Ana Sánchez Resalt, Observatorio Eurasia ::: La cumbre Rusia- UE que se celebró los días 31 de mayo y 1 de junio, no tuvo casi repercusión en la prensa española, pero los diarios rusos sí dedicaron muchas de sus páginas a narrar el encuentro.

Las expectativas y los intereses de Rusia y la Unión Europea para la cumbre celebrada en Rostov-del-Don los días 31 de mayo y 1 de junio volvían a dejar patentes las diferencias entre rusos y miembros de la UE. Si bien la situación en que ambas potencias se encuentran actualmente no es la misma (la Unión Europea sufre una crisis que está trastocando sus cimientos, mientras que Rusia está mostrando su faceta más colaborativa a nivel internacional), se subrayaron de nuevo las mismas diferencias de planteamientos y objetivos que se han presentado en anteriores cumbre sen materia de derechos humanos, defensa del estado de derecho y ciertas políticas sociales .

Los encuentros de alto nivel entre la UE y Rusia suelen tener un carácter más diplomático que “efectivo”, con propuestas que tardan tiempo en cristalizar, en las que suele haber cabos sueltos y puntos de desencuentro y proyectos que no se sabe exactamente cómo ni cuándo se llevarán a cabo. Es la historia que se repite cumbre tras cumbre, en la que hay un par de temas clave, muchos proyectos y propuestas de colaboración, buenas intenciones y ambiente cordial, pero al final lo que prevalece es que lo que necesita Rusia no interesa demasiado a la UE y lo que es prioritario para la UE es asunto “interno” para Rusia.

La 25º cumbre Rusia-Unión Europea celebrada en Rostov-del- Don (la primera que se realiza bajo el Tratado de Lisboa) reunía en esta ciudad del suroeste de Rusia a representantes del más alto nivel: el presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvédev, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Los temas fundamentales que se tratarían a lo largo de estos dos días girarían en torno a cómo hacer frente conjuntamente a la crisis económica, la seguridad energética, el cambio climático o el proyecto de la “Sociedad para la Modernización”, propuesto por Rusia en la cumbre celebrada en noviembre del año pasado en Estocolmo. Los asuntos a debatir parecían comunes y pertinentes para ambos pero, una vez establecidos, cada uno “barrió” para casa, se centró en los argumentos que más le interesaban y evitó o tocó ligeramente aquellos que les resultaban más incómodos. Más o menos lo mismo ocurrió con la forma en que la prensa rusa y española abordaron las noticias que esos días se publicaron sobre el encuentro bilateral. Los medios rusos destacaron ciertos acuerdos en cuanto a la “Sociedad para la Modernización” y que no se logró la anulación de los visados que proponía la delegación rusa, algo ya planteado en anteriores cumbres. Por su parte, los medios españoles, que pasaron de puntillas por la cobertura del acontecimiento, aunque también hablaron de visados y modernización, no se olvidaron de que, una vez más, Rusia no había querido decir nada sobre las violaciones de derechos humanos ocurridas en su territorio.

En el caso de España, la noticia de la cumbre Rusia-UE ocupó menos espacio del teóricamente esperado debido a la coincidencia con la noticia del ataque del ejército israelí a la flotilla con ayuda humanitaria destino a Gaza (por cierto, como curiosidad, El País, en su edición impresa del 2 de junio de 2010, publicaba a una columna, junto a la noticia sobre el ataque israelí, una información en la que decía que la ONG que fletó el barco con ayuda hacia Gaza, la turca “Fondo de Ayuda Humanitaria” –IHH-, nació a principios de los años 90 para socorrer a la población musulmana de Bosnia y Chechenia). Sólo La Vanguardia y El País dedicaron algo más de espacio a esta noticia.

Días antes del inicio de la cumbre, ABC informaba del acuerdo al que, tras 14 años de negociaciones, han llegado Talgo y RZhD [Consultado en 30-05-2010] (la línea de ferrocarriles rusos, Rossiiskie Zheleznye Dorogi) por el que la compañía ferroviaria española y la rusa establecerán un programa de cooperación.

