Marta Ter (Lliga dels Drets dels Pobles)::: Elena Maglevannaya, de 28 años, estudió Física y Magisterio en lengua rusa en la Universidad de Volgogrado.

Hace un par de años comenzó a trabajar como periodista freelance, especializándose en la situación de los chechenos en las prisiones rusas. El pasado mes de mayo, los tribunales aceptaron la demanda interpuesta contra Maglevánnaya, por su denuncia de que en las prisiones rusas las torturas son prácticas sistemáticas, sobre todo entre los prisioneros chechenos. Se le inculpó de difamar el buen nombre de una colonia penitenciaria de Volgogrado y fue condenada a pagar una multa y retractarse de sus artículos. Maglevánnaya se negó a cumplir con la sentencia y, ante la certeza de acabar en la cárcel, pidió refugio político en Finlandia en junio de 2009.

Elena, ¿por qué decidiste escribir concretamente sobre los chechenos?

Siempre me había interesado el tema de Chechenia. Ya me di cuenta de la injusta agresión que este pueblo sufrió por parte de Rusia durante la primera guerra. No porque estuviera de acuerdo o no con la independencia que reclamaban, sino por el modo en que la guerra se llevó a cabo, sin ningún escrúpulo, asesinando a miles de civiles.

¿Y dónde publicas tus artículos?

Trabajo como periodista freelance, y publico en un diario moscovita, Svobodnoe Slovo, y en www.ichkeria.info.

¿Y no publicas nada en Volgogrado, donde vives?

Desgraciadamente, los temas sobre Chechenia son muy difíciles de colocar. Nadie quiere publicarlos, no interesan.

¿Podrías darnos algún ejemplo de casos sobre los que hayas escrito?

Islam Taípov: lo obligaron, bajo tortura, a firmar una falsa confesión en que se declaraba terrorista, y lo condenaron a 16 años de prisión. Cuando ingresó en la prisión de Tomsk, en agosto del 2008, le soltaron un pastor alemán que lo mordió por todo el cuerpo … Acto seguido, lo encerraron en una celda de castigo durante dos semanas, donde le pegaban a diario.
Según los familiares, salió de la celda de castigo muy débil, lleno de heridas y, un año después, aún tiene el cuerpo cubierto de cicatrices de las mordeduras del perro.

¿Cuántos chechenos hay ahora en las prisiones rusas?

22.000, la mayoría condenados por actos muy graves, como terrorismo, pertenencia a bandas armadas ilegales, tenencia de armas … Muchos de ellos cumplen penas de entre 15 y 24 años, o cadena perpetua. Y la mayoría son enviados lejos de Chechenia: a Siberia, o al Lejano Oriente.

¿Y qué hay de verdad tras estas acusaciones?

Pues de todo; indudablemente, sí que hay algunos chechenos que están en prisión por haber cometido crímenes graves, pero la gran mayoría han sido obligados, bajo tortura, a firmar falsas confesiones.
Y también hay los que, de hecho, son prisioneros de guerra. Son aquéllos que lucharon en el bando de los independentistas durante la guerra, que se defendieron de una agresión. Consideramos que este grupo tendría que ser amnistiado.

¿En cuál de estas categorías entraría Zubairaev, al checheno sobre el cual has escrito últimamente y por el cual has sido juzgada?

Zubairaev nunca había luchado; es un joven al que obligaron a firmar una confesión bajo tortura. Los 3 meses siguientes a su detención, la familia ni siquiera sabía dónde estaba retenido. Le pegaron para que firmara una declaración falsa manifestando que que pertenecía a bandas armadas ilegales, lo cual no era cierto.

Lo enviaron a la colonia penitenciaria IK-25, cuyo director había luchado en Chechenia. Justo después de ingresar en la prisión, el director le mostró un cuchillo y le dijo: “En Chechenia me cargué a muchos chechenos con este cuchillo; y aquí lo continuaré haciendo contigo”. Le pegaron en diversas ocasiones, incluso le clavaron tornillos en las piernas. Detrás de estos maltratos no había ningún propósito más que humillarle, castigarlo por el hecho de ser checheno.

Otros prisioneros consiguieron contactar con la hermana de Zubairaev, avisando de que si no hacían nada, posiblemente lo acabarían matando.

Entonces, en marzo del 2008, lo trasladaron a Volgogrado. Y la situación se repitió, porque el subdirector de la prisión también había luchado en Chechenia. Continuaron los maltratos, hasta que el pasado mes de mayo fue trasladado a Krasnoyarsk, Siberia, a un régimen penitenciario más duro.

Desde entonces, las noticias que nos han llegado no son nada esperanzadoras. La familia de Zubairaev ha recibido algunas postales en las que, presuntamente, éste les contaba que se encontraba perfectamente. Sin embargo, la letra de las cartas no es la de Zubairaev, alega la familia. Por otro lado, han recibido algunas llamadas de otros presos diciéndoles que el estado de salud de Zubairaev es grave y que si no van pronto a visitarle, puede ser demasiado tarde. Sin embargo, ni la familia ni el abogado tienen los medios económicos necesarios para viajar a Siberia.

¿Y este último traslado tiene algo que ver con tus artículos?

Supongo que sí. Cuanto más lejos lo envíen de donde yo vivo y de su familia, más nos costará tener información de él. Además, el hecho de que la prisión de Volgograd, LIU-15, me llevara ante los tribunales, levantó un poco de resonancia mediática, y no les interesa.

¿Y cómo fue el juicio?

Mal. Me acusaron de injurias y tenía que pagar una multa de 200.000 rublos (5.700 euros), aparte de retractarme de los artículos escritos.

¿Hubo testigos que testificaran de tu parte?

Sí, algunos; el más importante, el mismo Zubaraiev, pero la prisión no ha permitido que testificara. Y el juez sólo aceptó informes médicos elaborados por médicos de la prisión, ninguno independiente. En consecuencia, el juez consideró que todas las heridas se las había causado él mismo para poder ser trasladado a Chechenia, y que yo he difamado el buen nombre de la colonia penitenciaria.

¿Y cuál es ahora tu situación?

Como no quería retractarme de mis artículos, ni pagar ninguna multa por contar la verdad, en Rusia me esperaba la cárcel. Además, empezaron a aparecer amenazas de muerte contra mí en algunas webs de ultra-derecha. En consecuencia, pedí asilo político en Finlandia a finales de mayo y ahora estoy esperando que se resuelva mi petición.

Anuncios