Ana Sánchez Resalt, Observatorio Eurasia :::
Proekt_Fabrika (Proyecto Fábrica) es hoy uno de los centros moscovitas más importantes de arte contemporáneo. Su directora, Asya Filippova, nos habla de él.

En las últimas décadas, el arte contemporáneo ha dejado de ser coto privado para expertos y snobs y ha empezado a interesar y atraer a un público más amplio. A los coleccionistas privados que ven en esas obras una inversión segura de futuro, ahora se añaden los pequeños coleccionistas, generalmente jóvenes que quieren tener una pieza única en sus casas por puro amor al arte. Hay más compradores y más visitantes, y así es más fácil que proliferen agentes de arte, galerías, museos y centros de arte contemporáneo. Debido a la crisis, muchos de estos nuevos centros han tenido que cerrar sus puertas. Los que han logrado sobrevivir capean la situación como pueden y unos pocos se han atrevido a innovar y arriesgar, a apostar por el arte joven más transgresor.

Con la idea de apoyar las nuevas manifestaciones artísticas, nació en Moscú en 2004 Proekt_Fabrika (Proyecto Fábrica), el primer centro independiente de arte visual contemporáneo sin ánimo de lucro. Su objetivo inicial era conseguir un lugar con un buen programa de exposiciones colectivas, pero la excelente acogida por parte del público moscovita y de los artistas, amplió el proyecto y sus miras están dirigidas ahora a promover la diversidad intelectual y cultural a través de la presentación del arte contemporáneo internacional. El centro está pensado para albergar exposiciones internacionales y exposiciones colectivas organizadas en cooperación con museos e institutos de arte contemporáneo y en colaboración con festivales de distintas disciplinas artísticas y la Bienal de Moscú. Además, galeristas rusos son periódicamente invitados a utilizar los espacios del centro para exhibir las obras de sus artistas. La organización también destina sus salas a la realización de proyectos propios, orientados por los comisarios del centro y desarrollados en los distintos estudios. Proekt_Fabrika acoge trabajos de artistas rusos y extranjeros elegidos con el asesoramiento de  “algunos expertos-comisarios que nos ayudan a seleccionar los proyectos. No hay límite de edad o nacionalidad, la única condición es la calidad. Al mismo tiempo, tendemos a seleccionar proyectos que se correspondan con nuestro proyecto: baile y teatro contemporáneo, medios y arte conceptual”, explica Asya Filippova, directora y una de los fundadores de Proekt_Fabrika.

Una fábrica de papel reconvertida en centro cultural
En las grandes capitales se ha hecho muy común reconvertir edificios y espacios en desuso en centros para actividades lúdicas y artísticas. Un ejemplo de esta moda es la Red Europea de Centros Culturales Independientes, que conecta centros y actores culturales de 26 países de Europa (la representación española es el Ateneo Popular Nou Barris de Barcelona). Los centros que forman parte de esta red, a la que pertenece Proekt_Fabrika, colaboran, intercambian ideas y artistas y realizan proyectos en común. Una de las características de casi todos ellos es que, en un pasado, fueron edificios con algún tipo de actividad industrial.  Moscú no se queda atrás y no es difícil encontrar centros culturales ubicados en edificios industriales sin actividad, como Winzavod, que fue una antigua bodega de vinos, o Garazh, que funcionó como garaje para autobuses.