A tres jornadas del comienzo de la cumbre, El Mundo y El País empezaban a publicar informaciones sobre lo que ésta podría dar de sí. El Mundo se hacía eco de la carta que Amnistía Internacional había remitido al presidente del Consejo Europeo y al presidente Rodríguez Zapatero  (como presidente de turno de la Unión Europea) [Consultado en 30-05-2010], para que en el encuentro se abordase el tema de las violaciones de derechos humanos en el Cáucaso Norte y el deterioro de la libertad de expresión. Por su parte, El País se preguntaba si “nombres como el de Anna Politkóvskaya, Anastasia Babúrova, Stanislav Markélov, Natalia Estemírova o Alekséi Sokolov saldrán a relucir en el encuentro ruso-europeo” [Consultado en 30-05-2010].

El artículo de J. I. Torreblanco, publicado en El País el día en que comenzaba la cumbre, nos proporcionaba una breve visión general de las posiciones Rusia-UE [Consultado en 31-05-2010]. La Unión Europea la componen 27 países, cada uno con sus propias peculiaridades históricas, sociales, económicas y políticas, por lo que el posicionamiento de la Unión Europea ante Rusia está lejos de ser homogéneo, aunque, pese a todo, Rusia ha sabido llevar las relaciones con Europa con bastante habilidad. Siempre ha existido, se señala en el artículo, esa divergencia sobre cómo tratar con Rusia y entre los miembros de la UE es recurrente un cierto interés por que los rusos se acerquen a los “parámetros occidentales hasta convertirla en una democracia representativa con una economía abierta al exterior y una política exterior alineada con la UE”. Esta propuesta caería por su propio peso, puesto que la trayectoria histórica de Rusia y su desarrollo social, económico y político ha sido diferente al del resto de Europa.

El 1 de junio, en su edición impresa, La Vanguardia tocaba uno de los temas fundamentales, sobre todo para los rusos (como ya veremos más adelante), de esta cumbre: la anulación de los visados entre la UE y Rusia. El País, por su parte, destacaba que Medvédev aseguró en la rueda de prensa posterior al primer día de la cumbre que mantendría la reserva rusa existente en euros (un 40% del total)  [Consultado en 01-06-2010], a la vez que elogió a los líderes europeos por cómo habían actuado ante la grave situación económica de Grecia . Por otro lado, también mencionaba la declaración conjunta sobre la “Sociedad para la Modernización”, propuesta rusa presentada en la cumbre de Estocolmo en 2009 en la que se proponía la colaboración entre Rusia y la UE en materias de cooperación tecnológica e innovación. En un último y tímido párrafo, añade que Rompuy “se mostró preocupado” por la “impunidad reinante en Chechenia y en algunas regiones del Cáucaso Norte”. No sabemos si estas declaraciones se hicieron motivadas por una preocupación real o quizás animadas por acciones como la de Amnistía Internacional, pero muestran cierto interés por parte de la Unión Europea sobre la situación de los derechos humanos en Rusia, aunque resulte altamente insuficiente. Otra cosa bien distinta es que Rusia haga caso a estas “recomendaciones” de los europeos. Sobre este tema también escribió ABC. En esta información, se subraya que la UE “reprocha” a Medvédev la situación de Rusia en materia de derechos humanos [Consultado en 02-06-2010], aunque destacó “la evolución de Rusia y se refirió en particular a la ratificación del Protocolo 14 de la Convención Europea de Derechos Humanos y al mantenimiento de la moratoria sobre la aplicación de la pena de muerte”. Algo es algo. Aunque, como apunta el artículo, a Rompuy se le pasaron por alto las detenciones que tuvieron lugar esos días en Moscú de un centenar de personas que intentaban manifestarse pacíficamente [Consultado en 05-06-2010]pero que, convocatoria tras convocatoria, veían negado su derecho (recogido en el artículo 31 de su propia Constitución).

