Altyn Asyrova, Khronica Turkmenistana:::
La decisión de las autoridades turkmenas de retirar por la fuerza todos los aparatos de aire acondicionado de Ashjabad no tiene ninguna explicación lógica.

La decisión de las autoridades turkmenas de retirar por la fuerza todos los aparatos de aire acondicionado en Ashjabad no tiene ninguna explicación lógica. Está más allá del sentido común. No se puede explicar por ninguna necesidad imperiosa. Es simplemente absurda…

Anteriormente, las autoridades habían procedido a retirar todas las antenas parabólicas, y aquella decisión se argumentó por la necesidad de mejorar el aspecto de la ciudad. A duras penas, pero se podía entender. Según el razonamiento oficial, las parabólicas no son artículos de primera necesidad. Además, para reemplazar las antenas retiradas, a los vecinos se les ofrecía la oportunidad de instalar una antena común para lo que sería, de hecho, una televisión por cable. Sin poder elegir los canales, sin la elección que ofrece el satélite pero, al menos, era una alternativa.

Ahora las autoridades están quitando a la gente algo que no es solamente una comodidad, sino un elemento de lo que se suele llamar una vida digna. Todo el mundo sabe que los bloques de viviendas hechos de hormigón están menos adaptados a los climas cálidos, que una jaima al Polo Norte. En verano, la temperatura en los pisos no suele bajar de 30ºC, llegando a 45-50ºC en las horas más cálidas del día. En estas condiciones, un aparato de aire acondicionado deja de ser un lujo innecesario, para convertirse en algo absolutamente vital. No hace falta explicarlo más, parece obvio.

Lo que no está tan claro es el motivo que provocó dicha decisión oficial. Algunos dicen que el Presidente es un maniático de la pulcritud, pero su lucha por la limpieza parece bastante selectiva. Al ordenar la retirada de las parabólicas en todas las calles por las que suele pasar su cortejo o por las que PUEDE pasar algún día, pasó por alto la necesidad de organizar mejor la recogida de basura o el suministro de agua en la ciudad, sobre todo en los bloques de viviendas de muchas plantas. Tampoco pensó en dotar la ciudad de aseos públicos. Lo que pretende no es más que maquillar la realidad.

Se rumorea también que son los servicios secretos presidenciales los que llevaron a esa decisión por un exceso de celo. Serían ellos quienes sugirieron quitar los aparatos de aire de las paredes exteriores de los bloques porque, según ellos, debajo de los aparatos se pueden ocultar artefactos explosivos. No se les ocurrió pensar que hay pocos valientes que se atrevan a colocar una bomba en la pared de su propio piso. Sin embargo, esta versión tiene mucho peso en la opinión de los habitantes de Ashjabad.

Sea como sea, los que viven en las calles por donde pasa el recorrido oficial, van a poder sentir en sus propias carnes las maravillas de la lucha presidencial por el embellecimiento de la ciudad. ¿O por su propia (presidencial) seguridad? El caluroso verano está cerca…

Estimado señor Presidente:

Le instamos a intervenir en la televisión para anunciar a los ciudadanos que, a partir de ahora, Usted y toda su familia van a prescindir de aire acondicionado. No hace falta que nos explique el porqué. Mostraremos solidaridad con nuestro presidente y aguantaremos el calor juntos; aunque no sepamos con qué fin.

Si no, ordene que se devuelvan todos los aparatos a sus propietarios. Si no lo hace, demostrará que su proclamada preocupación por el bienestar del pueblo no vale nada. Porque el pueblo no lo entiende. Está más allá del sentido común.

Fuente: http://www.chrono-tm.org/

Traducción: Elena Merkoulova (Observatorio Eurasia)

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