Proekt_Fabrika era una fábrica de papel. Era y es, porque aún hoy una parte del centro continúa produciendo papel: “Nuestro centro es el único en el que los aspectos industrial y artístico coexisten. Los otros son espacios que se han renovado y liberado de sus funciones de producción”, comenta Filippova: “Es obvio que la arquitectura industrial es buena para los espacios artísticos porque cuenta con grandes espacios, salas, etc.  Para mantener una coexistencia real entre la fábrica y el espacio cultural, cuando preparamos nuestro programa de exhibiciones, generalmente incluimos por lo menos una exposición que se hará con el papel que produce la fábrica. Creo que es algo interesante para los artistas y para la fábrica, y nos ayuda a crear nuevos significados para nuestra actividad productiva”

Proekt_Fabrika posee un espacio expositivo de 700 metros cuadrados, una residencia internacional y 1000 metros más destinados a acoger diversos eventos culturales y sociales, como espectáculos de danza, teatro o conciertos. La idea inicial del centro fue dar vida a un gran espacio expositivo, pero su objetivo actual es conseguir que Proekt_Fabrika sea un “centro para industrias creativas y estudios donde compañías creativas trabajen en una atmósfera confortable”, explica Asya Filippova. (Visita virtual y fotografías de las distintas salas, aquí)

El centro cuenta con varios espacios concebidos para la práctica de distintas actividades. La sala principal, “Olive”, es un espacio diáfano para instalaciones, exposiciones y espectáculos de teatro, música y danza con capacidad para 500 personas. Las exhibiciones conjuntas, en colaboración con otros centros culturales extranjeros y con museos o institutos de arte moderno, se celebran en esta sala. El “Salón de Actos” es la última dependencia inaugurada en el centro, en septiembre de 2006.  Es un espacio diseñado para la representación de eventos teatrales, la proyección de películas y la realización de conciertos de música actual.  En esta sala desarrollan su actividad principal algunos grupos culturales moscovitas, como Avant Music,  una organización creada para apoyar a los jóvenes músicos rusos y abrir el país a las tendencias musicales internacionales, que programa actuaciones en la sala; la Agencia de Teatro y Danza “Tsej”, que celebra allí del 15 al 31 de julio el Festival Internacional de Teatro No Verbal, y en diciembre, el Festival de Teatro-Danza; y Kinoteatr.doc, una asociación que agrupa a jóvenes directores de cine actual y que utiliza el Salón de Actos de Proekt_Fabrika para proyectar las películas de su festival de cine y documentales.  El centro cuenta, además, con una residencia internacional en la que varios artistas son invitados a desarrollar sus proyectos. En la planta superior se encuentra  la zona destinada al desarrollo de industrias creativas, es decir, un lugar en el que jóvenes artistas pueden desarrollar su actividad en campos que van desde el diseño a la arquitectura o al teatro, la animación y la música. Por último, está el espacio destinado a la producción de papel y a sus distintas empresas de agencias de impresión y publicidad.

Cómo sobrevivir en tiempos de crisis
Vivir del arte cuando la propuesta artística de partida es que no hay límites más que la calidad, podría tener unas cuantas implicaciones. Por una parte, debería significar que sus artistas son más libres para hacer lo que quieran y que no sufren autocensura ni control. Pero por otra, también significaría que no podrán contar con dinero de organismos e instituciones públicas. “Nunca hemos recibido ninguna ayuda por parte del Estado o de la ciudad. Sobrevivimos porque alquilamos nuestros espacios y después usamos una parte de los ingresos para producir nuestro contenido cultural. Es duro, pero no hay alternativa. Nunca hemos solicitado ninguna ayuda estatal ni hemos tenido problemas de autocensura. Sin embargo, hemos vivido un par de escándalos públicos cuando una exposición fue cancelada por el Ministerio de Cultura debido a su contenido (político o religioso), o porque los comisarios fueron acusados y llevados a juicio. La intervención estatal existe y tiene su influencia”.