En otra línea, y como recogerían las publicaciones rusas, el diario Público destacaba que Medvédev había declarado que Rusia estaba dispuesta a suprimir los visados “ya” [Consultado en 01-06-2010], pero entendía que la UE tuviera más complicada la toma de una decisión al respecto, puesto que eran 27 países con diferentes posturas que a veces obedecen a “razones históricas”.

Al contrario que los medios españoles, la prensa rusa sí dio prioridad a esta cumbre. En los medios digitales que consultamos para la elaboración de este artículo , se publicaron diariamente una o dos informaciones al respecto, casi siempre destacadas en la página de inicio del diario dentro de la sección de “Política”.

El 28 de mayo la edición digital del diario Gazeta [30-05-2010] publicaba una información en la que señalaba los dos temas prioritarios para el gobierno ruso a tratar en la cumbre ruso-europea: la anulación del régimen de visados y la “Sociedad para la Modernización”. En cuanto al primer tema, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Alexander Grushko, confiaba en lograr progresos y aseguraba que ya había respondido todas las preguntas sobre el cambio al régimen sin visado, garantizando que con este cambio no llegarían a la Unión Europea “figuras indeseables”. La segunda de las prioridades rusas en esta cumbre se centraría en conseguir definir y llegar a acuerdos concretos sobre la propuesta rusa de la “Sociedad para la Modernización”, que busca la cooperación Rusia-Europa en materia de tecnología, economía e innovación.

Kommersant publicaba, el día del comienzo de la cumbre, un artículo bajo el título “Operación «modernización»” [Consultado en 31-05-2010], en el que daba algunas claves sobre qué es eso de la modernización y de la “Sociedad para la Modernización”. La palabra “modernización” ha ido ganando espacio en el discurso mediático, introducida por funcionarios rusos, en este mismo año, según se explica en esta noticia. El presidente Medvédev se referiría a ella cuando hablaba de la necesidad de establecer el final del estado de subdesarrollo del país y la urgente renovación del mismo, tanto tecnológica como políticamente. Cuando estalló la crisis de 2008, también se despertó en Rusia, como pasó al resto del mundo, una conciencia que urgía cambios y renovaciones. Así, en mayo de 2009 se creó la Comisión Estatal para la Modernización con la intención de trabajar en la renovación tecnológica y de la economía. En septiembre de ese mismo año, el presidente Medvédev publicaba el artículo “¡Rusia, adelante!” en Rossiiskaya Gazeta en el que exponía la situación del país y los cambios que era preciso realizar. Los grandes problemas que enfrenta Rusia, según el mandatario ruso, son la corrupción, el atraso tecnológico y la fuerte dependencia que la economía rusa tiene de sus recursos naturales. Que un presidente hable de errores e intente proponer soluciones es algo importante, novedoso incluso, aunque luego no se ejecuten todos los pasos necesarios para lograr los cambios propuestos, ni se arreglen otros asuntos más espinosos que atacan directamente al estado de derecho. La llamada del presidente de la Federación Rusa obtuvo respuestas, entre ellas la del Instituto de Desarrollo Moderno (INSOR), que creó un informe titulado “La Rusia del siglo XXI: la deseada imagen del mañana”, en el que se recogen y amplían algunos de los puntos señalados por Medvédev.

