22/05/2009. Memorial :::
Declaración de la Organización rusa Memorial sobre la creación de la nueva Comisión creada en Rusia para la lucha en contra de la “falsificación de la Historia”.

Declaración de “Memorial” sobre la Nueva Comisión presidencial

El presidente ruso Dmitri Medvedev firmó, el pasado 19 de mayo, un decreto ordenando la creación de la “Comisión anexa al Presidente de la Federación Rusa para impedir los intentos de falsificación de la hisoria que vayan en perjuicio de los intereses del Estado”. La asociación “Memorial” presenta su declaración sobre la creación de dicha Comisión.

Moscú, a 22 de mayo de 2009

Intentando desenredar la maraña gramatical que supone el nombre de la recién formada estructura (“Comisión para impedir los intentos de falsificación de la hisoria que vayan en perjuicio de los intereses de Rusia”), suponemos que se trata de lo siguiente: determinadas fuerzas intentan falsificar la historia; esos intentos van en contra de los intereses de Rusia; la Comisión es creada para combatir dichos intentos. La importancia de la nueva comisión se hace notar en su composición: está formada por representantes del FSB (servicios de seguridad del Estado), de los servicios de inteligencia exterior, del Consejo de Seguridad, de los ministerios de Exteriores y Justicia e, incluso, por el jefe del Cuartel General del Ejército ruso; y es presidida por el jefe de la Administración del Presidente Serguéi Naryshkin. En total son 28 miembros, de los cuales, los historiadores se pueden contar con los dedos de una mano. Y no es una casualidad.

Es cierto que cualquier falsificación histórica, independientemente de la historia nacional que tergiversa o de la dirección que toma, es perjudicial para todos los seres humanos, sean éstos ciudadanos franceses, polacos, estadounidenses, finlandeses, rusos o de cualquier otro país. Distinguir entre estas falsificaciones una categoría especial que “daña los intereses de Rusia” nos parece, cuando menos, incoherente. Pero éste no es el único problema.

Es cierto también que, hoy en día, son frecuentes los intentos de falsificar nuestra historia nacional. Se siguen publicando las falsificaciones de Stalin sobre la “quinta columna” o el “complot militar fascista” de 1937. Reciben una amplia difusión algunas publicaciones en las que, contradiciendo los hechos, se demuestra que el NKVD no estuvo implicado en la matanza de Katyn, ejecución de prisioneros de guerra polacos en 1940. Algunos de los políticos actuales rusos, sin tener en cuenta los datos hechos públicos hace ya tiempo, quitan importancia o, peor aun, justifican, la política  de terror del Estado en la época estalinista. Estas tendencias se observan incluso en los materiales escolares destinados a la educación secundaria.

¿Son estas burdas falsificaciones perjudiciales para Rusia? Por supuesto que sí. Quitan al pueblo ruso su pasado, tan trágico como único; minan las bases de la identidad nacional; rompen la continuidad entre generaciones; borran los referentes morales de los jóvenes; producen tensión y conflictos en las relaciones bilaterales con los pueblos vecinos y minan el respeto hacia Rusia por parte de otros países.

No somos partidarios de resolver el problema de las falsificaciones por vía legal. Creemos firmemente que hay que luchar contra las falsificaciones por medio de debates académicos abiertos, haciendo públicos los resultados de las consultas. La función del Estado consiste en hacer posible esos debates, quitando para ello la etiqueta de “secreto” de grandes cantidades de material histórico, facilitando el acceso a la documentación histórica, financiando los archivos y las investigaciones, sin por ello inmiscuirse en su contenido. El libre acceso a las fuentes históricas, así como su amplia difusión, es la mejor forma de acallar a los falsificadores. Para ello no hace falta crear ninguna comisión nueva, sería suficiente con reactivar el trabajo de la Comisión que controla la apertura de los archivos secretos del Estado, presidida, por cierto, por el mismo señor Naryshkin. Por ejemplo, sería necesario revisar la decisión de hacer secretos los resultados de la investigación llevada a cabo por la Fiscalía rusa sobre la matanza de Katyn.

Pero no seamos ingenuos: es poco probable que la Comisión luche contra la falsificación de los hechos históricos, sino que seguramente va a combatir las opiniones, hipótesis y conclusiones que difieran del discurso oficial en el ámbito de la memoria histórica. Son estas opiniones las que van a ser declaradas “perjudiciales para los intereses de Rusia” y combatidas desde la estructura estatal. No es difícil imaginar cómo se efectuará la tarea de “impedir los intentos de falsificación”, ya que nuestro país posee una larga experiencia en la “lucha contra los falsificadores de la historia”.

Si nuestras suposiciones son ciertas, la recién creada Comisión sería no solamente contraproducente, sino anticonstitucional, ya que violaría el artículo 13 de la Constitución de la Federación de Rusia, según el cual: “Ninguna ideología podrá ser implantada como ideología de Estado o como obligatoria”.

Traducción: Elena Merkoulova (Observatorio Eurasia).

Anuncios