infieles, apóstatas e hipócritas”.

¿Afectarán estos cambios a la insurgencia?
Posiblemente bastante en cuanto a los planteamientos ideológicos se refiere; pero poco, si hablamos de efectividad en la organización de la insurgencia. Actualmente, ya cada jamaat planea y ejecuta las operaciones que se llevan a cabo en su territorio de forma prácticamente autónoma. Debido a las dificultades con las que el Emirato se enfrenta a la hora de trasladar provisiones, armas y combatientes por las montañas del Cáucaso, cada jamaat se autoabastece. El reclutamiento de nuevos miembros y su entrenamiento también se lleva a cabo a nivel local.
Sin embargo, el objetivo principal del Emirato es común para todas las jamaats: establecer un emirato a lo largo del Cáucaso Norte, uniendo a todos los musulmanes bajo una misma bandera. El poder de Umárov y del Emirato se ha basado, al menos hasta ahora, en su capacidad de unir a mujaidines de todos los grupos étnicos del Cáucaso Norte, siendo la única “fuerza política” en el Cáucaso que habría logrado superar divisiones clánicas y nacionales de pueblos enfrentados. Si esta fuerza flaquea, cada jamaat podría comenzar una lucha autónoma para solucionar sus conflictos locales y, en algunos casos, como los de Chechenia e Ingushetia, el etnonacionalismo podría a la larga desempeñar un papel más destacado, en el soporte ideológico de la insurgencia, en detrimento del componente islamista.

De esta forma, y ya en la línea de lo que ha ido sucediendo este verano, la insurgencia chechena podría concentrar sus esfuerzos en luchar sólo contra el régimen de Kadírov para conseguir la independencia de una Chechenia islámica, dejando aparcadas aspiraciones más globales. Y del mismo modo, la insurgencia de Ingushetia (tal y como ya ha apuntado recientemente su jamaat), podría dejar de lado los objetivos pancaucásicos para centrarse en combatir a los infieles osetios que tienen ocupado “su” territorio de Prigorodni. Habrá que esperar para ver qué rumbo toman los acontecimientos.

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