Komoslskaya Pravda, en un artículo muy crítico publicado el día 31 de mayo dudaba de los logros que se pudiesen alcanzar en esta cumbre [Consultado en 01-06-2010]. Coincidiendo con todas las informaciones publicadas estos días, destacaba los dos puntos clave (visado y modernización) en los que la delegación rusa pretendía conseguir algún avance durante el encuentro bilateral. En el artículo se asegura que Rusia está ya preparada para la extinción del visado, pero que no confía en el éxito de la propuesta, ya que no existe unanimidad al respecto en la UE. España, Italia y Suecia estarían a favor, pero Finlandia y una serie de “pequeños europeos”, junto a otros países, mantendrían una posición “especial”. Según Komsomolskaya Pravda, los europeos que se oponen a la anulación de los visados tendrían dos argumentos: el primero, la idea de que el territorio ruso se convirtiese en paso para oleadas de inmigración hacia la UE, procedentes de diferentes lugares. Sin embargo, el diario recuerda que hay un acuerdo entre Rusia y la UE sobre readmisión que lleva funcionando tres años, “por el cual nuestro país acepta recibir la entrada a través del territorio ruso hacia Europa de ciudadanos de terceros países o figuras sin ciudadanía, para luego deportarlos más adelante a su patria histórica”. El segundo argumento esgrime que los europeos “podrían pensar que los rusos van a ocupar todos los puestos de trabajo” y, como resultado, “aumentará el desempleo entre la población local”. Tampoco ve el diario este argumento válido y aclara que para trabajar en Europa es necesario un permiso especial de trabajo y de residencia. Como contraste con la política de inmigración mantenida con Rusia, hace mención a que los ciudadanos de 50 países, “entre ellos uno tan exótico como Ecuador”, tienen derecho a entrar en territorio europeo sin visado, al contrario que los rusos. En cuanto a la muy publicitada “Sociedad para la Modernización”, apunta este mismo artículo que no hay una línea concreta definida y que sólo los alemanes han mostrado interés por alguno de sus programas. La posición de la UE es, según el diario, contradictoria en este punto, puesto que hay algunos miembros de la Unión que no quieren dar ningún paso en conexión con Rusia, para no enlazarlo con la política: exigen “mayor democracia”, lo que llaman “arrepentirse de la URSS”, y “alguna otra cosa más que se les ocurrirá”.

El día 1 de junio se publicaron diversas informaciones sobre el primer día de la cumbre que recogían la cena informal (Izvestia habla incluso del menú en “Cocina del Don para los invitados europeos” [Consultado en 01-06-2010]) que había tenido lugar a orillas del río Don en Rostov-del-Don, en la que ya habían comenzado a tratarse algunos temas fundamentales propuestos para la cumbre.

Izvestia reseñaba los puntos fundamentales en los que se profundizaría en el encuentro entre los líderes de la Unión Europea y el mandatario ruso [Consultado en 02-06-2010]: cancelación del visado, la crisis financiera, la seguridad energética y los problemas climáticos. Recogía esta información las declaraciones de Vladímir Chizhov, representante de Rusia ante la UE, que mostraba su convencimiento acerca de que el proyecto del proceso de anulación de visados pasara a “algo más concreto”, y que se profundizara en la “Sociedad para la Modernización”. Por su parte, el representante de la UE ante Rusia, Fernando Valenzuela, también esperaba que las negociaciones con respecto a los visados prosperasen en esa cumbre. Otros temas fundamentales de las conversaciones, según Izvestia, serían la seguridad, la crisis económica y asuntos relacionados con el sector energético, tres puntos esenciales para determinar la seguridad euroatlántica.

Este punto también se destaca en Komsomolslkaya Pravda, que cita fuentes del Kremlin sin identificar que afirman que “a pesar de la existencia, a veces, de puntos de vista diferentes” se nota el aumento de entendimiento en temas de seguridad [Consultado en 01-06-2010], en la búsqueda de una seguridad efectiva ante una posible amenaza global. Aparte de estos asuntos, durante la segunda jornada de la cumbre se tratarían el proceso de paz en Oriente Próximo, la situación de Afganistán y Pakistán, el problema nuclear de Irán y los conflictos en Europa como Chipre, Kosovo, Transnistria y Georgia. Grushko confiaba en que se llevaría a cabo un “diálogo profundo”, ya que las posiciones de Rusia y la Unión Europea “coinciden o están muy cercanas” en cuanto a problemas de estrategias globales y política exterior.