Si difícil es encontrar medios económicos para que un centro como Proekt_Fabrika pueda sobrevivir, es una tarea casi más complicada destacar entre toda la oferta cultural de una ciudad como Moscú y conseguir atraer al saturado público. La diferencia es el mejor reclamo: “Nuestro centro es el único en Moscú donde el arte conceptual se encuentra cómodo porque no teme ser estropeado por el espíritu comercial. Presentamos exposiciones y proyectos que no podrían ocurrir en otro lugar y ayudamos a los jóvenes talentos a crecer.  Como ejemplo del que me siento muy orgullosa tenemos el brillante talento de Liquid Theatre. No encontraban un sitio en el que ensayar porque sus espectáculos son muy poco comunes y asustan a las salas tradicionales, además de que no podían pagar un alquiler. Estuvimos de acuerdo en que actuaran en uno de nuestros edificios y a lo largo de estos 5 años han estado actuando en todas nuestras salas. Esta primavera ganaron el premio “Máscara de Oro” de teatro experimental [por el espectáculo “Likvidatsia”]. Después de la ceremonia, me llamaron y me dijeron: “Gracias, esto hubiese sido imposible sin vuestro apoyo y buena voluntad”. Por cosas como esta creo que es necesario para la escena cultural moscovita que exista un sitio como Proekt_Fabrika”

A lo largo de estos cinco prolíficos años, por la antigua fábrica de papel han pasado toda clase de artistas rusos e internacionales con propuestas que abarcan todas las disciplinas artísticas contemporáneas, desde el arte visual, performances, fotografía,  a la danza o el teatro contemporáneo. Son artistas que no pudieron o no quisieron exponer sus trabajos en otros lugares, como los ya mencionados  Liquid Theatre con su “Likvidatsia”, o la “Marthyrotherapia” de Dmitri Zuvod. Para Asya es muy complicado destacar sólo un trabajo de todos los que han pasado por el centro, pero finalmente se decanta por “la instalación de Valery Koshlyakov “Sarcophagus”, que fue increíble. También tengo que mencionar el proyecto teatral de la compañía inglesa “Dream.Think.Speak”, dirigida por Tristan Sharps. Su espectáculo “Don’t look Back”, presentado en el marco del Festival de Nuevo Teatro Europeo, fue muy sorprendente y espeluznante”

La escena cultural actual en Moscú está viva y es vibrante. Hay salas de conciertos, clubes, museos, galerías de arte, más artistas, más posibilidades. Para Filippova, Proekt Fabrika es parte “del proceso de creación de una nueva identidad para el arte del siglo XXI en Moscú. El arte contemporáneo ahora está siendo cada vez más demandado en Rusia y nosotros sólo intentamos hacerlo lo mejor posible para involucrar a la gente en procesos creativos, para informarlos sobre nuevos e interesantes proyectos que tengan lugar en Rusia y en el extranjero, para invitar al público a unirse a este proceso y para desarrollar una conciencia acerca de la cultura contemporánea. Cada año tenemos más y más invitados y subscriptores, y espero que esto sea una prueba de que la gente se está volviendo más curiosa y se siente atraída por un estilo de vida creativo”. Aún así, la directora del centro cree que “hoy no vivimos el mejor de los momentos en la escena artística en Moscú. Algunas galerías han tenido que cerrar por la crisis y los presupuestos de muchas otras han sido recortados. Hace cinco años había más periódicos en los que escribían y estaban atentos a lo que ocurría en el arte contemporáneo. Hoy, algunos de esos periódicos prestan menos atención y conceden menos espacio a reportajes sobre cultura. Al mismo tiempo, se han abierto nuevos portales de internet que ayudan mucho a la cultura y que se han hecho muy populares, como “Open Space”.

El futuro del arte contemporáneo no está claro, aunque las instituciones saben por dónde tienen que ir. El futuro inmediato de Proekt_Fabrika, como el de muchos otros centros similares,  es “sobrevivir a la crisis, diseñar e intentar inventar un sistema independiente y financieramente estable para llegar a convertirnos en el mejor lugar posible para toda clase de industrias creativas en Moscú”.  Al final todo queda en las manos y las mentes de los que se arriesgan y se interesan por conseguir una cultura libre, porque “las instituciones públicas no tratan bien a la cultura. De hecho, estoy bastante segura de que no les preocupa demasiado, especialmente la cultura contemporánea”.

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