Ana Sánchez Resalt, Observatorio Eurasia::: Los premios Máscara de Oro nacieron en 1994 en Moscú, con la intención de premiar cada año a los mejores directores, actores, bailarines, diseñadores y compositores de todas las disciplinas teatrales.

El día 27 de marzo se celebra el Día Internacional del Teatro. Muchas ciudades sacan espectáculos a la calle, abren las puertas de sus teatros más horas, a mejores precios y para todos los públicos. En Rusia este día marca el inicio del Festival y Premio Nacional de Teatro Máscara de Oro, el acontecimiento que más ha hecho por la visibilidad y la expansión del teatro ruso hasta la fecha. Desde las grandes urbes, como Moscú o San Petersburgo, hasta las regiones más pequeñas, ha conseguido que la prensa preste mayor atención y cobertura al teatro a lo largo del año, además de luchar cada día, a través de distintos proyectos, por que se escuche, se comprenda, se respete y se admire el arte teatral ruso también a nivel internacional.

La decimoquinta edición de la ceremonia de entrega de premios Máscara de Oro tuvo lugar el pasado 18 de abril en el Stanislavski y Nemirovich-Dánchenko Teatro Musical de Moscú. Por primera vez en 15 años (y quizás también, por primera vez en el mundo) un festival que premia a gente del espectáculo celebra su gala final al mediodía. El jurado de los premios estuvo compuesto, como en cada edición, por reconocidos actores, directores, coreógrafos, directores de orquesta y artistas de teatro. Son los profesionales de este mundo los que reconocen la labor de sus propios compañeros y esto es lo que hace de estos premios unos galardones tan significativos para los participantes.

A pesar de que la entrega de premios se celebró a la intempestiva hora de las doce del mediodía, los asistentes lucieron sus mejores galas de noche. En esta clase de celebraciones, los organizadores temen el momento en el que los premiados suben al escenario a narrar su lista de agradecimientos y pueden convertir el acontecimiento en un evento interminable y soporífero. Para evitarlo, los organizadores de la Máscara de Oro idearon una excelente manera de comunicar a los artistas que el tiempo para sus palabras de agradecimiento había acabado. Los discursos de aceptación se controlaron gracias al ingenioso y sutil trabajo de los percusionistas Manotskov y Dmitri Vlasik. Una tenue música con sabor oriental sirvió de fondo durante la ceremonia y, cuando alguno de los premiados extendía su discurso más de los 30 segundos reglamentarios, los músicos aumentaban el ritmo y volumen de la música. Todos captaron la indirecta y limitaron sus discursos al tiempo estimado. La ceremonia, con sus 31 premiados y sus, más o menos, 30 segundos por persona, sólo duró 80 minutos.
Después de la gala, la velada continuó por la noche con la entrega de varios premios honoríficos y el estreno de Oro, ópera de un acto de Alexandr Manotskov con diseño escenográfico de Dmitri Krymov basada en 3 cuentos populares: Kolobok, “El cuento del pescador y el pececito” de Pushkin y “La gallina de los huevos de oro”. Sobre el escenario, enormes marionetas de osos, lobos y liebres interactuaron con actores de carne y hueso. Al final del espectáculo, una serie de personajes aparecían sentados alrededor de una mesa en lo que parecía ser una parodia de los miembros del jurado. Hubo asistentes que se quejaron al considerar que la ópera no estaba a la altura del festival, aunque muchos pensaron que con esta representación lo que se quería demostrar es que no hay nadie que pueda amenazar la reputación y autoridad de los miembros del jurado (20/04/2009 Kommersant).

Sólo hay una cosa que los invitados al evento reprochan a la organización: los nombres de los nominados no se anuncian con antelación y sólo están impresos en el programa que se reparte el mismo día de la gala de entrega de premios. La mayoría de los artistas que acuden desde las provincias saben que es muy difícil que consigan imponerse a los “pesos pesados” (20/04/2009 Kommersant); aún así, siempre les queda la ilusión de oír sus nombres entre aplausos en el evento teatral más importante de Rusia.

Premios desde Moscú a Yakutsk

En la mayoría de los festivales que conocemos, el triunfador de la ceremonia suele ser la persona que ha logrado el galardón más importante, o la película o grupo musical que ha logrado más premios. En la Máscara de Oro esto no es exactamente así. El que “gana” es el teatro que ha conseguido el mayor número de máscaras gracias a las producciones que ha acogido. Como era de esperar, casi todas las máscaras se quedaron en las capitales, San Petersburgo y Moscú. Los teatros Mariinski (el antiguo Teatro de Ópera y Ballet Kírov), Zazerkalie y Alexandrinski de San Petersburgo consiguieron casi todos los premios en las categorías de teatro y ópera. Los demás se los repartieron escenarios de Moscú y otras ciudades rusas.