Izvestia citaba en su información una entrevista realizada a Arkady Dvorkovich, asistente del presidente ruso, y publicada ese mismo día en Kommersant bajo el título “En lo esencial somos un país europeo” [Consultado en 02-06-2010]. A la pregunta sobre qué espera Rusia de la colaboración con sus socios europeos, Dvorkovich recuerda que también tienen otros socios como EEUU, India, Corea y Japón, pero que la Unión Europea es para ellos “el socio más próximo por definición. Nosotros, en esencia, somos un país europeo”. Insiste en la importancia del diálogo con EEUU (“es muy importante porque es el país con la tecnología más avanzada”) y la UE, además de con compañías concretas para establecer planes de cooperación tecnológica y de innovación. Por eso ve imprescindible “la movilidad de empresarios, investigadores e inversores entre la Federación Rusa y la Unión Europea”. No hay que ser un “lumbreras” para intuir que en esta respuesta va implícita una petición de mejora de esa movilidad, con menos trabas y burocracia, es decir, sin visado o con visados más fáciles, presunción que se confirma cuando el asistente del presidente comienza a hablar de la necesidad de cambiar el régimen de visados para facilitar esa movilidad. “Todo está previsto”, afirma Dvorkovich. Al parecer, habría un plan que reestructuraría las normas migratorias y de registros de los especialistas de “alta cualificación” para facilitar los permisos de trabajo en estos casos. Sobre la “Sociedad para la Modernización”, adelanta que ya existe un proyecto de memorándum y que se trabaja en una declaración política, que incidirá en cinco puntos fundamentales: “estimulación de las inversiones mutuas en ámbitos tecnológicos y de innovación, el desarrollo del comercio y la integración ulterior en los mercados, la consolidación de la cooperación en el campo de la ciencia y la investigación, el reforzamiento del ambiente jurídico, la mejora del clima de inversiones y social, la consolidación de los contactos entre la gente y el diálogo con las sociedades de negocios”.

Los diarios rusos consultados también coincidían en resaltar el hecho de que, tras el primer día de cumbre, Europa y Rusia no habían logrado llegar a ningún acuerdo preciso en cuanto a la anulación del régimen de visados, ni nada realmente concreto en cuanto a la “Sociedad para la Modernización”. En el primer día de la reunión, aunque fuera algo más informal, se esperaba que se establecieran plazos concretos en un hipotético paso al régimen sin visado y que se firmara el programa de la “Sociedad para la Modernización”  [Consultado en 01-06-2010] propuesto por Rusia. Como bien adivinó Vladímir Solovev, autor de la información publicada en Kommersant, ninguna de las dos cosas ocurrió tal y como se esperaba. Se “charló” sobre la necesidad de garantizar las reglas del derecho en Rusia, sobre la voluntad de la UE de contribuir a la lucha contra la corrupción o a mejorar el clima de inversiones. Insisten los rusos en la “Sociedad para la Modernización”, y aportan una relación de medidas comunes que implican la cooperación entre ambos en “todas las esferas”: lucha contra la corrupción, régimen de visados, espacio, medicina, tecnologías de la navegación, aumento de la eficiencia energética, etc. Ya en 2005 se señaló una “hoja de ruta” en la que se trataron los contenidos generales y esenciales sobre los que debían trabajar la UE y Rusia: economía, el malavenido y complejo trío justicia-libertad-seguridad, seguridad exterior y formación en investigación científica. Según Joao Vale de Almeida, director para Asuntos Exteriores de la UE recientemente nombrado representante para EEUU de la UE, esta “Sociedad para la Modernización” debería “fundarse en los principios determinados por aquella hoja de ruta”.

Por otro lado, y a diferencia de la mayoría de las publicaciones consultadas, Komsomolskaya Pravda destacaba en una noticia las declaraciones de Durao Barroso: “el terrorismo es nuestra amenaza común” [Consultado en 01-06-2010]. El presidente de la Comisión Europea recordaba a las víctimas de los atentados del metro de Moscú y Stávropol y destacaba la necesidad de unirse en la lucha contra el terrorismo.

