Entrevista a Friederike Behr (investigadora sobre Rusia de Amnistía Internacional)
Por Marta Ter (Lliga dels Drets dels Pobles)

¿Se ha convertido el activismo en favor de los derechos humanos en una profesión de riesgo en Rusia?

Los activistas defensores de los derechos humanos en Rusia viven bajo amenaza; el asesinato y algunos ataques dirigidos contra activistas de los derechos humanos en este último año han demostrado que ejercer esta actividad puede llegar a ser muy peligroso. Además, según el presidente Medvédev, los defensores de los derechos humanos son a menudo percibidos como enemigos por parte de los funcionarios del estado. Sin embargo, hay muchas y muy diversas organizaciones de derechos humanos que trabajan actualmente en Rusia, algunas de ellas desde hace ya bastantes años, dentro de sus respectivos campos de especialidad; de estas últimas, encontramos también algunas que critican abiertamente a las autoridades por no ser capaces de garantizar los derechos humanos.

¿Qué diferencias hay entre ser un activista extranjero en Rusia y un activista ruso?

Como extranjero, trabajar en Rusia implica mucha burocracia y, también, a diferencia de los ciudadanos rusos, nos vemos sometido a un gran número de restricciones. Desde el momento en que tienes que llevar siempre encima el pasaporte y mostrarlo para poder acceder a un edificio oficial o incluso para comprar un billete de tren, los extranjeros nos hemos hecho muy visibles. Por otra parte, el hecho de estar tan a la vista de todo el mundo, más que los ciudadanos rusos, supone también una especie de protección.

¿Cuáles son las principales fuentes de información para elaborar los informes periódicos de organizaciones como Amnistía?

El contacto directo con las víctimas de abusos contra los derechos humanos, abogados, ONG locales y nacionales y demás expertos; también fuentes gubernamentales, periodistas, medios de comunicación, ONG internacionales especializadas en nuestro campo de interés; y también científicos, analistas…

¿Cuál es la situación actual de las ONG en el Cáucaso Norte?

La situación es distinta en cada una de las repúblicas del Cáucaso Norte. Por lo que sabemos, quedan muy pocas ONG independientes en Chechenia, mientras que en Daguestan todavía hay una comunidad muy activa de ONG. El Gobierno de Ingushetia, en 2008, estableció un diálogo con las ONG regionales.

¿Cuáles son los principales obstáculos que encuentran esas ONG?

En todas las repúblicas, los miembros de las ONG han expresado su preocupación por la independencia de sus respectivas organizaciones y por la seguridad propia y de sus colegas. La situación de criminalidad e impunidad a la que se enfrentan los defensores de los derechos humanos y los periodistas ponen en una situación de elevado riesgo a todas las ONG que operan actualmente en la región.

Es de suponer que los cuatro asesinatos de activistas ocurridos en la región este verano no han hecho más que empeorar la situación…

Con el asesinato de Natalia Estemírova, el mensaje fue que sería preferible no hablar abiertamente de violaciones de los derechos humanos, aunque, a pesar de ello, todavía era posible trabajar por los derechos humanos de forma más discreta. Pero el asesinato de Zarema Saiduláyeva y de su marido frustró esta ilusión. El asesinato de Maksharip Aushev, casi un año después de cesar su actividad de organizar reuniones públicas y dejar el cargo de editor de un sitio web independiente, fue una señal inequívoca de la criminalidad que caracteriza al Cáucaso Norte.

¿Cómo se explica que ninguno de los asesinatos cometidos contra activistas haya sido resuelto?

Los órganos investigadores deben poder trabajar sin interferencias y sin miedo a las represalias, incluso cuando investigan la participación de funcionarios gubernamentales en crímenes como estos. El Gobierno tiene que manifestar de forma clara que no habrá impunidad para el asesino de los defensores de los derechos humanos, independientemente del tiempo que lleve la investigación o de su dificultad.

El asesinato de Natalia Estemírova está siendo investigado por un grupo del Comité Federal de Investigación, con el fin de garantizar su total independencia, pero según informaciones de la prensa, los testigos tienen demasiado miedo a hablar.

¿Cómo se puede luchar contra esta impunidad?

Las autoridades necesitan que se les recuerde repetidas veces que ni en Rusia, ni en el extranjero, las organizaciones europeas e internacionales, como por ejemplo Naciones Unidas, olvidarán nunca estos crímenes y que la gente seguirá pidiendo respuestas.
Por supuesto, también debemos aplicárnoslo a nosotros mismos, las organizaciones de defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional o la Lliga dels Drets dels Pobles, encargadas de garantizar que la gente esté informada del curso de las investigaciones y de seguir exigiendo justicia.

Después del asesinato de Estemírova, Memorial, prácticamente la única ONG independiente que monitorizaba las violaciones de los DDHH en Chechenia, abandona la región por cuestiones de seguridad. ¿Quién se encarga ahora de informar sobre lo que ocurre en la zona?

Las ONG rusas han constituido una comisión pública encargada de monitorizar la situación en Chechenia. Por su parte, las ONG internacionales seguirán también controlando la situación. Amnistía Internacional seguirá tan activa en el Cáucaso Norte, Chechenia incluida, como antes. Hay un gran sentido de la responsabilidad entre las ONG rusas e internacionales y no podemos simplemente abandonar nuestra tarea en la región.

¿Cuál cree que es el papel de la UE para intentar mejorar la situación?

En cualquier reunión bilateral o multilateral entre Rusia y la UE, los derechos humanos deberían tener un papel tan relevante como las relaciones económicas. Ni los miembros de la UE ni Rusia deben renunciar a los principios de los derechos humanos en nombre de la lucha contra el terrorismo.

¿Y el papel de otros países, fuera del marco de la UE?

Hay también un buen número de funciones prácticas que pueden hacer segundos países: proporcionar protección temporal a los defensores de los derechos humanos víctimas de amenazas, promover el intercambio y la formación en órganos judiciales y policiales en materia de derechos humanos (siempre asumiendo que sus estados tienen ya sus propios estándares) o solicitar regularmente y de forma pública resultados de las investigaciones sobre violaciones de los derechos humanos.

¿Qué puede hacer la sociedad civil de esos países?

Es importante que los activistas y las ONG en los países de Europa se involucren en un mayor número de actividades, en sus propios países, para fomentar la solidaridad con los defensores de derechos humanos en Rusia.

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