Entre los que se quedaron fuera de las capitales destacamos la máscara a la Mejor Producción de Títeres por la obra Vecinos para el Teatro Nacional de Cuentos Jakasiano de Abakán (capital de la república de Jakasia, al sur de Rusia), el Premio Especial del Jurado al dúo formado por Natalia Makárova y Alexandr Jryakov en la obra Woyzeck que consiguió el Teatro Drama Altái de Barnaúl (ciudad del krai de Altái, al sur de Siberia Occidental), y el galardón al Mejor Director de Ópera para Georgi Isakian por Orfeo del Teatro Académico de Ópera y Ballet Tchaikovski de Perm (uno de los centros más importantes del ballet ruso), que también consiguió el de Mejor Diseño de Escenografía con la misma obra. Los ballets y teatros de Ekaterinburgo y Novosibirsk también lograron un buen número de galardones, sobre todo en danza.
Si hablamos de nombres propios, los grandes triunfadores de la noche fueron Diana Vishneva, bailarina rusa reconocida internacionalmente, y Serguei Danilián, productor de la obra Diana Vishneva: Belleza en Movimiento. Por este trabajo consiguieron el Premio de la Crítica, el de Mejor Bailarina para Vishneva y el de Mejor Producción de Ballet para Serguei Danilián. Otro de los triunfadores de la mañana fue Serguei Smirnov con Viento de Arcilla, con el que consiguió las máscaras al Mejor Coreógrafo y al Mejor Ballet Contemporáneo para el Eccentric Ballet de Serguei Smirnov de Ekaterinburgo. El Teatro Alexandrinski de San Petersburgo se llevó algunos de los premios más importantes: el de Mejor Montaje Teatral para Kristian Lupa por La Gaviota de Antón Chéjov y el de Mejor Director de Teatro para Valeri Fokin por El Matrimonio de Gógol1.

Más que un festival

La Máscara de Oro no es sólo una jornada en la que artistas de toda Rusia se visten de gala para recibir un premio por su labor en un determinado espectáculo. La Máscara de Oro se encarga también de organizar, a lo largo del año, actividades, espectáculos y festivales dentro y fuera de Rusia para dar a conocer el teatro autóctono.

Todos los años en primavera se celebra en Rusia el Festival Máscara de Oro, que lleva a las principales ciudades del país los mejores espectáculos de la temporada. Este año ha tenido lugar entre el 27 de marzo y el 18 de abril. Los participantes son seleccionados por un tribunal de expertos que incluye a prestigiosos críticos de teatro. A lo largo del año, el festival pone en marcha un gran número de proyectos y programas especiales como workshops, masterclass, mesas redondas, seminarios y otras iniciativas educativas. Todos están impartidos por directores de teatros y festivales, críticos, gestores culturales, coreógrafos y actores de renombre rusos y del resto de Europa. Estos programas tienen como objetivo involucrar en el debate a los profesionales del sector para dialogar sobre los problemas más acuciantes a los que se enfrentan hoy día y proponer soluciones y nuevos proyectos. Uno de los programas que más aceptación ha logrado ha sido el de Las mejores actuaciones en ciudades rusas. Su objetivo es llevar hasta los teatros regionales las obras más destacadas, nominados y ganadores de los premios Máscara de Oro, y así comenzar a desarrollar una política de giras teatrales en Rusia. Más de 20 ciudades han participado en este proyecto: Ekaterinburgo, Perm, Kazán, Yaroslavl, Cheboksary, Irkútsk, Cheliábinsk, Magnitogorsk, Nizhni Nóvgorod, Rostov-del-Don, Novosibirsk, etc. Desde 2005 existe también el proyecto Espectáculos y nombres legendarios del siglo XX, que muestra en distintos escenarios espectáculos y nombres propios que han sido y son referencias en el mundo del teatro ruso.

En 2006 nació PRO-Teatr con la intención de convertirse en un importante mercado y un medio de exhibición de las artes teatrales actuales rusas. Más de 50 teatros del país participan en esta muestra cada año. Pro-Teatr 2007 abrió sus puertas a mercados extranjeros e incluyó a participantes internacionales de China, Letonia, Finlandia y Polonia. Teatros, festivales y proyectos teatrales de Rusia, los países de la CEI y Europa formaron parte de Pro-Teatr 2009, que se celebró los primeros días de abril y que además incluyó seminarios, mesas redondas y masterclasses.