El diario Pravda titulaba “La Unión Europea no tiene prisa por dejar pasar a los rusos” [Consultado en 01-06-2010]. Las actuales normas de visados obligan a los europeos a registrarse a los tres días de su llegada a Rusia y cada vez que se mueven de ciudad, algo que no es necesario hacer en países europeos y que, con el proyecto de eliminación de visados, se evitaría. Las exigencias de la UE para considerar la anulación de los visados son conocidas: implantación de pasaportes biométricos, mejoras en el control fronterizo y de la guardia de fronteras y creación de sistemas de información regular con la Interpol sobre documentos perdidos. El autor de la información opina que en algunos aspectos la UE tiene razón en sus exigencias, sobre todo en cuanto a mejora del control fronterizo. En la frontera rusa con Finlandia los controles son de 3 ó 4 horas, en la frontera finlandesa con Rusia, media hora. Además, por Kazajstán se “cuelan” muchos ilegales y drogas. Sin embargo, no entiende la obligatoriedad de presentar en el consulado información sobre el salario del que va a viajar a Europa o el extracto de la cuenta del banco, o la muestra de la reserva de hotel pagada de antemano. Los problemas y enfrentamientos de ambas partes sobre este tema son evidentes, pero afirma que la parte rusa está preparada para discutirlos detalladamente, aunque a los europeos no “les conviene” tratar la cuestión de los plazos concretos. La información termina con una pregunta abierta: “¿Puede ser que el asunto no sólo se trate de la transparencia con la frontera de Kazajistán y los pasaportes biométricos, sino con el descontento con la política rusa? Pero esto ya no tiene relación directa con los visados”.

Rossiiskaya Gazeta es el único periódico de entre los consultados que el día después de la primera jornada de la cumbre hace mención, aunque sea en una tímida línea, de la referencia de la UE sobre los derechos humanos. Apunta que, además de tratar asuntos de seguridad europea, problemas internacionales o energía, es “tradicional en las cumbres Rusia-UE el asunto del respeto a los derechos humanos en Rusia, esta vez avivado por la muerte, en el centro de detención preventiva, del abogado Sergei Magnistsky” [Consultado en 02-06-2010]. Bueno, por la de Magnistsky y otras muchas, podríamos añadir…

Tras dos días de reuniones entre el máximo dirigente de la Federación Rusa y los líderes de la Unión Europea, los diarios rusos sacaban conclusiones de la misma, coincidiendo en los temas destacados, del mismo modo en que lo hicieron en sus predicciones. Visados y “Sociedad para la Modernización” fueron los temas estrella de la cumbre, aunque los resultados de la discusión entre las altas esferas rusas y europeas no fueran los esperados, ni en contundencia, ni en términos resolutivos.

Para Kommersant, aunque “se habló por los codos” del asunto del visado [Consultado en 03-06-2010], Moscú no supo conseguir ningún acuerdo sobre el nuevo régimen; entregó a la Unión Europea un documento sobre su proyecto de anulación de visados “aunque es poco probable que se acepte”. Sin embargo, ven algo de esperanza, ya que, una vez que hay una propuesta oficial sobre el asunto, la parte rusa tendrá la posibilidad de preguntar a Bruselas sobre este escrito cada vez que haya nuevos encuentros entre Rusia y UE, y “los funcionarios europeos se verán obligados a responder algo cada vez”. En la línea de “el que la sigue la consigue”… Las palabras de Medvédev en rueda de prensa aparecen en todas las publicaciones (incluso en algunas españolas, como hemos visto al principio): “A nosotros nada nos lo impide” y “estamos preparados, aunque sea mañana”, recoge Kommersant. Ellos lo están, la UE, al parecer, no. Para Kommersant, el único balance positivo de la cumbre ha sido la declaración conjunta de las partes para la “Sociedad para la Modernización”. En ella, Moscú y Bruselas reconocieron el mutuo interés en la “facilitación del comercio y el desarrollo de competencias, incluso por medio de la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio”, para lo que se trabajaría en el desarrollo de las economías, la lucha contra la corrupción y en las mejoras en el ámbito de la innovación. Según recoge una información de Izvestia (que veremos más abajo), Rusia estaría ya preparada para ingresar en la OMC: “Rusia necesita a la OMC, pero la OMC también necesita a Rusia” y ven necesario involucrar a la Federación en asuntos internacionales. El plan, en cualquier caso, no sería preparado antes del próximo otoño. Propuestas tan rotundas y determinantes (el ingreso de Rusia en la OMC) otorgan a este proyecto una notoriedad que en principio no parecía tener, pues había dado la impresión de que se trataba de una nueva estrategia dirigida a la aceptación de las “audiencias”, y cuya intención principal era dar muestra de la relación cordial existente entre ambas partes y centrada en la colaboración y el intercambio de recursos humanos y materiales. Al parecer, esto no sería así, y la “Sociedad para la Modernización” tendría la intención de ser algo más que un reclamo publicitario. Ahora bien, de modo parecido a lo que ocurre con los visados, habrá que ver si coinciden en intereses la UE y Rusia, y si ambos quieren ir en la misma dirección cuando llegue el momento de pasar de un proyecto a un documento en firme.

