Miguel Vázquez Liñán, Observatorio Eurasia ::: ¿Es posible entender la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial de manera independiente a la represión que se vivió bajo el régimen de Stalin? Según Medvédev, podría ser…

Las celebraciones del “día de la victoria”, conmemorando el sesenta y cinco aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, han vuelto a poner de manifiesto la importancia simbólica que la “Gran Guerra Patriótica” tiene para la Rusia actual.

Medvédev, que se ha prodigado en los medios durante los festejos, ha intentado dejar clara su condena a los crímenes de Stalin, y ha lanzado un llamamiento a los historiadores para que “separen” la historia de la guerra (la victoria) de lo que ocurrió antes y después (la represión). Difícil y artificial separación, desde luego.

También el presidente ruso ha arremetido contra aquellos que, en la Rusia de hoy, exhiben esvásticas, celebran el cumpleaños de Hitler y cometen crímenes racistas en defensa de una supuesta raza aria. Si Medvédev habla en serio, algo que está por ver, debería preguntarse por qué la justicia de su país es tan laxa con este tipo de delitos.

A pesar de que se han producido condenas contra autores de crímenes racistas, éstos siguen siendo habituales en las grandes ciudades rusas y suelen tener como víctimas a ciudadanos de Asia Central y el Cáucaso. La mayoría de estos delitos quedan impunes, tal y como denuncian año tras años las organizaciones en defensa de los derechos humanos.

Hay poco espacio para el optimismo, pero esperemos que ésta sea una excepción a la regla que muestra la inmensidad que media entre el discurso de Medvédev y la (cruda) realidad.

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