El programa Russian Case tiene lugar en el marco del Festival Máscara de Oro desde 2001. El evento está dirigido a visitantes extranjeros: directores de festivales, productores, periodistas y críticos de teatro. Incluye actuaciones de nominados en anteriores temporadas y también algunos de los estrenos más interesantes elegidos por críticos de teatro, como Marina Timasheva de Radio Liberty, John Freedman de The Moscow Times, Roman Dolzhanski del Kommersant, Marina Davydova del Festival NET y Elena Koválskaia de la revista Afisha. Más de 600 profesionales del teatro de Europa, Estados Unidos y Asia han asistido al Russian Case desde su primera edición hace 8 temporadas. Cada año 90 invitados de entre 25 y 30 países acuden al Russian Case, un foro para que profesionales rusos y extranjeros del mundo del teatro intercambien información, opiniones e impresiones. Con este programa se intenta incrementar la visibilidad internacional del teatro ruso, bien a través de exhibiciones teatrales en Rusia o bien a través de la promoción de giras en el extranjero y la consecución de contactos para posteriores acuerdos de colaboración o investigación. Gracias al Russian Case se ha logrado cerrar acuerdos de colaboración entre teatros y festivales rusos y extranjeros, y ha conseguido que una parte de la prensa internacional y casi toda la nacional se haga eco del festival. Desde 2004, los mejores espectáculos (nominados y ganadores) se han representado en Estonia y Letonia, y este año el festival ha llegado a Lituania. El objetivo final es que se convierta en eventos regulares en esos países y otros nuevos que se vayan añadiendo.

Del 27 de marzo al 12 de abril en el Club Gógol de Moscú, se celebró el GoldenMask.Club, un “espacio de diálogo vivo e informal entre actores, directores, críticos, espectadores y un amplio público musical; todos los que se encuentran dentro de la órbita del Festival Máscara de Oro” (www.goldenmaskclub.ru). Allí se dieron cita grupos musicales y de baile, además de presentaciones de libros sobre teatro, proyección de películas, exposiciones de fotografías y encuentros con participantes del festival. Este año Francia y Suecia fueron los países invitados. Los organizadores del GoldenMask.Club los eligieron por ser, en su opinión, representantes de las últimas tendencias musicales en Europa. Por el club Gógol han pasado grupos como Billy’s Band de Rusia, Rhesus de Francia o Miss Li de Suecia. En la sección de libros, se han presentado las obras de E. Abeliuk y E. Leenson “Taganka2. Historia de un teatro”, “Diario operístico europeo” de A. Parina y “Teatro de artistas. Rusia. Alemania” de V. Berezkina, entre otros.

El principal valor del Festival y Premio Nacional Máscara de Oro estriba en la variedad de estilos teatrales que engloba (desde ópera a títeres, desde la tradicional La Gaviota de Chéjov del Teatro Alexandrinski, a la experimentación del grupo Liquid Theatre) y en el gran número de compañías y teatros que participa, provenientes desde ciudades siberianas -como Abakán- hasta Moscú. No se debería esperar menos del país de Antón Chéjov, Iván Turguénev, Alexandr Ostrovski, Fiódor Dostoyevski, Maxim Gorki, Nikolái Gógol, Mijaíl Bulgakov o Alexandr Pushkin, grandes dramaturgos y escritores que han visto adaptadas sus obras en los mejores escenarios del mundo. En los últimos años, gracias a iniciativas como las de la Máscara de Oro, el teatro está tomando un nuevo impulso en un país de gran tradición teatral y literaria, en el que cada casa o habitación de un escritor se convierte en museo y metros, calles, plazas y tiendas llevan por todas partes los nombres de sus más ilustres literatos. Hasta en las ciudades más pequeñas se puede encontrar fácilmente un teatro y una escuela para futuros actores, directores y bailarines. De Rusia también son muchos grupos y formas de hacer teatro como las de el Taganka o el Vajtángov, sin olvidarnos de que el creador del método interpretativo teatral más nombrado, el método Stanislavski, es también ruso. Por todo esto, es necesario y exigible un festival de teatro como el de la Máscara de Oro. Es difícil que en un país tan inmenso, por mucho que se esfuercen los miembros del jurado y organizadores del festival, se tengan en cuenta y se valoren como merecen las producciones de todos los teatros nacionales, sobre todo las de los más pequeños, y el trabajo de las compañías de nueva creación. La presencia de premios en Perm, Barnául, Abakán, Niznhi Nóvgorod o Cheliábinsk es un gran paso, aunque hay quienes lo podrían interpretar como una acción cara a la galería. Sin embargo, es innegable el apoyo a las artes teatrales y la gran labor que el festival Máscara de Oro realiza por la visibilidad y exportación del teatro ruso dentro y fuera de sus fronteras, algo de lo que muy pocos festivales de teatro pueden presumir.

1Para conocer la lista completa de premiados: http://www.goldenmask.ru/eng/winners.php

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