Con respecto al famoso documento, Rossiskaya Gazeta recogía las declaraciones de Medvédev en rueda de prensa [Consultado en 03-06-2010] en las que el presidente ruso se mostraba satisfecho por lo conseguido en la cumbre en este sentido. El documento, explica el artículo de Rossiskaya Gazeta, se centra en la cooperación entre ambas partes en varias esferas: las posibilidades para la inversión, el desarrollo del comercio bilateral, la creación de condiciones favorables para las pequeñas y medianas empresas, la defensa de los derechos de la propiedad intelectual, el transporte, el espacio, la eficiencia de energía, el funcionamiento eficaz del sistema judicial y la lucha contra la corrupción, además de otros asuntos que se irán añadiendo a lo largo de los próximos meses. Para Medvédev, un aspecto fundamental es que se desarrolle más activamente la colaboración entre Rusia y la UE en materia de alta tecnología e innovación. Herman van Rompuy afirmaba, en la misma rueda de prensa, que “si queremos que esta ‘sociedad’ dé frutos, la modernización de Rusia debe ser real”. Por último, el presidente ruso también elogió la rapidez y eficacia con la que la UE ayudó a Grecia para que no se hundiera de manera definitiva.  En este mismo artículo, Rossiiskaya Gazeta se hacía eco de algunas de las principales discrepancias entre ambos interlocutores. La UE pedía “garantizar el cumplimiento de la ley y la limpieza del sistema de justicia”, mientras que Moscú solicitaba “concentrarse en la economía y las tecnologías más que en las leyes rusas”. Las perspectivas iniciales a la hora de enfrentarse a los problemas y de buscar acuerdos, como vemos, discrepan desde la misma base. De este modo, llegar a acuerdos reales que consigan dar frutos que puedan ser realmente útiles y convenientes para la sociedad, se presenta como una tarea más que complicada, ya que la mayoría de los convenios que se presenten entre rusos y europeos quedarán siempre limitados por estas divergencias existentes en el planteamiento base.

Además del documento sobre la “Sociedad para la Modernización”, se firmaron dos acuerdos más [Consultado en 03-06-2010]: el primero, “Sobre la defensa de la información secreta”, firmado por el director adjunto de FSB, Sergéi Smirnov, y la representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton; el segundo, en cuanto a la petición de una investigación sobre el ataque israelí contra la flotilla que se dirigía a la franja de Gaza. No hubo una declaración conjunta de condena, por discrepancias de algunos países de la UE.

Nos hemos reservado para el final la información más curiosa y crítica, publicada en Izvestia [Consultado en 02-06-2010]. Al igual que las anteriores, recogía que no se se había conseguido ningún acuerdo sobre la anulación del visado y que hubo ciertos avances en el tema de la “Sociedad para la Modernización”. Según la información de Izvestia, las dudas en la decisión sobre la anulación del visado frenan las relaciones de cooperación económica entre Rusia y la UE, y los europeos “encuentran nuevos y nuevos argumentos para la renuncia a decidir sobre esta pregunta [la de la cancelación del visado]” . Medvédev “defendía” que la UE no hubiese tomado una decisión sobre este tema porque “para nosotros es más fácil, somos un solo estado, y no 27 países (…) Pero la anulación de los visados cementaría la asociación estratégica entre Rusia y la UE y, lo que es más importante, facilitaría la vida de millones de personas en Rusia y en los países de la Unión Europea”.
Para Izvestia, el hecho de que la Unión Europea no responda a la pregunta sobre los visados se debe a que los 27, en estos momentos, “están más centrados en buscar vías de escapatoria a la crisis económica”.

Si hasta el momento, como hemos podido comprobar, los diarios rusos no habían prestado especial interés en el tema de los derechos humanos, que sí queda recogido en las publicaciones españolas, Izvestia se desliga de sus compañeros y deja bien clara su postura: “Los líderes europeos no podían no tocar el tema de los derechos humanos. Esta pregunta altera a la UE cada vez que visita Rusia. Y cada vez que ocurre, el líder ruso se ve forzado a pedir que no se entrometan en los asuntos internos de Rusia”. Además, según este periódico, en esta ocasión, Medvédev “no se paró a responder” a la denuncia del presidente del Consejo Europeo Herman Van Rompuy sobre la violación de los derechos humanos en Chechenia y la “situación alarmante de los defensores de los derechos humanos y los periodistas en Rusia”. El presidente ruso se centró en contestar las preguntas sobre los puntos de contacto, el refuerzo de cooperación. Al parecer, la defensa de los derechos humanos no es un “punto de contacto” entre países. La archiconocida excusa de “asunto interno” ya le valió la impunidad en una guerra y ha sido el escudo que han utilizado para actuar libremente en muchos otros asuntos; pero la UE parece no querer ir más allá, y se conforma con sugerirle amablemente que “tenga cuidado” con eso de los derechos humanos y que a ver si resuelve ese turbio asunto de los periodistas y activistas asesinados, que no acaba de cuadrar con la imagen de un país democrático…

Aunque lo que más nos llamó la atención de esta información fue algo que ocurrió paralelamente a la cumbre, que no estaba directamente relacionado con ella, pero que supone una vergonzosa ironía. El artículo de Izvestia cierra con una curiosidad. El mismo día 1 de junio, en el hipódromo de Rostov-del-Don, tenía lugar un concurso de saltos de caballos en el que el ganador es galardonado con el “Premio Presidente de Rusia”. Mientras que se celebraba este concurso, Medvédev, Durao Barroso y Rompuy discutían el tema de los visados, intentaban sacar algo de utilidad de la “Sociedad para la Modernización” y volvían a hacer patentes las diferencias de base en temas de estado de derecho y defensa de derechos humanos, tenía lugar esta carrera en el hipódromo de la ciudad. Hasta aquel lugar se desplazó una persona que, sin lugar a dudas, estaba en la cabeza de todos al hablar de violación de derechos humanos. El mismo Ramzán Kadírov, dueño de uno de los caballos, estaba allí.

Tras dos días de cumbre, los únicos puntos “positivos” (por decir algo) que se sacaron del encuentro fueron unas frases con cumplidos mutuos, proyectos sobre colaboración y promesas de cooperación, así como el enésimo recordatorio sobre lo importante que es que Rusia y la Unión Europea sean buenos aliados y sobre qué bien lo están haciendo hasta el momento, a pesar de las dificultades. Los propósitos de enmienda sobre determinados asuntos conflictivos quedaron olvidados; para ninguna de las dos partes era el momento de molestar a los “socios”. Quizás hubiese sido más fructífero o, por lo menos, muchísimo más interesante, acercarse un rato al hipódromo a charlar con el presidente checheno.
Por cierto, su caballo ganó y se embolsó el millón de rublos del premio.

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